Cultura

CINE // ESTRENO

1917, la belleza de la técnica

La última película de Sam Mendes cuenta la historia de dos cabos que serán enviados a una peligrosa misión para salvar la vida de miles de hombres que van directo a una trampa.

Julio Urquia

@discipulodemarx

Jueves 30 de enero | 09:30

La primera guerra mundial es conocida como la guerra de las trincheras, es por esas estrechas estructuras que transcurre la historia de los cabos Ingleses Schofield y Blake en un campo de batalla francés.

El general Erinmore envía a Blake y a su compañero a una travesía suicida debiendo cruzar el frente enemigo, esa peligrosa tierra de nadie, un terreno que da testimonio de las cruentas batallas libradas donde los restos humanos son una masa inerte que junto a los cráteres y la artillería abandonada forman parte de este paisaje apocalíptico.

El fuerte del film de Sam Mendes son, precisamente, los rubros técnicos donde se destaca la dirección. Los planos secuencia se desenvuelven de forma virtuosa dentro de una estructura cuyo ritmo no decae jamás. La narrativa se apoya principalmente en los aspectos visuales. Los protagonistas, cual héroes trágicos, llevan adelante su derrotero en apariencia motivados más por sus convicciones morales que por la tradicional disciplina militar que vincula a los soldados al sentido del honor y el deber.

La historia es una carrera frenética contra el tiempo que con su discurrir implacable nos acerca cada vez más a la muerte. No es posible detener el reloj, tampoco la inutilidad de la guerra imperialista, nuestra vida que hemos salvado hoy, mañana en un instante se puede terminar. La vida y el curso de las batallas se rigen por un orden indeterminado, azaroso e injusto.

La política por otros medios

La trama se desarrolla en el marco de la guerra imperialista, en un momento donde el desarrollo capitalista (de sus fuerzas productivas) había encontrado un límite en las fronteras de las potencias, lo cual las llevó a una lucha directa y sin cuartel por la conquista del territorio, no solo para explotar los recursos de la tierra y el mar sino por la conquista de nuevos mercados. Por la dominación del planeta.

Fue en 1914 que el apoyo de la socialdemocracia alemana a la guerra produjo un quiebre de la izquierda que desembocó en el fin de la Segunda Internacional. La guerra dejó un saldo aproximado de 10 millones de muertos y unos 20 millones de heridos, ese fue el costo para sostener la sociedad capitalista, lo que fue sin dudas en palabras de Rosa Luxemburgo “una regresión a la barbarie”. Este acontecimiento, entre otros factores, fue de gran influencia para que en 1917 estalle la Revolución Rusa. Al finalizar la guerra los conflictos entre las potencias no se resolvieron y la historia se volvería a repetir en la Segunda Guerra Mundial que comenzaría en 1939.

El film no presenta este contexto de forma explícita, pero podemos advertir las pocas convicciones de los generales y sargentos, hombres desmotivados cuya moral parece haberse quebrado hace tiempo, entregados al cinismo o al alcohol. Sin tensar los músculos ni conjurar la sangre, los jóvenes protagonistas de 1917 solo buscan sobrevivir. Extenuados, sin fuerzas ni aliento, alejados del arquetípico soldado que Shakespeare describió en Enrique V “si el estallido de la guerra suena en los oídos, entonces hay que imitar la conducta del tigre”.

De nuevo en la brecha

Sam Mendes hizo su primera gran irrupción con Belleza Americana en 1999 la cual obtuvo 5 premios Oscars que incluyen mejor director, mejor guión y mejor actor para Kevin Spacey. Con 1917 ya obtuvo 2 Globos de Oro en las categorías de Director y Película Dramática imponiéndose a El Irlandés y Joker. Con 10 nominaciones para los Oscars 2020, Mendes, es posible que sume más estatuillas con muchas chances de llevarse la de mejor Director. Habrá que esperar al 9 de febrero.

1917 – Tráiler Oficial (Universal Pictures) HD







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