Géneros y Sexualidades

GÉNEROS Y SEXUALIDADES

8M en disputa: marchas y contramarchas por el aborto legal

¿Qué hay detrás de la misa que se realizará este 8 de marzo bajo el lema “Sí a las mujeres, sí a la vida”? La Iglesia, cuando de mujeres y derechos se trata, tiene en su haber, un superávit. Y si en el mundo de la economía esto es algo bueno, cuando hablamos de conquistar derechos, es un freno. Un viejo debate se empapa de actualidad: Iglesia y estado, ¿asunto separado?

Luján Calderaro

Consejera estudiantil de Trabajo Social UBA

Viernes 6 de marzo | 23:58

Un fantasma recorre la argentina cada vez que el aborto legal se vuelve noticia: sobrevuela los despachos parlamentarios, toma las calles por asalto, se inmiscuye en las escuelas desafiando toda ley, hace llamados que tuercen políticas. La Iglesia busca protagonismo con un mensaje cínico: su labor es “por las mujeres y la vida”.


Es 2010, se está por discutir la Ley de Matrimonio Igualitario. A un diputado peronista del noroeste lo interrumpe un llamado. Detrás del teléfono, un hombre con sotana.

Es 2012, se está discutiendo el fallo F.A.L. que amplía el ejercicio del aborto no punible. Tanto Urtubey como la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Salta, el Arzobispo Monseñor Mario Cargnello, se opusieron. Suenan teléfonos. La inexistencia de un protocolo nacional acrecienta la arbitrariedad de los gobernadores. El aborto no punible se restringió en la provincia durante 6 años.

Es 2018, se discute en el recinto el aborto legal. El cura Rafael Del Blanco de Chaco hace sonar teléfonos: cualquier implicado, “directa o indirectamente” en apoyo al aborto legal “será excomulgado automáticamente”.


En un recreo de la Escuela Obispo Anunciado Serafini de La plata, les pibes salen del aula y sus ojos se empapan con un feto de papel maché de 6 metros de ancho: se llama “Alma” y también recorrió las calles en diversas manifestaciones. Lo habían entrado en dos partes. Antes del recreo habían presenciado una charla donde se dijo que el aborto es igual a un pecado mortal. Corre el año 2018 y el aborto, está en boca de todas, todos. A quienes se habían manifestado en contra de la misma por estar imponiendo una visión religiosa, los citaron en la dirección: en un ámbito religioso como el escolar, el desacuerdo está prohibido. Mientras, decenas de niños y niñas de la primaria marchan a paso militar por las calles de la localidad santiagueña de Suncho Corral, con un pañuelo celeste colgado al cuello. El párroco del Colegio San Miguel de Arcángel asegura que tiene identificados a los estudiantes que apoyan la legalización.

Una palabra se repite en una escuela, en la calle o en las afueras de un hospital frente a toda persona gestante que osa desafiar la palabra de dios: asesina. A veces, agregan: “¡porque no te morís vos!”.

Un folleto deambula por las escuelas: recomienda no usar anticonceptivos de cualquier tipo y rechaza el aborto, en cualquier caso. La violación vendría a ser cualquier caso. A la par, militantes del Frente Joven saben que un folleto no es suficiente, y se mueven. Visitan a mujeres víctimas de violación para convencerlas de que no ejerzan su derecho a abortar. Se autodenominan “Defensores de Mamás”. El folleto también compara las millones de muertes producidas por el Holocausto Nazi, con los millones de abortos que se realizan mundialmente. Roberto Castellano (de la ONG Pro Vida) califica al aborto como “un acto de terrorismo”. El Papa argentino dice que el aborto es “como lo que hacían los nazis, pero con guantes blancos”.

Salta, Tucumán y Catamarca son las tierras predilectas para una lucha sin fin entre la educación laica y la educación religiosa obligatoria. Dicen, que la Educación Sexual Integral (ESI) reproduce la “Ideología de Género”, que la homosexualidad es una enfermedad. Olvidan, que un 80 % de las niñas, niños y adolescentes que denunciaron abuso lo hicieron tras clases de educación sexual.

En el Congreso, Cristina Fernández se posiciona por primera vez a favor del aborto legal y dice: “No se enojen con la Iglesia”. Afuera, miles de pibas sin dormir la escuchan; esperan un desenlace parlamentario que las negará por completo.
En las tierras de Gildo Insfrán, niños y niñas vuelven a sus casas libres de todo pecado. Un grupo de religiosas que recorre escuelas públicas y “laicas” con un permiso firmado por el Obispado de Formosa, les cuelga rosarios del cuello. Una oración matutina para “el bebé por nacer” es repetida, día tras día, por jóvenes de escuelas católicas. Después de una charla, cientos de ellos se llevan un souvenir: un “bebito” de madera que reza “Gracias a vos hoy puedo estar con mi familia. Que Dios te bendiga".

Mariana Rodriguez Varela deja un bebito de plástico del tamaño de un llavero por cada despacho parlamentario que pisa. Afirma estar defendiendo fervientemente “la vida”. Su padre es Alberto Rodríguez Varela, ministro de Justicia en la dictadura cívico militar durante el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla.


Cuando se comienzan a tratar cambios para la ampliación de la ESI, iglesias católicas y evangélicas comenzaron a correr una maratón por las comisiones del parlamento para impedirlo. No bastó; y lanzaron la campaña #ConMisHijosNoTeMetas. Uno de sus impulsores es el pastor pentecostal Ghione, quien hacía poco menos de una década había copado una plaza para repudiar la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. Diez años después, las iglesias la siguen negando junto con la Ley de Identidad de Género, la ESI. Los atropellos y avasallamientos a las personas LGTBI, siguen siendo motivo de denuncia.

En Córdoba y Entre Ríos lanzan la red de “twitteros por la vida”. No bastó, y una mañana algunos diarios provinciales amanecen con avisos de páginas enteras que interpelan a los senadores que están a favor bajo el hashtag #ConAbortoNoTeVoto.


A una niña de 11 años víctima de violación, se le practicó una cesárea en un hospital de Tucumán, corre 2019. Afuera, la esperan militantes con pañuelos celestes. El arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez difundió un audio convocando a custodiar el feto y realizar una vigilia en el hospital. La niña había solicitado 8 veces interrumpir el embarazo. Los representantes del Sistema Provincial de Salud -bajo responsabilidad de Manzur-, no la escucharon. El mismo año en Jujuy, una niña de 12 años violada por parte de un vecino de 65 años, que aclaró que su embarazo es no deseado, es derivada a la justicia por parte del director del Hospital Paterson. La hacen esperar. La torturan.

A un año de la marea verde la ONG cordobesa Portal de Belén, presenta un amparo para impedir que se aplique el Protocolo para abortos no punible. Devuelta en Tucumán, escrachan a Fabiana Reina, una médica que hizo un aborto no punible a una nena de 12 años abusada. Desde 1921 el aborto por violación está contemplado en la ley. Ahora en Santa Fe, el Hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez, es escrachado por “abortero”. Amalia Granata -quien dirige la acción- pasó por el programa de Pampita y lo dijo: “Lo van a tener que seguir haciendo en la clandestinidad”. El compañero de fórmula de Granata es Mayoraz: un abogado que usó su profesión para hacer lo que creyó correcto. En el año 2007 y 2008 presentó dos amparos: uno para declarar inconstitucional una ordenanza municipal que permitía la entrega de anticonceptivos gratuitos y otro para impedir que se entregue la pastilla del día después en hospitales y centros de salud.

El debate público sobre el aborto trajo consigo nuevos protagonistas y ahora Iglesia se dice en plural. Es que Brasil, no es el único país donde existe el matrimonio entre evangelio y política: acá existe el “Día de las iglesias Evangélicas”, y fue gracias a la actual vicegobernadora de la provincia, Verónica Magario, compañera de Kicillof, ex intendenta de La Matanza. Luego, creó la Subsecretaría de Culto y nombró en ese cargo a Gabriel Ciulla, un referente dentro de las organizaciones evangélicas. Alberto Fernández recibió en la Casa Rosada a representantes de las Iglesias evangélicas agrupadas en la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA). Uno de sus integrantes es Luciano Bongarrá, referente local de “Parlamento y Fe”. No tiene sotana, y sin embargo es un experto en llamados a legisladores para lograr obstaculizar el aborto y la ESI.

Mientras el nuevo presidente anuncia que presentará un proyecto para legalizar el aborto, la Iglesia, en una cruzada que se reactualiza, no pierde el tiempo. En un día histórico para el movimiento de mujeres, organiza una misa para el 8M “para que, en la casa de nuestra madre común, la Virgen de Luján, le pidamos por la defensa de toda vida, de su concepción hasta su muerte natural, y también revalorizar el verdadero papel de la mujer que no tiene otra figura más fuerte que la de la madre de Jesús". Son las palabras del sacerdote Jorge Fontana, de la Parroquia San Roque de Paraná.

La procreación como el único fin de la sexualidad de las mujeres, es reafirmado por uno de los principales fieles, diciendo en uno de sus libros que “la mujer debe esmerarse por ofrecer a su marido una virginidad tanto física como moral”. Abel Albino es el señor, que dirige la Fundación CONIN, la cual recibió en 2018, 121 millones en subsidios, según informó el exjefe de Gabinete, Marcos Peña.

Iglesia y Estado ¿asunto separado?

Después de todo, no por casualidad la frase “separación Iglesia del Estado” se nos imprimió a muchas en nuestra ropa. Una frase que dejó de ser enunciada solo por las pibas de la izquierda, y se esparció en un movimiento que es cada vez, más masivo. Sin embargo, ¿Cuántas vemos hoy como Iglesia y Estado son un solo corazón? Si insistimos en recordar, es porque somos fervientes creyentes en que la historia, es un arma de las más potentes para las luchas del presente.

La Iglesia no es la única protagonista cuando hablamos de aborto, ESI, y todos nuestros derechos: la marea verde sacudió la tierra, una y otra vez. Pero, hay que decirlo: la Iglesia, si no nos lleva ventaja, por lo menos nos debería alertar. Su poder político es evidente: para negociar la deuda Alberto Fernández fue en búsqueda del apoyo del Papa Francisco. En los diarios, se replicó una preocupación: ¿será el proyecto por aborto legal un factor que afecte el apoyo del Papa en la renegociación de la deuda? Se podrían hacer muchas preguntas, como: ¿Qué garantiza que esta vez el aborto SÍ sea aprobado en el senado? ¿Podría el aborto ser una demanda suficiente para revertir las deplorables condiciones de vida de las mujeres? ¿Qué las mujeres sean la prioridad de un gobierno, ¿no choca un poco con lo que se viene escribiendo con mayúsculas en las principales medidas, que es volverse sustentables para pagar una deuda ilegítima? Pero no.

Es que, la historia muestra que el poder de la Iglesia crece proporcionalmente a la crisis. Y tampoco es casual: la crisis se descarga sobre les más pobres, los sectores más vulnerables, y ahí es donde está arraigada la gran infraestructura de contención social. Con miles de establecimientos religiosos, evangélicos y católicos, la crisis se transita, como sea posible. Un gobierno que necesita negociar una deuda con un organismo odiado como el FMI, tiene que ajustar –y ya lo viene haciendo- y necesita que en los barrios la miseria no estalle; o en otras palabras, necesita que se contenga la bronca que genera el ajuste: que no se llegue a fin de mes, ni a mitad de mes, ni para alimentar a les niñes.

La Iglesia, a la inversa, necesita del Estado: es el que la mantiene económicamente, con millones de pesos. Una jubilada que cobra la mínima gana menos de $16.000. Un obispo jubilado cobra la mínima de $103.000.

En campaña electoral, Alberto Fernández dijo sobre el aborto que “A mí me parece que es un tema que parte a la Argentina en dos, y los temas que dividen no son buenos temas (...) hay que tal vez hablarlo un poco más, educarnos un poco más. Por de pronto me parece que no debería ser un delito y eso podríamos empezar a trabajarlo, sin necesidad de avanzar tan rápidamente en la legalización, porque la legalización es algo que divide mucho a los argentinos.” Aflojó. Lo logramos nosotras. Pero, detrás de un manto de alegría por el anuncio de Fernández en la apertura de sesiones, se abren un abanico de preguntas. Entonces qué, ¿Ya está? ¿No existen más trabas que dilaten la legalización del aborto? ¿El proyecto se presenta desde la Casa Rosada y ya no tenemos excusas para copar las calles? Sabemos, que cuando de política se trata, las respuestas son varias.

Pero hay un hecho indiscutible que nos grita en la cara. Mientras nosotras seguimos sin saber nada sobre el nuevo proyecto, este domingo la Iglesia dará una misa bajo el lema “Sí a las mujeres, si a la vida”. Y no olvidemos: el Congreso sigue repleto de dinosaurios. Sin ir más lejos, el jefe de les senadores peronistas, José Mayans se apuró en despejar dudas sobre su postura: “el aborto es equiparable a la pena de muerte”.

Que el Senado una vez más, sepulte nuestro derecho a decidir, es una opción. Pero lo contrario también: que la marea verde se transforme en un tsunami arrollador, que inunde las calles para decir que nuestros derechos están primero. Este llamado va también para las centrales sindicales, porque, ¿Qué pasaría si todo se frena? ¿No sería un mensaje contundente para quienes nos quieren hacer esperar? Tal vez todavía queden dudas sobre por qué repetimos hasta al hartazgo que la fuerza está en nosotras, en les miles que copamos las calles. Tal vez no sea suficiente con la historia para probar que para cambiarlo todo, no tenemos que confiar ni un poco en quienes negocian nuestros derechos, los pisotean, o los usan en discursos rimbombantes para mejorar una imagen política. Tal vez no falte mucho, para que una vez, ganemos nosotras.







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