Sociedad

PANDEMIA EN HOSPITALES

Cada vez menos camas disponibles en los hospitales de Flores

Los hospitales porteños empiezan a ver casi todas sus camas ocupadas, áreas que se reconvierten para atender pacientes Covid, por falta de infraestructura, y dejan así miles de pacientes sin posibilidad de hacerse atender por otras patologías, investigadores del Conicet empiezan a estimar cual será la fecha del colapso del sistema de salud.

Melisa Vittoni

Psicóloga concurrente

Luciana Mena

Técnica en Hemoterapia e inmunohematología

Martes 2 de junio de 2020 | 21:58

El investigador del CONICET, Rodrigo Quiroga, publicó una serie de proyecciones según la cual, si en la ciudad de buenos aires se mantiene el ritmo actual, se saturarán las camas el 21 de junio.

Esto preocupa a muchos trabajadores de los hospitales, ya que los ritmos son extenuantes y los recursos escasos. Los reclamos por falta de EPP (equipos de protección personal), información y protocolos claros, entre otros aún continúan, y explican la alta tasa de contagios entre trabajadores de la salud.

En los hospitales Piñero y Álvarez, de la zona Flores, uno de los barrios más afectados por el Covid-19 de toda la Ciudad de Buenos Aires, las salas de clínica médica y guardia empiezan a llenarse de casos positivos o sospechosos de coronavirus.

Una instrumentadora quirúrgica del Piñero contaba a La Izquierda Diario, que tuvieron que empezar a derivar pacientes al Ramos Mejía, porque ya no había dónde alojarlos.

Una residente del mismo hospital contaba que las UFU (Unidades Febriles de Urgencia) del hospital, una vez que cierran a las 00:00hs los pacientes que llegan para hisopar, son derivados a la guardia externa del hospital y alojados en los boxes del sector, por lo que la guardia también está a su máxima capacidad.

En el hospital Álvarez, un médico cuenta en una entrevista radial, que tanto las unidades 8 y 9 que eran de cirugía, actualmente están completas con pacientes de covid o sospechosos. Al igual que la unidad 2, de clínica médica. Menciona que todas las camas asignadas para tratar el virus ya están cubiertas.

A la par, un médico del Piñero también nos cuenta que se van cerrando sectores para armar nuevas áreas de aislamiento y así van convirtiéndose poco a poco en hospitales de covid casi exclusivamente, dejando de atender las cientas de patologías por las que acude normalmente la población.

Esta realidad se combina con la de los barrios más vulnerados. En el Bajo Flores, cerca del Álvarez y del Piñero se encuentra el barrio Ricciardeli (villa 1-11-14) esta es la villa de emergencia más grande en cuanto a territorio de la Ciudad de Buenos Aires y una de las mayores en cuanto a población, contándose 40.059 habitantes a 2018 (Censo Instituto de Vivienda de la Ciudad), desde allí, no paran de llegar casos nuevos, familias enteras que requieren internación y aislamiento. Allí el Covid-19 vino a sumarse a otras problemáticas como la tuberculosis y el dengue, enfermedades producto de las malas condiciones de habitabilidad. En estos barrios viven hacinados, muchas veces sin agua, como vimos el caso de la villa 31, y algunas manzanas de la 1-11-14, el hambre también es un problema muy sentido. Se cuentan por miles las familias que acuden a comedores a buscar un plato de comida, que no alcanza.

Ningún gobierno, de la Ciudad ni de Nación, da respuestas concretas a estos problemas de raíz, que son los que generan contagios masivos y posible colapso de los hospitales públicos.

El plan Detectar llega tarde al barrio y con muchísimas falencias, como denunciaron públicamente los trabajadores del Piñero, los testeos aún distan de ser masivos y están dando una alta tasa de positividad, y las personas están siendo maltratadas en las UFU, expuestas horas al frío, trasladadas descuidando la exposición entre pacientes sospechosos y confirmados de COVID19, enviadas a sus domicilios en período de contagio o aisladas en hoteles en malas condiciones.

Cambiar el rumbo

Esta pandemia deja al descubierto la histórica desfinanciación de la salud pública, la falta de recursos, de personal, de espacios, de presupuesto, etc. Esta es la crónica anunciada de la política neoliberal llevada adelante por sucesivos gobiernos y una situación que para revertirse requiere de medidas radicalmente opuestas.

Desde el inicio de la pandemia, desde este medio, sostuvimos la necesidad de tomar medidas urgentes para abastecer a los hospitales de todos lo necesario, como elementos de protección personal, camas, respiradores, insumos básicos, infraestructura acorde a la pandemia que se fue profundizando.

El gobierno no puede seguir privilegiando la negociación con los especuladores y el pago de una deuda odiosa (porque en pandemia se fueron más de 320 millones de dólares), ni subsidiando empresas millonarias como Techint o Mc Donals para pagar salarios, ya que nadie puede creer que esas empresas tienen algún problema económico para hacerlo.

Ese presupuesto, debería estar destinado a aumentar el presupuesto en salud y emergencia social en los barrios, a otorgar la IFE a todo el que lo necesita. También se podría implementar un impuesto a las grandes fortunas, como propuso Nicolás del Caño y el Frente de Izquierda Unidad y que aún no fue tratado, permitiría cobrar un impuesto extraordinario a los sectores más ricos del país, recaudando aproximadamente U$D15.000 millones.Con ese presupuesto se podría empezar un plan de 100.000 viviendas y dar un ingreso familiar de emergencia de $30.000 a las familias que están sin trabajo o con descuentos, que no pueden sobrevivir con los míseros $10.000 que el Estado ofrece y ni siquiera todos puede acceder.

Complementario a esto, es la necesaria centralización del sistema de salud, donde todo el sector privado se ponga bajo órbita del Estado para poner a disposición todos los recursos. Ya que casi el 69% de las instituciones de salud de la Ciudad con internación general y especializada se encuentran en manos privadas.

También deberían ser los sindicatos como Médicos Municipales, SUTECBA, ATE y las centrales sindicales quienes se pongan a la cabeza de estas demandas.

Sin resolver estos problemas de fondo, la situación no puede más que empeorar para los trabajadores de la salud y sus pacientes. El caso de Ramona y tantos otros en las villas, eran evitables. La salud de la población es una prioridad. Nuestras vidas valen más.







Temas relacionados

Nueva normalidad   /    Pandemia   /    Coronavirus   /    Hospital Alvarez   /    Hospital Piñero   /    Crisis de la salud pública   /    Ciudad de Buenos Aires   /    Salud   /    Sociedad

Comentarios

DEJAR COMENTARIO