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1905: la experiencia de la autoorganización

Recomendamos la lectura de "Conclusiones de 1905", uno de los artículos de la última compilación de Ediciones IPS sobre textos de León Trotsky, El marxismo y nuestra época. En él se destaca el papel del soviet en la primera Revolución rusa, su fuerza como organización y dirección del proceso que apuntaba a la toma del poder y la importancia de su herramienta de lucha, la huelga general política.

Rossana Cortez

Integrante de Ediciones IPS-CEIP

Viernes 10 de julio | 21:53

Ilustración: Sergio Cena

En "Conclusiones de 1905" Trotsky analiza los sucesos de la primera Revolución, destacando el papel del soviet, su fuerza como organización y dirección del proceso que apuntaba a la toma del poder y la importancia de su herramienta de lucha, la huelga general política.

Más allá de cualquier analogía forzada, sus importantes lecciones toman mucha actualidad en momentos en que la autoorganización de los trabajadores, ya sea para formar comités de seguridad e higiene u otras instancias organizativas, se vuelve urgente para enfrentar la crisis económica y la pandemia.

La primera Revolución rusa

Desde comienzos de 1900, Rusia tuvo una industrialización acelerada, alimentada por capitales extranjeros, sobre todo franceses. Esto dio lugar a una gran concentración proletaria en las ciudades.

El 3 de enero de 1905, los obreros de la fábrica Putilov, en San Petersburgo, dejan de trabajar para protestar contra el despido de cuatro de ellos. La asamblea de obreros organiza la huelga que se extiende y es protagonizada por cerca de 150.000 obreros. El cura Gapón, quien dirigía este movimiento, propone a los obreros llevar una petición al zar que se encontraba en el Palacio de Invierno, a 30 km de la capital. El domingo 9 de enero, una multitud de más de 140.000 personas avanzó hacia el edificio, entonando cantos religiosos y agitando retratos de Nicolás II. El hermano del zar dio la orden de fusilar a los manifestantes. Este hecho se conoció en la historia como "el domingo sangriento".

Obreros de la fábrica Putilov en 1905

La revolución se inicia. En marzo, los obreros en huelga de la textil de Ivanovo-Voznessensk crean el primer soviet (“consejo”) obrero de la historia. En el artículo, Trotsky plantea: "¿Cuál fue el carácter de esta institución que, en un corto período de tiempo, conquistó un lugar tan importante en la revolución y marcó el periodo de su máximo poder? El soviet organizaba a las masas obreras, dirigía huelgas y manifestaciones, armaba a los obreros y protegía a la población contra los pogromos. Sin embargo, hubo otras organizaciones revolucionarias que hicieron lo mismo antes, durante y después de él, pero nunca lograron tener la misma influencia que el soviet concentró en sus manos. El secreto de esta influencia radica en que el soviet surgió como órgano natural del proletariado durante su lucha directa por el poder, determinada por el curso genuino de los acontecimientos".

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Al mismo tiempo, en esa época, Rusia está en guerra con Japón. Estas circunstancias, combinadas con el alzamiento revolucionario, provocan que el 14 de junio los marineros del acorazado Potemkin se amotinen y tiren a sus oficiales al mar. El 5 de septiembre, Witte, quien era primer ministro desde 1903, firmó un tratado de paz con Japón, en EE.UU. Por la presión de este último, que estaba preocupado por el expansionismo japonés, las condiciones de la paz no exigieron reparaciones financieras; Rusia es derrotada con poco costo en el plano diplomático.

Pero en el plano interno la situación es otra. El 19 de septiembre, los obreros de una imprenta de Moscú van a la huelga por reivindicaciones corporativas (disminución de las horas de trabajo y aumento del salario por producción). En dos semanas, la huelga se extiende a cincuenta imprentas de esa ciudad, luego a las de San Petersburgo. El 7 de octubre se inicia la huelga en los ferrocarriles de Moscú y gana todas las líneas. El 9 de octubre, un congreso de ferroviarios de San Petersburgo adopta un pliego de reivindicaciones, exigiendo la jornada de trabajo de 8 horas, libertades cívicas, amnistía para los prisioneros políticos y Asamblea Constituyente. Cada día, la huelga gana una nueva línea, un nuevo centro: el 13 de octubre, Riga, el 15, Bakú, el 17, Odesa. La mayoría de los 670.000 ferroviarios del imperio están en huelga. Trotsky escribía: "El principal método de lucha aplicado por el soviet fue la huelga general política. La eficacia revolucionaria de este tipo de huelga reside en que, al pasar por encima del capital, desorganiza el poder del Estado. Cuanto mayor es la ’anarquía’ que provoca la huelga, más cercana está la victoria. (…) En la medida en que la huelga paraliza la actividad del Estado, la organización misma de la huelga se ve empujada a asumir las funciones de este. Estas condiciones que abonó la huelga general, en tanto método proletario de lucha, fueron las mismas condiciones que le dieron al Soviet de Diputados Obreros su importancia ilimitada. Gracias a la presión de la huelga, el soviet puso en práctica la libertad de prensa, organizó un servicio regular de patrullas en las calles para la protección de los ciudadanos, se apoderó en mayor o menor medida de correos, telégrafos y ferrocarriles, e intervino con autoridad en los conflictos económicos entre obreros y capitalistas, intentando, por la presión directa de la revolución, establecer la jornada de ocho horas... Al paralizar la actividad de la autocracia mediante la huelga insurreccional instauró un orden nuevo, un orden democrático y libre en la vida de la población trabajadora de las ciudades".

Tren saboteado por los trabajadores en una huelga ferroviaria.

Como respuesta a semejante agitación revolucionaria, el 17 de octubre el zar publica un manifiesto, redactado por Witte, que promete algunas libertades públicas, como la libertad de expresión y la elección de una Cámara por sufragio universal. A pesar de la desconfianza que suscita, el Manifiesto del 17 de octubre se ve como una victoria para los huelguistas, que retoman poco a poco el trabajo. El 22 de octubre, el zar promulga una amnistía parcial de aquellos que, antes de la promulgación del Manifiesto, son culpables de actos criminales contra el Estado. Esto ocasiona una ola de pogromos inspirados y organizados por las mismas autoridades, pero llevados adelante por las Centurias Negras. El balance total en las ciudades de Rusia devastada por los pogromos supera, de hecho, los 3.000 muertos y 10.000 heridos o mutilados.

También ese mismo 17 de octubre, el soviet de San Petersburgo publica el primer ejemplar de su diario Izvestia y elige a León Trotsky para su comité ejecutivo. El soviet reúne cada día 400 a 500 diputados de las fábricas de la capital. Afirma Trotsky: "En la persona del soviet encontramos por primera vez en la historia de la nueva Rusia un poder democrático; el soviet es el poder organizado de la masa misma y domina a todas sus facciones: es la verdadera democracia, no falsificada, sin las dos cámaras, sin burocracia profesional, donde los electores tienen el derecho de reemplazar a sus diputados cuando quieran".

Trotsky asume la presidencia del soviet cuando el presidente anterior, Krustalev-Nossar, es detenido el 26 de noviembre. El 2 de diciembre, en los periódicos de San Petersburgo se publica el Manifiesto económico del soviet, en el que se denuncia la derrota del gobierno que destina todos los presupuestos del Estado a mantener el ejército y la flota. También se rechaza el pago de las deudas sobre todos los préstamos que el gobierno del zar llevó adelante mientras que hacía una guerra abierta contra el pueblo, entre otras cuestiones. La reacción del poder autocrático es inmediata: al mediodía del 3 de diciembre, el ejército rodea la sede del soviet. Trotsky llama a los diputados a no oponer ninguna resistencia. El soviet designa al día siguiente un nuevo comité ejecutivo, que pudo reunir en la clandestinidad a una cuarentena de diputados y no es más que la sombra del precedente. El reflujo del movimiento conduce al soviet a la agonía.

Trotsky plantea como conclusión: "El periodo de cincuenta días marcó el apogeo del poder de la revolución, y el soviet fue su órgano de lucha por el poder. (…) El proletariado ejercía una hegemonía indiscutible en la ciudad y su organización de clase era el órgano de la lucha revolucionaria por el poder"(...) "El resultado del conflicto de diciembre no se explica por errores tácticos aislados, sino por el decisivo hecho de que las fuerzas de la reacción demostraron ser mucho más fuertes que las de la revolución. El proletariado fue derrotado en las insurrecciones de diciembre y enero no por sus propios errores, sino por algo mucho más real: las bayonetas del ejército campesino".

Sin embargo, el impulso revolucionario recién se iniciaba. Como el creador del Ejército Rojo relataba en Mi vida: "Para Rusia, la Revolución de 1905 fue el ensayo general de 1917. Y para mí tuvo el mismo significado. La decisión y la firmeza con la que afronté los sucesos de 1917 se debieron a que en ellos veía la continuación y el desarrollo de aquella labor revolucionaria que se interrumpió el 3 de diciembre de 1905, con la detención de los miembros del soviet de Petrogrado".

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