EDUCACIÓN

Profesores estresados entre el agobio laboral docente y un ministro que los tilda de flojos

La realidad de las y los profesores en pandemia ha sido no sólo invisibilizada, sino que además puesta en cuestión por un Ministro de Educación que no se ha hecho cargo de la educación de los estudiantes, y que se atreve a tratar a los profesores de flojos.

Sábado 15 de agosto | Edición del día

La insistencia a volver a las clases para garantizar su educación al servicio de la economía

Dentro de las cifras mundiales de la pandemia, Chile se apunta dentro de los top ten: a nivel latinoamericano somos el 5to en cantidad de casos confirmados y noveno en tasa de letalidad, mientras que a nivel mundial, estamos en el puesto n°9 en cantidad de casos confirmados. Y aunque este simple argumento es suficiente para entender lo grave de la situación, el gobierno de Piñera y sus ministros insisten en una "nueva normalidad" que eventualmente incluiría la vuelta a clases presenciales en distintos lugares del territorio nacional. Incluso han asegurando que los niños se contagian menos o no se enferman gravemente, cosa que es derechamente mentira, ya que en Chile han muerto 51 niños de coronavirus. Además existe una enfermedad post infecciosa relacionada al covid-19 que afecta específicamente a les niñes llamada Síndrome Multisistémico Inflamatorio Pediátrico, con el cuál se inflaman diferentes órganos del cuerpo, se producen síntomas intestinales y puede existir inflamación neurológica, según el propio Minsal. De esta enfermedad ya van 143 casos registrados en Chile.

Figueroa: un ministro que se burla de los docentes

A esta situación se suman los dichos realizados por el ministro de educación Raúl Figueroa hace una semana, donde conversando sobre este eventual retorno a las aulas es que el ministro dijo, refiriéndose al profesorado, que hay un grupo de personas a las que “la paralización no le complica mucho la vida”, desentendiéndose completamente de que hemos sido les docentes y trabajadores de la educación los que realmente nos hemos hecho cargo de la desigualdad y precariedad de la educación en Chile, especialmente en pandemia. La entrega de alimentación, el apoyo a estudiantes y apoderados, además de tener que sacar adelante la improvisada “educación a distancia” del Mineduc ha corrido por la cuenta de docentes y educadores. El teletrabajo forzado y rudimentario en condiciones de crisis sanitaria (y además económica) también ha significado agobio laboral y estrés para todes les docentes, pues nos hemos hecho cargo de lo que el ministerio no, y aún así, Figueroa, sin ningún pudor, nos tilda de cómodos.

Es más que volver o no a clases. El gobierno no está velando por los procesos educativos de los estudiantes ni tampoco por su salud mental, mucho menos por la de les docentes. El gobierno está velando por los intereses empresariales, ve las escuelas y liceos como guarderías y a les docentes como niñeros. Es más que una falta de respeto, es tirarnos junto con nuestros estudiantes como carne de cañón al experimento de desconfinamiento “Paso a Paso” de Piñera para salvar “la economía”.

La realidad de los docentes: Estrés y agobio del que nadie se hace cargo

Si bien los profesores no somos el sector más golpeado por la pandemia y la crisis, pues aún no hay grandes despidos en la educación, sí vivimos la precariedad de la educación de mercado. Con miedo a perder el trabajo, en donde en muchas casas somos el único sustento económico, les profesores sobrellevamos una enorme carga psicológica: tenemos que hacernos cargo de los elementos para seguir desarrollando las clases a distancia, sin capacitación ni ayuda de parte del Estado ni de los sostenedores; debemos procurar hacernos cargo del estudio y crianza de nuestros hijos, mientras hacemos clases, revisamos pruebas y planificamos clases; debemos hacer seguimiento de la realidad de nuestros estudiantes, sirviendo de contención muchas veces a los problemas y miserias que están viviendo sus familias sin empleos o con muertes por el covid; haciéndonos cargo de una educación a distancia que se sustenta en la explotación de les profesores, en tanto el teletrabajo ha implicado que el trabajo que antes se hacia en aula con el curso completo, ahora se transforma en un trabajo individualizado, por ejemplo, si yo tenía 16 cursos a mi cargo antes de la pandemia, ahora esos 16 cursos se transforman en más de 700 estudiantes que debo responder dudas por correo, wasap, etc, además de revisar las miles de páginas de pruebas, guías y demás.

Ante esta realidad, ¿Qué está haciendo el Colegio de profesores?

La realidad del agobio laboral parece no llegar a las dirigencias del Colegio de Profesores, que con años en el cargo se les ha olvidado lo que implica hacer clases, y para qué decir ahora en pandemia. El presidente del gremio, Mario Aguilar, militante del Partido Humanista, se ha limitado a responder a las medidas empresariales del gobierno sobre el retorno a clases con un llamado a no obedecer las órdenes del ministerio, es decir, con respuesta generales ante una situación que estamos en clara desventaja: no podemos como individuos aislados hacerle frente a las medidas criminales del gobierno, justamente para eso existe la organización de los profesores, para que en unidad se enfrente a la política económica del gobierno que llevará a las escuelas a ser foco de contagios por coronavirus. Las amenazas generales no sirven de nada si no implican la autoorganización de los trabajadores de la educación, sólo mediante asambleas y organizándonos podemos hacerle frente también al agobio laboral docente y a un gobierno intransigente y criminal. Sabemos que la política de las direcciones del colegio de profesores no busca organizar a las bases, quedándose en meras consultas generales sobre la situación nacional, pero sin hacerse cargo de la realidad a la que nos arroja la educación de mercado chilena en contexto de pandemia.







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