Política

EL CÍRCULO ROJO

Argentina entre saqueos fuertes y recomposiciones débiles

Cuarenta años de decadencia de la Argentina capitalista: un saqueo seguido por una recomposición que prepara un nuevo saqueo. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los domingos de 21 a 23 h por Radio Con Vos, 89.9.

Fernando Rosso

@RossoFer

Domingo 25 de octubre | 22:29

  •  En la última entrega del newsletter que envío semanalmente le pregunté al ensayista Alejandro Horowicz, autor de Los cuatro peronismos entre otros libros, sobre el presente de ese movimiento político y sobre el 17 de Octubre. Horowicz me contestó que “El 17 de Octubre hoy quiere decir poco porque todavía no hay ninguna política popular en ejecución, y la clase obrera no hace política como clase desde 1975. El Partido Justicialista no existe, como no existen los demás partidos: meras máquinas electorales. Alberto Fernández puede ser electo 26 veces presidente del PJ sin que eso le agregue políticamente nada. Creer que la política del día a día es todo, que salir del pozo es un programa a ejecutar, sabemos cómo termina: choca rápidamente con su propio techo; y cuando sucede regresan los saqueadores de siempre. Este es el ciclo que queda constituido a partir de 1976: saqueo, recomposición, vuelta al saqueo. El partido que saquea no es el que recompone; y el que recompone no quiebra la lógica que incluye el próximo saqueo”.

  •  Me pareció una buena descripción de la historia económico-social de la Argentina de las últimas décadas.
  •  Repasemos un poco: la Dictadura implicó una liberalización financiera, desregulación laboral, congelamiento de los salarios y endeudamiento externo. En esta época cerraron 15 mil industrias, se consolidó lo que llamaron “la valorización financiera”; la ley de entidades financieras dictaminada en ese entonces permanece
    intacta; el producto bruto estuvo estancado: la construcción cayó 30%, la industria 13% y la actividad financiera creció 40%. El objetivo principal del golpe fue la revancha clasista con el fuerte avance de grupos económicos concentrados que se apropiaron de los ingresos de los trabajadores. Durante la Dictadura los salarios cayeron un 30%; la deuda externa, que fue producto, incluso, de la estatización de deuda privada, se elevó de 7 mil millones de dólares al finalizar 1975 a 45 mil de dólares al finalizar 1983.
  •  Al periodo alfonsinista es difícil calificarlo ni siquiera como “de recomposición” porque el plan Austral, iniciado en 1985, logró contener la inflación, pero pareció ser efectivo durante los dos primeros años de aplicación hasta que en 1988 hubo un nuevo rebrote inflacionario que derivó en un nuevo plan económico: el "Primavera";. Nació sin expectativas de vida y no pudo cambiar el curso de las cosas. Inmediatamente devino la hiperinflación y la salida anticipada de Alfonsín y, lógico, el empobrecimiento generalizado.
  •  La hiperinflación fue condición y generó el terror económico que facilitó el proyecto de Carlos Menem. El menemismo impulsó un nuevo saqueo: privatizaciones (con el despido de cientos de miles de empleados estatales), nuevo ciclo de endeudamiento, reformas laborales con flexibilización y reforma del Estado. La Alianza fue la continuación del menemismo por otros medios y Eduardo Duhalde con su devaluación y el hundimiento del salario, completó el saqueo que habilitó cierta recuperación, siempre partiendo desde más abajo: por ejemplo, el quiebre de la clase trabajadora y sus divisiones llegaron para quedarse.
  •  El periodo kirchnerista (que se basó en los pilares que dejó Duhalde) puede decirse que fue de recomposición y expansión económica, pero con los pisos o las bases dejadas por los saqueos anteriores: neoliberalismo privatizador (hubo algunas
    estatizaciones, pero de ramas secundarias), un piso de pobreza que nunca se perforó; leyes de flexibilización laboral que no se revirtieron y dependencia económica que, pese a que se les pagó hasta que les duela al FMI y los tenedores de deuda, tampoco cambió. Además, la expansión fue hasta 2009 cuando se empezaron a vivir las consecuencias de la crisis mundial de 2008. Después vino
    una recuperación basada en un incentivo inédito aplicado por EEUU para salir de la crisis que habilitó dos años más de crecimiento y finalmente, luego del triunfo electoral en 2011, ya en el temprano 2012 comenzaron los problemas (ruptura con Moyano), sintonía fina y devaluación de 2014. Esto es importante marcarlo, por lo que dice Horowicz que no se rompe la lógica del próximo saqueo, una parte de ese ajuste generó el malestar que luego habilitó el triunfo de Mauricio Macri.
  •  La experiencia de Macri es la más reciente y más conocida: endeudamiento salvaje, intento fracasado de contrarreformas, festival financiero. En síntesis, saqueo.
  •  El Gobierno de Alberto Fernández se presentó como reparador y confluyó con la pandemia: pero es un Gobierno más de contención que de “recomposición”. Incluso continuó el ajuste –por ejemplo en el haber de jubilados y jubiladas, en los empleados estatales, en los salario promedio– y con el coronavirus en el medio trepó la pobreza, la desocupación, la indigencia, los problemas de vivienda ¿El argumento?, la pandemia. Ahora, la pregunta sería: ¿Por qué una situación tan extrema y tan excepcional no es un fundamento para sacarle a los ricos y sí es un fundamento para que los pobres se vuelvan más pobres? Porque está lleno de ejemplos de enriquecimiento gracias a la pandemia. Entonces, es una crisis para
    los pobres y una oportunidad para los ricos. Por lo tanto, no es la pandemia, es el contexto de la pandemia y el contexto de la pandemia se llama capitalismo.
  •  Quizá sea tiempo de romper o poner seriamente en cuestión esa dicotomía sistémica entre saqueo que trae una pobre recomposición y recomposición que prepara un nuevo saqueo.





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