Géneros y Sexualidades

EL CÍRCULO ROJO

8A: cuando el Senado votó que el aborto siga siendo clandestino

Se cumplen dos años del rechazo del Senado al aborto legal. Marchas, conclusiones y desafíos. Columna de Géneros y Sexualidades en El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario que se emite los domingos de 21 a 23 h por Radio Con Vos, 89.9.

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Lunes 10 de agosto de 2020 | 09:22

El sábado se cumplieron dos años del rechazo en el Senado del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal que había logrado media sanción en el Congreso.

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· Esa noche convivían dos sentimientos en el aire: el primero, la bronca, la diferencia fue chica (38 en contra, 31 a favor, 2 abstenciones) y perdimos en una cámara que no tiene siquiera representación proporcional. El otro, mucha gente decía, "ganamos el debate en la calle". Y es verdad, la derrota en el recinto no fue una derrota en la calle pero la ley, que es lo que necesita la mayoría de las mujeres que no puede pagar la clandestinidad segura, no está.

· Una de las principales conclusiones fue que hay que separar las Iglesias del Estado, las instituciones más activas en permitir que continúen los abortos clandestinos, que las mujeres siguamos siendo ciudadanas de segunda y sea algo con lo que se puede convivir en sociedades que dicen que son democráticas. No es el único porblema es es uno bastante evidente.

Dos años

· En 2019 volvió a presentarse el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, no hubo insistencia en que se discutiera, salvo de parte de las diputadas y los diputados de izquierda. Se dieron muchos argumentos, que no convenía, que íbamos a perder, incluso hubo sectores del feminismo que no exigieron discutirlo. Suena raro, pero el feminismo es un movimiento político, hay diferentes perspectivas, había campaña electoral, hay feministas que apostaron todo a que gane el Frente de Todos porque creían que es lo que iba a hacer la diferencia.

· El movimiento de mujeres mantuvo su presencia callejera atravesado por muchos debates, impuso su reclamo en la agenda política. Parece prehistoria pero 2019 fue la primera elección en la que el aborto fue un tema sobre el que los candidatos y candidatas se tenian que pronunciar, fue parte del debate presidencial. Incluso logró que el presidente electo tenga que prometer que presentaría un proyecto para legalizar el aborto.

· La realidad es que en el Congreso la cosa sigue muy parecida. No hay más garantías de que se vote la legalización del derecho al aborto. Se hicieron varios poroteos pero es muy difícil saber qué pasaría hoy si se votara nuevamente. Además el presidente Alberto Fernández dijo que iba a presentar uno nuevo pero nadie lo conoce, ni sabemos cómo y cuándo va a ser el debate. Aunque Mauricio Macri perdió las elecciones, el Congreso no es más verde. En Juntos por el Cambio y Frente de Todos sigue habiendo antiderechos y todos están activos.

Los que no se fueron a dormir

· Hay un sector que nunca se fue a dormir, que no paró desde 2018: el lobby antiderechos, que tiene curas y pastores en todas partes, gobernaciones, municipios y por supuesto el Congreso.

· El lobby de las Iglesias se apoya sobre dos pilares: la incrustación de la Iglesia Católica en el Estado, por un lado, y el poder de movilización de las Iglesias evangélicas, que empieza a conquistar espacios.

· Aunque la Iglesia católica está muy desprestigiada sigue ejerciendo una influencia importante: sigue recibiendo financiamiento estatal, impide que se apliquen leyes como la Educación Sexual Integral, presiona legisladores y legisladoras.

· Las Iglesias evangélicas, recién llegadas en comparación, ganaron espacio: secretaría de Culto en la Provincia de Buenos Aires de la mano de ME Vidal (Cambiemos), Secretaría de Educación en La Matanza (V Magario, La Matanza), programa “Cristianos a ayudar” en Chaco de Capitanich (FdT). Por nombrar un par de ejemplos.

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· Los celestes formaron su partido político, sin aspiraciones nacionales por ahora, apuestan a ganar peso territorial. Hablamos de este partido el programa pasado con Pablo Fornero, se reunieron con Patricia Bullrich. Pero no crean que son tan inocentes de ser partidistas. Desde diciembre, otro sector evangélico participa de la mesa contra el hambre, política impulsada por el ministro Daniel Arroyo. Ahí llegó, de su mano, Bernardo Affranchino (Iglesia Cristo para Todos) y propició la reunión de abril entre Alberto y las Iglesias evangélicas.

Volver a la calle

· El objetivo de este resumen no es pesimista o de resignación, es conocer a quienes estarán de la vereda opuesta cuando volvamos a la calle. La movilización de las mujeres dio vuelta muchos votos, con sus marchas y también discutiendo en la mesa familiar, convenciendo en los comedores del laburo, argumentando con paciencia en el colegio y en la facultad. Es mérito de ese movimiento político haber llegado adonde llegamos, sacar conclusiones, pelear por nuevas estrategias también es parte de ese mérito.

· Seguro escucharon decir que la pandemia no es un momento para discutir el aborto legal, que hay cosas más urgentes, lo usan como excusa los antiderechos pero también es un argumento utilizado por oficialistas.

· En Argentina se realizan cerca de 450 mil abortos por año. La mayoría son clandestinos y en condiciones inseguras. Imagínese en medio de la pandemia, los problemas se multiplican.

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· Durante estos años que no se terminó con la criminalización del aborto, las mujeres siguieron muriéndose: Ivana Micaela (abril, Formosa), B. (La Matanza, PBA, mayo). Hay tres mujeres presas por abortar en Santiago del Estero (gobernada por Gerardo Zamora, UCR). No es menor, considerando que que el argumento de los que están en contra de la legalización del derecho al aborto, suelen esgrimir que no quieren ver mujeres presas. Bueno, las presas están.

· La separación de la Iglesia y el Estado es cada vez menos una consigna abstracta. Es concreta, indispensable y urgente como el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Con todas las medidas necesarias, este aniversario tiene que ser el comienzo del regreso a la calle. Y esta vez sí, que sea ley.







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