Géneros y Sexualidades

HISTORIA

10 años del matrimonio igualitario: las luchas por los derechos de ayer y hoy

Hace diez años se votaba una ley de matrimonio igualitario que fue un acontecimiento histórico, porque Argentina fue el primer país de la región latinoamericana en conquistar este derecho, el octavo en todo el mundo. Ana Sánchez, nuestra columista de Historia, nos lo cuenta en #SeTeníaQueDecir.

Jueves 16 de julio | 14:45

Al día de hoy sólo 29 países permiten el matrimonio igualitario, aunque hay otros tantos donde hay algún tipo de unión civil y/o convivencial. Y escuchen esto: informes de 2017 indican que en el mundo hay 72 países que criminalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, en algunos hasta con castigo de muerte.

Y acá se logró después de muchos años de peleas, de movilizaciones, fue una gran conquista del movimiento LGTBI y del movimiento de mujeres.

No sé si se acuerdan pero no faltó la postal bizarra del debate en el Senado. Afuera había un movilización y vigilia en apoyo al proyecto y durante el día habían desfilado los antiderechos, la Iglesia, los evangélicos, con comentarios super oscurantistas, como ya conocemos. Dato, porque los dinosaurios no aterrizaron ahora en el Congreso, es una casta que existe hace mucho.

¿Quiénes estuvieron en contra en el senado?: Chiche Duhalde, del PJ, que ahora es parte del gobierno nacional en el equipo de Arroyo, ministro de desarrollo social. Adivinen quién estaba en la nómina para votar y se ausentó, pero tuvo su revancha y en 2018 votando contra el aborto? Sí acaba de cumplir 90 y se sentó al lado de Alberto cuando asumió, Carlos Menem, sin palabras. Antes en diputados se abstuvo argumentando en contra Lilita Carrió y Rosana Bertone, gobernadora de tierra del fuego, del Frente para la victoria. También se opuso Michetti ex vice presidenta y Triaca el que fue ministro de trabajo con Macri. Entre otros.

¿Cómo se llegó a esta votación?

Empecemos por decir que el primer Código Penal del país que es de 1887, no hacía referencia a prohibir la homosexualidad en el ámbito de la vida privada. Tampoco la reforma de 1921, pero a lo largo de todo este tiempo hubo normas provinciales, municipales y locales que penalizaban la “homosexualidad” o regulaban cuestiones de moral, “buenas costumbres”. Bajo estas regulaciones fueron intensamente perseguidas las personas LGBT.

Mucho de esto quedó como herencia de la dictaduras, años en donde la represión y persecución eran moneda corriente. En la década del 70 habían surgido las primeras organizaciones por los derechos de los gays como el Frente de Liberación Homosexual que en 1973 sacó un manifiesto titulado “Sexo y revolución”. Similar a lo que sucedía en gran parte del mundo en un momento de ascenso de la lucha de clases y de las organizaciones revolucionarias. Stonewall marcó un hito en ese sentido.

Aquellos años eran de cuestionamiento profundo a la sociedad capitalista y patriarcal, se buscaba terminar con la opresión y la explotación. Por eso había un confluir en esta lucha con el movimiento de mujeres, también con los estudiantes, con los trabajadores. Gran parte de la juventud tenía como bandera la libertad sexual, esto implicaba cuestionar la idea de familia monogámica, la moral cristiana, también el rol de la mujer en la sociedad. De conjunto, una época revolucionaria.

Pero esto se fue transformando. Durante la década del 80 y 90 la avanzada neoliberal implicó derrotas sociales, políticas y culturales. Se avanzó con un modelo neoliberal de precarización, pobreza y mayor injerencia del imperialismo por ejemplo en América latina. Y esto también trajo una mercantilización de aquello que solía estar “oculto” en la sociedad. La identidad sexual, el deseo y la fantasía se transformaron, entonces, en objetos de lucro, potenciales ganancias, a las que además no accedían, ni acceden todos. Como por ejemplo los circuitos gay frendlys, etc, etc.

Para gran parte del movimiento LGTBI, también pasó dentro del feminismo, cambió la perspectiva de la lucha, ahora era posible conseguir visibilización dentro de organizaciones gubernamentales y estatales. Pero no iba a ser fácil tampoco conquistar derechos. Porque mientras tanto gran parte de la pelea se centró en derechos y acceso a la salud por el avance del VIH y la discriminación sufrida por la comunidad LGTBI a nivel internacional.

Bueno, este contexto general se combinó en nuestro país con la salida de la dictadura, lo que significó un nuevo empuje para pelear por la conquista de derechos y volver a organizarse.

Y así llegamos a principios de los 90. Veamos el largo camino que se recorrió. Uno de los pioneros Carlos Jáuregui quien trató de impulsar el proyecto de una ley de matrimonio civil, pero sin resultados. En 1998 se presentó un proyecto de tipo unión civil en Diputados, que no fue tratado y perdió estado parlamentario. Fue retomado en el año 2000 y la idea era evitar enfrentamiento con la iglesia, por eso tenía otro nombre.

En 2002 se aprobó en la Ciudad de Buenos Aires el proyecto de ley de unión civil presentado por la CHA y pasó a ser la primera jurisdicción de América Latina en legalizar la unión civil entre personas del mismo sexo.

En 2005 lo presentaron para todo el país, para todas las parejas de distintos y del mismo sexo, con un régimen diferente al matrimonio, ya que no regulaba la necesidad de monogamia, ni del contrato conyugal, entre otros cuestionamientos a la institución matrimonial. Este proyecto perdió estado parlamentario al siguiente año.

En 2007, María Rachid con su pareja fueron al Registro Civil, pidieron turno para casarse y, ante la negativa, presentaron un recurso de amparo para que se declarara inconstitucional la ley que prohibía el matrimonio entre personas del mismo sexo. Empezó una estrategia de presentación de amparos ante la justicia que culminó con nueve casamientos antes de la sanción de la ley. Esto llevó a la discusión de si había que pelear por la ley de matrimonio igualitario o la unión civil.

En 2009, una jueza de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires declaró inconstitucionales los artículos del Código Civil que limitaban el matrimonio a personas de distinto sexo, y permitió que una pareja de activistas pudiera casarse. Pero tuvieron Tierra del fuego. Otro caso parecido hubo a principio de 2010 con el tema cada vez más instalado.

Bergoglio junto la Corporación de Abogados Católicos apelaron el fallo para frenar el avance del matrimonio igualitario. ¿Saben qué dijo por aquellos días de julio de 2010? Que el matrimonio igualitario era una "pretensión destructiva al plan de Dios". Sin comentarios. Finalmente se conquistó este derecho, y tiempo después la ley de identidad de género.

Argentina es modelo de leyes a nivel mundial en este sentido, y esas son parte de nuestras conquistas. Sin embargo la crisis por la pandemia muestra que no hay igualdad para las personas que se reconocen dentro de la comunidad LGBTI, muy golpeada por la precarización del trabajo y de la salud.

Por eso seguimos luchando ante cada acto de homofobia y discriminación que siguen siendo moneda corriente. Y obvio por el derecho al aborto y la separación de la iglesia del estado, porque no queda otra que estar oganizandxs y pelearla porque nuestros derechos siempre son la primera variable de ajuste.







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