Política

JUICIO EN LA MATANZA

Al torturador de Arruga no lo salvan ni las mentiras

Ayer declararon tres testigos aportados por la defensa de Julio Torales, el policía acusado de torturar a Arruga en septiembre de 2008. Tras esos pobres y amañados testimonios, hoy al mediodía será el turno de los alegatos.

Florencia Sciutti

@FlorSciutti

Viernes 8 de mayo de 2015 | Edición del día

Foto: En el juicio Torales, junto a su trío de abogados

Foto: En el juicio Torales, junto a su trío de abogados

En la mañana de este jueves en la sede de la UIA La Matanza (Florio al 2700, San Justo) que hace las veces de sala judicial, se desarrolló la tercera audiencia del juicio oral y público contra el policía Diego Julio Torales, acusado de torturar al joven Luciano Arruga el 22 de septiembre de 2008 en el destacamento de Lomas del Mirador. Hechos producidos cuatro meses antes de la desaparición del joven a manos de la misma policía y tras pasar por el mismo destacamento.

Previamente había trascendido que declararían nueve testigos, todos presentados por la defensa de Torales. Finalmente sólo declararon tres: el joven Joel Iván Colla y los policías bonaerenses Miguel Ángel Olmos y Mónica Chapero. Curiosamente el equipo de abogados de Torales desistió de convocar a los otros seis testigos.

El primero en declarar fue Colla, supuesta víctima de un robo producido por Arruga, hecho por el cual la Policía justificó su detención aquel 22 de septiembre. Lo curioso de su declaración es que, como argumentó la querella, en este juicio el juzgado es Torales y no Arruga. Por eso se deduce que el testimonio no tuvo otro objetivo que ensuciar la memoria del joven Luciano.

Después de Colla declaró Olmos, el oficial de la Bonaerense que detuvo a Luciano aquel día y lo trasladó al destacamento. Este expolicía fue separado de la fuerza hace cuatro años y está condenado por encubrimiento en un hecho íntimamente relacionado con esta causa. Ayer el propio fiscal del juicio, José Luis Longobardi, dijo que ese hecho, “según se desprende de la sentencia del tribunal de primera instancia, se habría producido desde el lugar de aprehensión hasta el destacamento” y consideró impertienente tratar como meros testigos a Olmos y quien lo acompañaba al momento de detener a Arruga, Miguel Osvaldo Sorayre. Este último efectivo también fue condenado por el mismo encubrimiento que su compañero de armas.

El argumento del fiscal también había sido planteado por la querella, cuando ambos coincidieron en rechazar la citación como “testigos” de seis policías (Olmos, Chapero, Sorayre y tres más), debido a que no podían ser ajenos al hecho juzgado, subrayando que incluso pueden ser autores o coautores de las torturas y apremios contra Luciano. Y además tres de ellos están siendo investigados por la desaparición de Luciano Arruga ocurrida el 31 de enero de 2009.

Olmos declaró por más de una hora. Y luego le tocó hablar a Mónica Viviana Chapero, quien aquel 22 de septiembre cumplía funciones como ayudante de guardia en el destacamento. En su declaración afirmó que ella estuvo con Luciano, a solas, en la cocina del destacamento, desde el mediodía hasta aproximadamente las cinco de la tarde. Y que Luciano, durante ese lapso, habló con su hermana Vanesa. Un testimonio pensado para ocultar la evidente responsabilidad de Torales y otros uniformados.

Luego de esos testimonios, el fiscal Longobardi pidió la nulidad o la exclusión probatoria del testimonio de Chapero, porque “siguiendo la tesis fiscal donde se lo torturó en un escenario ubicado en el destacamento de Lomas del Mirador y si la señora se ubica en dicho lugar a esa hora con el joven, puede ser claramente autoincriminatorio”. Longobardi agregó que, “en caso de resultar una condena, ella se ubica en tiempo, espacio y lugar no sólo viendo, sino no haciendo absolutamente nada ante los hechos que nosotros consideramos y luego alegaré se encuentran debidamente acreditados”.

Autorizados para mentir

La querella adhirió a ese planteo de la fiscalía y agregó que “lamentablemente lo que nosotros presuponíamos sucedió en esta audiencia. A nuestro criterio la funcionaria policial que vino acá está autorizada a mentir, porque realmente se ubica en tiempo y espacio, estaba en ese momento. Independientemente de que la decisión del tribunal sea una condena o una absolución respecto de la autoría, hay una grave sospecha sobre la participación de Chapero. Vuelvo a insistir en lo que planteamos ayer: testigo es toda persona ajena al hecho y acá hay claramente una transgresión al artículo vinculado a la calidad de testigo. Se ha transgredido esa norma y hay una violación a la garantía de Chapero a no autoincriminarse. Por estas razones creo que debe declararse la nulidad y descartarse su declaración de cara a los alegatos y posterior sentencia”.

Luego respondió la defensa de Torales, conformada por un trío de abogados de la escuela jurídica de Miguel Racanelli, famoso “saca-policías” y titular del PRO La Matanza. Los letrados consideraron la petición como “absolutamente inadmisible". Y por otro lado agregaron "estamos perplejos porque presuponíamos que tanto el particular damnificado como la fiscalía quería saber la verdad de los hechos. Es sorprendente que ustedes estén defendiendo a una persona que supuestamente se esta autoincriminando y que participó de un terrible delito como una tortura. Ahora se invierte ustedes están pretendiendo y defendiendo a una persona que participó o probablemente haya participado de una tortura y ustedes están pretendiendo dejarla al margen de esta situación. Es realmente sorprendente”. Así, pretendieron invertir el argumento para quedar como defensores de la verdad. Algo que, además de poco serio, es a esta altura una verdadera provocación hacia la familia de Luciano y todos los que exigen justicia por él.

El tribunal planteó que “va a diferir al momento del veredicto y eventual sentencia el tema de la nulidad planteada” y anunció el paso a un cuarto intermedio hasta hoy a las 12, que será el momento de los alegatos.

Se espera que la semana que viene se dicte sentencia. Allí se verá si las maniobras de la defensa de Torales surtieron algún efecto favorable para su impunidad o si finalmente hay un primer condenado, entre varios que deberían estarlo hace tiempo, por las vejaciones, torturas y apremios propinados al joven de 16 años Luciano Arruga desde el nefasto destacamento de Lomas del Mirador.


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