Géneros y Sexualidades

TUCUMÁN

¿“Cambiar desde adentro” al PJ de Manzur? Debates para fortalecer la pelea por el aborto legal

El envío del proyecto presidencial sobre el aborto legal coincidió con un acto local donde Manzur compartió espacios con referentes del movimiento de mujeres. Estos hechos reavivan los debates en torno a cómo conquistar nuestros derechos.

Domingo 22 de noviembre de 2020 | 21:30

Después de meses de dilación, el martes 17 el presidente Alberto Fernández envió un proyecto de legalización del aborto. El envío de este proyecto, cuyos puntos se vienen analizando en comparación al ya presentado por la Campaña por el Aborto Legal, coincidió con el día en que el Congreso aprobó un presupuesto de ajuste para el 2021. Pero también coincidió con las celebraciones oficialistas por el “día de la militancia”, que en Tucumán reavivan los debates dentro del movimiento de mujeres.

El gobernador Juan Manzur, representante por excelencia del sector antiderechos, reabrió la sede del Partido Justicialista (PJ) con un acto acompañado por funcionarios. El portal El Tucumano, titulaba: “Manzur reabrió el PJ tucumano con feministas y exalperovichistas”. El resaltado es porque en este acto hubo varias distinciones, entre ellas a la abogada Soledad Deza, de la Fundación Mujeres x Mujeres. Además Marieta Urueña, del espacio Ni Una Menos y el sindicato de judiciales, también hizo uso de la palabra. Su presencia también fue destacada para remarcar que luego de haber compartido lista para el Senado con José Alperovich, ahora daba un gesto de cercanía con Manzur como parte de los reacomodamientos hacia el 2023. Además, se impulsó una jornada de afiliaciones de mujeres al PJ con la idea de "cambiar desde adentro" y "disputar espacios".

¿Cambiar desde adentro a los dinosaurios?

Manzur, “el amigo” que Fernández tanto reivindica, es uno de los representantes principales de los antiderechos. Desde encabezar las marchas contra el derecho al aborto legal hasta respaldar a los funcionarios que obligaron a parir a una niña de 11 años que fue abusada, tras negarle el acceso a la interrupción legal del embarazo. Con esos y otros antecedentes, Manzur dijo en su discurso que “Perón le abrió los brazos a todos para sumar”, afirmación que resalta la presencia de sectores del feminismo local.

Desde las feministas afines al gobierno siempre se busca legitimar la idea de “cambiar desde adentro” e ir “ganando espacios”, en este caso en el PJ encabezado por Manzur. El Estado y los gobiernos sacan rédito de esta institucionalización donde en nombre de la confianza los reclamos de las mujeres siempre quedan relegados en los pasillos de los ministerios, mientras se intenta quitarle al movimiento de mujeres el filo de la organización y movilización de cientos de miles de mujeres.

Asimismo, el “cambiar desde adentro” conlleva adaptaciones y un silencio cómplice, como ya sucedió con las funcionarias feministas en torno al desalojo en Guernica, donde también había mujeres que huían de la violencia machista y peleaban por un techo. Otro silencio más reciente fue ante la aprobación de un ajuste brutal bajo dictámenes del FMI, un ajuste “con perspectiva de género” porque las mujeres se llevan la peor parte.

Este ajuste también repercute en la pelea por el derecho al aborto. Se aplaude cuando el presidente dice que se trata de una cuestión de salud pública pero se calla cuando el presupuesto 2021 implica un ajuste real del 9,4 % al sistema de salud y sus trabajadores.

Entonces caben las preguntas. ¿Cómo se amplifica la voz de las mujeres “desde adentro” formando parte del mismo espacio de los responsables de las desigualdades más grandes que golpean a las mujeres? ¿Qué rol puede jugar una funcionaria feminista si forma parte de un proyecto dirigido por Manzur? ¿Es suficiente salir en la foto de una mesa cuando los planes que se discuten allí no se elaboran en función de las necesidades de la población y los sectores precarios y pobres, donde las mujeres están sobrerrepresentadas?

Nuestro proyecto está en las calles

Está claro que no será la primera ni la última vez que un gobierno regule los debates por un derecho según su necesidad, por eso es importante siempre nuestra permanencia en las calles, que es el único lugar donde las mujeres no dependemos de la agenda de nadie.

Debates como el de la objeción de conciencia, incluida en el proyecto presentado por el Ejecutivo y ausente en el proyecto de la Campaña que ya obtuvo media sanción en 2018. Estos debates indudablemente se darán bajo la presión de las jerarquías eclesiásticas y los sectores reaccionarios.

Un día después del anuncio presidencial, ya se conocía que solo 4 de los 9 diputados tucumanos votarán a favor mientras que en el Senado sería solo 1 de 2 (ya que Alperovich se encuentra de licencia tras ser denunciado por abuso sexual). Pero también el movimiento de mujeres salió a las calles, donde también se notó la ausencia de los sectores del kirchnerismo y el peronismo. Es nuestra obligación seguir movilizadas para garantizar que no se negocien nuestros derechos con los antiderechos, cuyo principal referente en Tucumán es Manzur.

La ley se inscribe en el Congreso, pero se conquista en las calles. Ahí, donde la marea verde arrancó la media sanción, es donde está planteado volver para hacer oír este reclamo elemental, para imponer la inmediata separación de las Iglesias del Estado y para avanzar, con esa energía renovada, en una fuerte alianza del movimiento de mujeres y de la diversidad con quienes hoy se ponen de pie, en medio de la pandemia, para enfrentar el ajuste, los despidos y la crisis económica que buscan descargar en sus espaldas.







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