Política

Panorama Provincial

Agosto complicado para Schiaretti

Diversos analistas señalan que el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, viene llevando a cabo un equilibrio entre una base electoral compartida con el macrismo y las necesidad de un acuerdo con Alberto Fernández.

Guillermo Torrent

Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas

Jueves 27 de agosto | 13:49

Existe un dicho popular que señala que “hay que pasar Agosto”, este mes se está haciendo difícil para cientos de miles de cordobeses. Pero también las últimas semanas fueron complicadas para el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. A la crisis general en la que se encuentra el país, y de la que no escapa Córdoba, se suman dos hechos particulares pero que han conmocionado a la sociedad cordobesa. El asesinato de Blas Correas, y la muerte de Solange Musse, una joven que no pudo despedirse de su padre, quién había manejado desde Neuquén, porque el COE no le permitió el ingreso a la provincia, pegaron de lleno en clases medias que venían acompañando en mayor o menor medida las políticas centrales del gobernador.

Esta semana, los incendios más grandes de la última década en las sierras, que se calculan superaron las cuarenta mil hectáreas, reaviva una discusión muy sensible en la provincia. El modelo de producción agro ganadero se basa en el avance de la “frontera productiva” sobre el bosque nativo y el monte. Schiaretti es dentro del peronismo provincial quién tiene una mayor relación orgánica con las patronales rurales, su socio político, el fallecido De la Sota llegó a tener algunos roces puntuales con la Mesa de Enlace.

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En 2016, desde el peronismo, presentaron en la legislatura provincial un proyecto de modificación de Ordenamiento Territorial, conocida popularmente como la Ley de Bosques, la masiva movilización durante meses en la calle frenó que se apruebe ese intento de legalizar el desmonte. Cabe recordar que, muchos de los legisladores que figuran como autores de aquel proyecto, por ejemplo la familia Eslava y otros dirigentes del norte cordobés (las zonas que sufrieron los peores incendios), son quienes pretenden erigirse como representantes del “albertismo” en la provincia de la mano del Senador Nacional Caserio.

La convocatoria del 17A fue importante en Córdoba, pero fue aún más magnificada por los medios de la “corpo” buscando explotar la contradicción en la base social compartida entre Schiaretti y Macri. Los cuatro diputados nacionales que responden al peronismo cordobés acompañaron todas las medidas de ajuste del gobierno nacional y dan apoyo político a la gestión de Alberto Fernández, pero el límite estaría puesto en la reforma judicial, ya anunciaron que ni siquiera darían quorúm para el tratamiento de la misma.

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Schiaretti, luego de la caída en su imagen por la reforma jubilatoria, los casos de Blas y Solange y los incendios forestales, no parece dispuesto a seguir entregando su caudal por una batalla, como la reforma judicial, que no le es propia. Tanto desde la provincia como la nación, ya se encuentran pensando las elecciones parlamentarias de 2021. Ante la nacionalización de la elección, Juntos por el Cambio al día de hoy, se perfila como ganador, si a eso sumamos la posibilidad, nunca desmentida, de que Macri participe como Senador Nacional por Córdoba achicando aún más los márgenes de “albertistas y schiarettistas”.

Todas las opciones que tienen para el armado electoral conjunto son malas, son los denominados juegos de suma cero. Si van en una misma lista, Schiaretti rompe definitivamente con un sector grande de su base. La opción que vaya a una interna en las PASO no parece aceptable para el kirchnerismo, sin figuras de peso y con un aceitado aparato electoral en la provincia, el schiarettismo podría propinarles una paliza. En las bases más históricamente opositores al peronismo provincial, difícilmente puedan volver a tragarse un sapo cómo fue el del voto a Schiaretti en mayo de 2019 que no fue debidamente correspondido por el gobernador, ni en las elecciones nacionales, ni mucho menos en su gestión. Lejos de haber una pared, a la izquierda de esto, hay en la provincia una fuerza política que tiene una coherencia y respeto ganado por la misma.

Alberto Fernández no parece dispuesto a romper con el Gringo, cómo lo llama cariñosamente, sabe que tomar algún tipo de revancha económica contra la provincia, cómo lo hizo Cristina desde 2008, le daría la base a Schiaretti para retomar el discurso cordobesista y de enfrentamiento. En la última aparición pública conjunta entre ambos mandatarios, Fernández, en un acto de soberanía, ratifico que los cordobeses somos parte de la Argentina.

Para mantener la relación armoniosa, Alberto concede. El Estado Nacional se hizo cargo del costo total de la ampliación de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de la capital, pero también concede en el plano político. Ante los atropellos de la policía provincial contra la población, tal como lo señalara el propio Horacio Vertbisky, la ubicación de la llamada “izquierda peronista”, que en la provincia posee cierta trayectoria de denuncia de estos abusos, fue entre la tibieza y el silencio.
Este martes, al cumplirse cinco años de la condena a los genocidas de La Perla, se realizó un acto en el Cabildo Histórico, en donde el tribunal entregó a la ciudad las actas del juicio para que pasen a formar parte del patrimonio local. Un acto simbólico que contó con la presencia de las autoridades municipales y del presidente Fernández por teleconferencia. Se había anunciado la presencia del gobernador Schiaretti pero no apareció por el acto y en su lugar fue el vicegobernador Calvo.

No se dieron explicaciones del faltazo, algunos voceros se apresuraron a decir que era para resguardar al gobernador del COVID. Difícil de creer que se lo pierda, él mismo suele hacer de su pasado setentista una bandera e incluso participó “emocionado” en la jornada que se condenó a los militares y civiles asesinos. Quizás la presencia del gobernador también hubiera sido incómoda para algunos miembros de organismos de Derechos Humanos que revisten como funcionarios… quizás. Recordemos que Schiaretti no sólo no recibió a la familia de Blas Correas (ni ningún otro familiar de personas asesinadas por la policía) sino que tampoco hizo declaraciones sobre el caso y los intentos de encubrirlo. Las reformas sobre la policía son una utopía reaccionaría, a pocos días del caso de Blas, en San Francisco, un policía le tiro un balazo de goma en medio de la cabeza a un joven albañil por que, según el mismo agente, el trabajador le "había faltado el respeto".

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