Cultura

EFEMÉRIDE

Breton, la poética de lo imperdonable

A 121 años del nacimiento de quien supo explorar y transgredir los límites de la psiquis, el arte y la vida, recorremos sus pasos.

Elizabeth Hayas

Estudiante del ISFD N 12 - Neuquén

Domingo 19 de febrero de 2017 | Edición del día

Conocido como uno de los fundadores del surrealismo, nació en Tinchebray, Francia, el 19 de febrero de 1896.

Estudió en el Colegio Chaptal, en donde comenzó a interesarse por la literatura, aunque finalmente estudiaría medicina. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó en diversos hospitales psiquiátricos, convirtiéndose en un entusiasta de las teorías de Sigmund Freud. En medio de las crudas vivencias de la guerra, lee y se cautiva con Jacques Vaché, quien sería uno de sus referentes para toda su vida.

“Creo en la futura armonización de estos dos estados, aparentemente tan contradictorios, que son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, en una sobrerrealidad o surrealidad, si así se puede llamar”.

A los 20 años se une al grupo dadaísta participando activamente de sus manifestaciones. Cinco años después publica “Los campos magnéticos”, donde explora las posibilidades de la hipnosis y la escritura automática. En 1922 rompió con Tristan Tzara, fundador del dadaísmo, por considerarlo conservador y estableció la estética del surrealismo donde consigna el automatismo psíquico como herramienta de expresión artística, en busca de generar un “pensamiento y conocimiento libre”.
En la primavera de 1924, Breton publicó el libro recopilatorio “Los pasos perdidos”, en el cual aparecieron los artículos escritos entre 1918 y 1923. En él, se fijaron las bases que llevarían al poeta a la definición y afirmación del Surrealismo. Ese mismo año se hace público el Manifiesto Surrealista.

Además estaba muy interesado por la pintura y en 1928 escribe “El Surrealismo y la pintura”, reeditado y enriquecido por pintores en 1965.

A los 31 años se afilia al Partido Comunista y reedita el Manifiesto desde un posicionamiento político: "El surrealismo al servicio de la Revolución".
En 1932 escribe “Los vasos comunicantes” y el libro de poesías “La Inmaculada Concepción” junto a Paul Éluard. Tres años después asiste a la “Exposición Surrealista” organizada por la revista “Gaceta de Arte” y de esta experiencia escribe “Le château étoilé”.

“Prohibido prohibir”
En busca de que una poesía antirracionalista, amoral, libre, que no sirva para adornar la realidad, pero tampoco como forma de imposición o propaganda stalinista (como lo era el Realismo Socialista), sino como una necesidad misma del ser con libertad de expresión, en 1935, Breton rompe con el Partido Comunista.

Para André el amor era clave en el surrealismo y en la vida misma, es así que escribe “El aire del agua” y a su vez, luego de haberse separado varios años antes de su primer esposa, se casó con la inspiradora de “El amor loco”, Jacqueline Lamba, con quien tuvieron una hija. En este libro plantea, "No ha habido nunca fruto prohibido. Sólo la tentación es divina", en contra de la moral religiosa.

“La independencia del arte – por la revolución; La revolución – por la liberación definitiva del arte”
En esos años realiza diversos viajes por el mundo, entendiendo la necesidad de hacer internacional el movimiento, y es en uno de estos viajes a México que se produce el encuentro con Trotsky y Rivera, de esas discusiones nacerá el Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente.

En 1941, privado de toda posibilidad de expresión debido a la persecución stalinista, el poeta recibió un visado para Estados Unidos, y se embarcó con su mujer y su hija.
En 1943 conoce a su tercer y última esposa, Elisa Claro, principal inspiración del libro “Arcano 17”. Durante esos años trabajó como locutor de radio, lanzó la revista “VVV”, escribió “Tristes trópicos” y “Martinica encantadora de serpientes”, entre otros.

En 1946 regresó a su país y fundó nuevas revistas surrealistas. Publicaba boletines, al tiempo que mostraba su oposición a la política imperante. Los textos que Breton escribió durante este período figuran en dos recopilaciones como “La llave de los campos” y “Perspectiva desenfadada”.
Finalmente, André Breton fallece en la mañana del 28 de septiembre de 1966, en un hospital de París, atacado por el asma y una crisis cardíaca.

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