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Higiene y seguridad en el trabajo: ¿en manos de quién?

Tiempo estimado 10:25 min


El rol de los técnicos en seguridad e higiene. Las condiciones de los que seguimos trabajando en medio de la pandemia, y qué medidas debemos tomar.

Fernando Luna

Trabajador de Shell, refinería de Dock Sud / Agrupación Nacional Naranja Petrolera en el MAC

Sábado 28 de marzo | 23:43

Chofer "protegido" del coronavirus por un pedazo de poliéster.

La especialidad de higiene y seguridad hoy podría estar jugando un rol muy importante en la crisis sanitaria producto de la pandemia por coronavirus. Cuando empezás a estudiar el primer concepto que nos explican es la prevención y las barreras de prevención.

Hoy hay dos grandes grupos de profesionales, por un lado están los que crean barreas para cuidar a los trabajadores y por otro lado los que crean barreras para cuidar a los empleadores. Pero todos desarrollan su trabajo bajo el fraude laboral de "monotributista". Esto para entender un problema de base de la profesión, que al igual que muchos, hoy están a la deriva al no cobrar un salario fijo, y siempre se tuvieron que hacer cargo de todos sus gastos e incluso hasta tener que pagarse sus propios elementos de seguridad personal.

Desde que esta crisis sanitaria se desató estoy en contacto con muchos profesionales de la higiene y de trabajadores de varios sectores. En todos los casos hay un común denominador: no se están asegurando las condiciones mínimas de limpieza y bioseguridad. Me llegan denuncias de distintos sectores por falta de insumos o simplemente por criterios totalmente por fuera de la realidad sanitaria.

Nuestra tarea

Gran parte de los que seguimos trabajando, los esenciales, que recién ahora somos descubiertos, nos repartimos entre salud, servicios e industria esencial. Estamos afrontando un gran riesgo al seguir trasladándonos, ya sea en transporte público o por nuestros propios medios. A la vez afrontamos distintos problemas en cada lugar, desde la falta de insumos a directamente trabajar en espacios totalmente inadecuados.

A esto se le suma que no hay un plan sanitario concreto de prevención general y menos para este sector al que pertenecemos los que seguimos trabajando.

Desde el punto de vista del técnico higienista y de seguridad laboral se desprenden dos criterios básicos, por un lado el espacio físico de trabajo que contempla metros cuadros por persona, ventilación, aseo, etc.; y por otro lado el equipamiento de elementos de seguridad necesarios. Ambos aspectos se tornan esenciales en la aplicación a rajatabla de estos conceptos, ya que el nivel de riesgo escala exponencialmente.

No hay lugar para restricciones ni ahorro en esos aspectos

“Se llevan un bidoncito con agua y un jabón y cuidan el aseo y nada más”. Esto es una copia textual de las instrucciones dadas por una técnica de seguridad a una cuadrilla de instaladores tercerizados de comunicación. En los últimos días me han llegado decenas de mensajes por este problema tanto de instaladores como de técnicos, diciendo que las empresas no quieren comprar los insumos de limpieza. Principalmente los trabajadores de las empresas de servicios de telecomunicaciones están afrontando estos problemas.

Un técnico o instalador que debe ingresar a un domicilio no tiene certeza de que donde ingresa estén infectados y viceversa. Las comunicaciones se tornaron esenciales más que nunca.

En la salud aumentan las denuncias por falta de insumos, sobre todo en protección personal, ya que muchos de estos son descartables. A esto se le suma en algunos establecimientos criterios contradictorios. Un ejemplo de esto es el criterio con el personal que recibe a los enfermos. Charlando con una enfermera me contaba que ellos no tienen certeza de que la persona que ingresa esté infectada o esté atravesando una angina por ejemplo. Tanto ellos como los médicos de guardia y el personal de recepción son el primer filtro para organizar a los pacientes. Como contaban en el hospital Ramos Mejía, les negaban elementos de protección, como los camisolines descartables y protección facial a esta primera línea de atención.

En el transporte tanto público como de cargas la situación es dispar, son pocas ocasiones en las que se toman medidas como aislar al chofer en un colectivo, incluso líneas como la San Juan Bautista del conurbano no otorgaba licencias a la población de riesgo. Los choferes de carga casi no tienen lugares seguros donde descasar, asearse y comer.

Esto son ejemplos. El común denominador de todos es que aparte de los problemas particulares, se suma el transporte hasta su lugar de trabajo, y principalmente son sectores que vienen de una precarización muy grande, por lo que sus jornadas de trabajo y escalas salariales están muy por debajo, no solo de lo que deberían cobrar, sino incluso por debajo de la canasta básica.

Esta precarización laboral va principalmente en desmedro de la higiene y la seguridad, y esto es común para toda la escala laboral, desde el convenio de Vaca Muerta que bajo las condiciones de seguridad ya arrojó docenas de accidentes (10 muertes en menos de un año), hasta los que se encuentran en negro y no tienen reparo alguno.

Ahora se suman despidos masivos como los de Techint. Un cuadro que imprime más presión para los trabajadores ante la amenaza de que esto se generalice y las empresas sigan tenido impunidad para tales acciones en medio de una crisis sanitaria.

En esta crisis no podemos permitir que se siga precarizando la salud de todos los trabajadores. Por este motivo los profesionales de la higiene y la seguridad podemos jugar un rol muy importante asistiendo a todos los trabajadores en evacuar dudas, sugerir protocolos básicos y recomendaciones.

Algunas medidas

Intercambiando con varios colegas, coincidimos en que se torna vital como medida de prevención y control, los test a toda la masa laboral que continuamos moviéndonos. No hay otra forma de prevención. Un contagio en esta cadena incrementaría la complicación de los servicios esenciales y sobre todo afectaría a las familias de los trabajadores. Por eso el testeo es lo único que daría certeza y tranquilidad.

Debemos poner en pie comités de seguridad e higiene con representantes de cada sector en los lugares de trabajo para poder evaluar las medidas de prevención. Hoy esto está en manos de las empresas y sindicatos, completamente desaparecidos.

Recursos

Como primera medida se deben destinar los recursos necesarios. En el caso de la salud existen protocolos de uso de protección, el problema radica en que el Estado destine los fondos suficientes.

También hemos propuesto la reconversión de la industria para tal fin. Gran parte de la industria textil, podría estar fabricando barbijos y ropa descartable que necesita el sistema de salud.

También el resto de la industria, como el ejemplo de Astillero Rio Santiago, que se propusieron hacer camas y elementos para internación, las petroleras podrían asistir gratuitamente con combustible al sistema de salud, como convertir parte de su producción para la fabricación de alcohol y lavandina, cuestión que le permite sin demasiado esfuerzo ya que son derivados de productos que actualmente se utilizan.

Pero esto tiene que ser parte de una política de Estado. En el mundo, en el área de sanidad, para la asepsia se utiliza tanto luz ultravioleta como equipos generadores de Ozono que es una de las formas más efectivas de esterilización de ambientes ya que se puede aplicar incluso con gente, en bajas dosis. En estos momentos donde existe un riesgo tan alto de contagio sería necesario evaluar estos métodos.

Hoy una de las mayores demandas son los reactivos para los test, y los test rápidos. Los principales laboratorios deberían tenerlo como prioridad.

Las empresas no pueden negar bajo ningún concepto los insumos necesarios, al igual que el pago de las licencias a la población de riesgo y a padres que las necesitan para el cuidado de sus hijos. A pesar de que existe explicitado en el decreto de cuarentena que las empresas no pueden realizar suspensiones sin pago, los empresarios no lo cumplen. Y al no haber una ley que prohíba los despidos, empresas como GPS en el aeropuerto de Ezeiza despide trabajadores por reclamar elementos de seguridad, y la multinacional Techint realiza despidos masivos.

En lo estrictamente técnico, hay un problema concreto con el transporte público, done hay que buscar alternativas para el personal de cada lugar para un traslado seguro y bajar la concentración de gente en la calle a la vez que cada medio de trasporte tenga la higiene necesaria. Para estos casos el alcohol en aspersores es una buena opción para vehículos pequeños, y para los más grandes hay que fijar la periodicidad de limpieza con lavandina, además del alcohol en gel para aseo de manos. También es necesario que los choferes tengan lugares seguros para los descansos, para comer y para el uso de baños. Cada una de las empresas debería organizar lugares para tal fin, con las medidas de limpieza necesarias.

Para todo lo que es atención al público y manejo de mercaderías, se debe evaluar en cada caso. Pero de base todos los especialistas concuerdan en la importancia de la protección ocular, barbijo y guantes, estos ultimo dependiendo de qué elementos manipulen y la posibilidad de aseo de manos. Se debe contemplar los periodos de renovación. Los barbijos no todos son lavables y hay una forma de hacerlos dependiendo el barbijo.

En el trabajo industrial es necesario la evaluación de los lugares comunes y la frecuencia de aseo. Se deben contemplar también kits de limpieza individual, alcohol en gel individual y de uso común.

Yo propongo concretamente que nos acerquen todas las denuncias de cada lugar de trabajo, como así también sugerencias de profesionales para asistir y dar recomendaciones en cada caso.

Si podemos todos juntos exigir los test masivos podremos dar un paso concreto en prevención y control. Pero cualquier medida debe ser controlada por los trabajadores de cada sector, ya que se siguen priorizando los negocios, como pasó en Ledesma que por pedido de la gente y de los diputados del Frente de izquierda la empresa dono 2.500 litros de alcohol, pero a la vez hizo un contrato con el municipio por la compra de 30.000 litros, un gran avivada.

Por eso es indispensable que los propios trabajadores controlemos y exijamos cada medida. Acércanos tus denuncias.





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