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Red Internacional

Negacionismo extremo.Bolsonaro dice que Brasil es "un barril de pólvora" por los confinamientos

Tras haber roto todos los récords de contagios y muertes, el Gobierno de Brasil sigue insistiendo en priorizar la apertura económica por sobre la vida de las personas. Lo hace junto a gobernadores como el de Río de Janeiro que permitió la apertura de bares y comercios en el peor momento.

Miércoles 14 de abril | 12:07

El presidente ultraderechista brasileño, Jair Bolsonaro, "alertó" este miércoles que el país "es un barril de pólvora" por las medidas restrictivas adoptadas por gobernadores y alcaldes para intentar ponerle freno al descontrol de la pandemia de covid-19.

"Brasil está en el límite. Estoy esperando que el pueblo de una señalización", declaró el mandatario, quien sostuvo que la política de "cerrar todo" pone al país frente a "la inminencia de tener unos problemas serios" en materia social.

El negacionismo extremo de Bolsonaro es responsable de haber llevado a Brasil al triste récord de contagios y muertes, llegando a un fallecido cada 20 segundos por Covid-19. Detrás del discurso de priorizar la economía para que no se pierdan trabajaos está en realidad la presión de los empresarios que desde el primer día exigieron que no se cierre nada, pero sin garantizar tampoco condiciones seguras de transporte ni trabajo. En realidad lo que se priorizó en Brasil fueron siempre las ganancias de los empresarios sobre la vida de millones de personas.

Aunque el presidente cuestione a los gobernadores, que mal y tarde impusieron algunas restricciones básicas, la realidad es que la mayoría de los Estados pasaron meses sin tomar ninguna medida, cediendo también a las exigencias de las empresas locales. El caso de Río de Janeiro es ilustrativo, en el peor momento de la pandemia acaba de permitir la reapertura de bares y negocios.

Bolsonaro hizo esas declaraciones en un breve encuentro con un grupo de seguidores, un día después de que el Senado, por decisión de la Corte Suprema, acordó instalar una comisión para investigar las "omisiones" en que pudo haber incurrido el Gobierno en el combate a la pandemia.

Según datos oficiales, en poco más de un año, Brasil acumula casi 360.000 muertos y 13,6 millones de contagios, con la curva pandémica en pleno ascenso y los hospitales al borde del colapso.

Cínicamente, Bolsonaro mostró un informe según el cual cerca de 125 millones de brasileños (casi la mitad de la población) tienen problemas de alimentación y atribuyó esa situación a los confinamientos. Ese dato de pobreza e inseguridad alimentaria efectivamente existe, pero Bolsonaro junto a su ministro de economía ultraliberal, Paulo Guedes, no piensan usar fondos públicos para otorgar subsidios o a ayudas masivas. Por el contrario, en los últimos años, y con la ayuda de las distintas representaciones parlamentarias, se avanzó en un ataque a las condiciones de trabajo, de salario y en un enorme ajuste sobre el sector público, como así también en un paquete de privatizaciones que se están llevando acabo en medio de la pandemia.

Bolsonaro, junto a los gobernadores, parlamentarios, la justicia y los militares, han sido responsables del golpismo de los últimos años y también del desastre que llevó a Brasil a la catastrófica situación actual.




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