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Red Internacional

San Luis. En una sola mañana, sectores ultraderechistas agraviaron, con ataques odiantes y mensajes reaccionarios, la sede del INADI y la periferia de arte “Casa Azul”. Repudio absoluto, y la necesidad de dar una respuesta colectiva que se corresponda con la gravedad de los hechos.

Jueves 10 de junio | 17:55

A las 09:00 horas del día de la fecha, la delegación de San Luis del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) encontró en la entrada de la sede, colgada de las rejas, la bandera de la diversidad parcialmente quemada.

En declaraciones oficiales, Héctor Zabala, responsable local del organismo, dijo: “Ya está en conocimiento el INADI central, y vamos a impulsar el procedimiento para que se investigue quiénes son los autores, porque es un claro mensaje de odio hacia un sector bien determinado de la sociedad”.

Pasado el mediodía, la periferia de arte Casa Azul publicó en sus redes sociales: “Esta vez, no hicieron ruido, no rompieron vidrios y no quemaron pancartas en la puerta”.

Con ello, es el tercer ataque que sufre esta casa cultural en menos de seis meses. Todos perpetrados por grupos neofascistas, neonazis, reaccionarios y conservadores. El primero fue en diciembre del año pasado; el segundo, a pocas horas de finalizada la enorme movilización por el Día Internacional de las Mujeres (8 de marzo); y ahora, otro más, a pocos días de las acciones por el #3J, Ni Una Menos.

Ya anteriormente, días previos al 24 de marzo de este año (45 años del Golpe de Estado genocida del ’76), los mismos grupos ultraderechistas atacaron la sede de la Asociación de Docentes Universitarios (ADU).

Más allá de la importancia que tienen los comunicados y las declaraciones de repudio a tales accionares, más allá de la importancia que tienen las denuncias y la exigencia al Estado, los Gobiernos y sus instituciones de que se investigue lo acontecido, se diga quiénes fueron los responsables, se los enjuicie y castigue, lo cierto es que todo ello no es suficiente.

Frente al creciente malestar por el ajuste económico y la crisis sanitaria, la protesta social viene resurgiendo y lo seguirá haciendo. Y cuando esto suceda, es decir, a medida que la conflictividad y el descontento se profundicen, ataques como los ya mencionados, ataques como el que sufrió el local de La Cámpora en Bahía Blanca, buscarán reiterarse para amedrentar o directamente dañar a quienes se propongan luchar.

Por eso, desde el Partido de Trabajadores por el Socialismo / Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad (PTS/FIT-U), creemos que se debe dar una respuesta que se corresponda con la gravedad de los hechos. Solo con una amplia y contundente respuesta activa, mediante métodos democráticos y de acción colectiva, podemos empezar a pararle la mano a tales ataques.

Llamar a las organizaciones políticas, sociales, sindicales, estudiantiles, culturales, de Derechos Humanos, de mujeres y de las disidencias y diversidades a impulsar instancias de organización y debate en Asambleas, para votar y coordinar acciones en común que se propongan ganar las calles, y enfrentar y derrotar realmente a los sectores derechistas, ultraderechistas, neofascistas y neonazis, es un puntapié inicial e indispensable en ese sentido.




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