Juventud

EDITORIAL

A las calles por la educación

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. ¿y cuánto valen para el gobierno miles de pupitres en las calles?

Leo Améndola

Delegado ATE-Trabajo| TW e IG/ @aladelos|@decilecomoquieras

Jueves 5 de mayo de 2016 | Edición del día

Desde que asumió el gobierno PRO algunos lo han tildado de milagroso. Macri lo hizo dicen. ¿Logrará el gobierno de Mauricio Macri poner a la comunidad educativa de pie en defensa de la educación pública? Si así fuera no sería ningún milagro, sino la expresión de la bronca que despierta un ajuste descarado en un sector muy sensible de nuestra sociedad. El de los estudiantes que buscan en su educación una vía para hacer una camino en su vida. El de los docentes que dejan su esfuerzo cotidiano, entregados el todo por el todo en defensa de la “Educación Pública”. Y miren si será una cuestión sensible que en nuestro país vecino, Chile, el problema educativo tuvo la capacidad de poner el país patas para arriba.

Mirándolo de conjunto el panorama es ciertamente despreciable. El gobierno nacional se ha puesto al frente de un aumento de tarifas que pega fuerte. Se siente en los gastos necesarios para ir al colegio o a la facultad. El aumento en particular del transporte público da la impresión de que alguien te está metiendo la mano directamente en el bolsillo. Literal. Como por arte de magia la sube se descarga al doble de velocidad. Con el macrismo a la cabeza, los opositores a los que Cristina llamó a realizar su “frente ciudadano” no se quedan atrás del recorte a la educación y el ajuste en el transporte público. A lo largo de los últimos meses los gobernadores del PJ también han impulsado aumentos en numerosas provincias. Ni los “socialistas” se salvan. En la provincia de Santa Fe, el gobierno del PS está intentando aprobar un aumento que trepa por lo menos un el 50%, llevando el boleto a $8,50. En la ciudad de Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires y en La Plata, en Rosario y Santa Fe, en Mendoza y en Córdoba, en Neuquén.

Se ha empezado a expresar el descontento de lo que ya se siente como un ajuste fuerte. Quizás la perspicacia no sea el fuerte del Ministro de Educación Bullrich, ni de María Eugenia Vidal, pero deberían tomar nota de algunos síntomas de lo que se empieza desarrollar. Es un poco más que pupitres en las calles. Al paro de docentes Universitarios, con fuerte impacto en universidades que no venían siendo parte de las medidas de lucha de alcance nacional, se suman acciones estudiantiles que empiezan a mostrar un ánimo distinto. ¡Están pidiendo que ahorremos luz en los lugares de estudio por un ajuste que ellos mismos implementan! Como quien dice: unos genios. Es cierto que hay un apoyo extendidísimo al reclamo docente y quizá la combinación del paro docente con el apoyo estudiantil es lo más notorio de lo que empezamos a ver. Pero también mediadas más fuertes como el bloqueo en el terciario ISDF 113 exigiendo la renuncia de los inspectores. Los secundarios del Pelle (CABA) trascendieron las fronteras del colegio y lograron un gran triunfo contra un docente autoritario y machista mostrando que las reivindicaciones también surgen de demandas democráticas. Quizás algunos de estos ejemplos sean la parte más visible de algo más profundo.

La posibilidad de que el sector educativo, aun todavía sin fuertes reclamos de los docentes de primaria y secundaria, marquen un ritmo en la lucha contra el ajuste del gobierno a la educación pública y a las condiciones en las cuales se accede a ella. Y, como ha pasado en otros momentos, si hay disposición a enfrentar al gobierno, la tarea será darnos las mejores herramientas de lucha y de organización. ¿Será posible poner un movimiento estudiantil en las calles para enfrentar al gobierno, que desarrolle sus propios métodos de organización, luego de años en que los centros de estudiantes se transformaron en su gran mayoría en espacios de gestión de servicios? Desde la Juventud del PTS apostamos a que si se desarrolla la lucha de los estudiantes y docentes contra el gobierno y sus medidas, puede surgir un nuevo movimiento estudiantil que se proponga ir más allá. Que empiece a sentirse como un sujeto, un actor político, que une sus peleas con las de los trabajadores y los sectores populares.

Con ese objetivo y poniendo todo para ganar, intervenimos en la gran mayoría de los conflictos que se están dando en facultades, colegios y terciarios. Los difundimos y ponemos a disposición también a nuestros legisladores, como hicimos con los proyectos de ley por el boleto educativo que presentaron Christian Castillo en la provincia de Buenos Aires y Patricio del Corro en CABA. Hay veces que el plan diseñado no corresponde con el propio desarrollo de los acontecimientos. Si los estudiantes se levantan en defensa de la educación pública, contra el recorte presupuestario, por el triunfo de la lucha docente y por el boleto educativo gratuito quizá el plan macrista tenga algún escollo más que pupitres en las calles para alcanzar su objetivo.







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