Economía

SE TENÍA QUE DECIR

Cantamutto: "Para Guzmán la ’sostenibilidad’ es asegurar los pagos de deuda, no nuestras vidas"

El Gobierno está avanzando en renegociar la deuda, primero con bonistas y ahora con el FMI. ¿Qué implicancias tiene para Argentina? En #SeTeniaQueDecir hablamos con Francisco Cantamutto, economista e investigador de IDAES-CONICET.

Miércoles 12 de agosto | Edición del día

DEUDA Y REESTRUCTURACIÓN | Entrevista a Francisco Cantamutto, de Sociedad de Economía Crítica #STQD - YouTube

El 4 de agosto el Gobierno anunció que alcanzó un acuerdo con los 3 principales grupos de acreedores: el Grupo Ad Hoc de Bonistas Argentinos (encabezado por Blackrock; Fidelity y Ashmore), el Comité de Acreedores de Argentina (liderado por Greylock) y el Grupo de Bonistas del Canje (liderado por Monarch; HBK, Cyrus y VR), además de otros tenedores, por una deuda de 66.300 millones de dólares bajo legislación extranjera.

Para profundizar en el análisis hablamos con Francisco Cantamutto, investigador de IDAES-CONICET e integrante de la Sociedad de Economía Crítica de Argentina y Uruguay. Francisco es parte del Comité editorial de los Cuadernos de Economía Crítica y se especializa en temas de economía política y procesos políticos latinoamericanos, con especial referencia a Argentina.

El acuerdo del gobierno con los acreedores de la deuda bajo jurisdicción extranjera

"Los acreedores tienen mucho que festejar, por varios motivos. Uno tiene que ver con que lograron que se les reconozca bastante más de lo que originalmente pensaban obtener. Recordemos que en el juego ofertas y contraofertas que han hecho, el gobierno inició con un valor presente neto de los títulos de 39 dólares y terminó llevándolo a cerca de 54, lo cual representa una mejora de casi 40 por ciento. En cambio, los acreedores, la primera contraoferta real que hicieron era de un valor de alrededor de 61, cedieron poco más de un 10%".

"Entonces, el movimiento de posiciones fue bastante distinto. Llama la atención porque Guzmán, cuando presentó la primera oferta en abril, dijo que ese era el límite de lo compatible con no tener que ajustar sobre nuestras condiciones de vida, entonces, simplemente ciniéndonos a las palabras del ministro, de la oferta original nos corrimos casi un 40 por ciento, no entiendo muy bien cómo eso no nos afectaría a nosotros, nosotras, en nuestras vidas".

"Entonces, los acreedores en primer lugar consiguieron un valor más cercano a sus intereses que el negocio originalmente, pero más importante que eso: consiguieron la seguridad de cobrar en el medio de una crisis mundial, y esto me parece muy importante, porque acá en la comunicación hegemónica se deja un poco de lado el hecho de que estamos atravesando una crisis mundial de características inusitadas, y los propios organismos del sistema financiero mundial, incluyendo el Banco Mundial, el FMI o el Instituto Internacional de Finanzas, han advertido de manera reiterada que una enorme mayoría, casi la mitad de los países del mundo, enfrenta situaciones de deuda severamente complicadas, es decir, están ante la probabilidad real de impago".

"El hecho de que la negociación de Argentina, que tiene una deuda particularmente grande, haya logrado seguir hasta lograr un acuerdo, les garantiza o les funciona como señuelo a los acreedores en futuras negociaciones. Estos acreedores con los que cerramos, no son los fondos buitres del 2016. Eso no significa que sean amigues del crecimiento, significa que son fondos realmente muy, pero muy grandes, con intereses muy diversificados. Estos estos fondos no tienen tanto interés en sacar hasta la última gota de sangre con un juicio millonario y largo, sino en garantizar que el flujo de pagos sea constante, y eso es lo que consiguieron. En ese sentido, yo creo que los principales ganadores en este preacuerdo que aún no está cerrado, son los acreedores".

Uno de los puntos más tensos de los últimos meses en torno a la negociación, cuento, es que "desde desde el principio del siglo XXI está muy claro en el mundo que no va la situación de endeudamiento sistemático, porque una y otra vez se cae en problemas de pago y al momento de reestructurar, no hay, no existe, un conjunto de reglas claras en el mundo de cómo reordenar esas deudas, ni tampoco existe un tribunal o juzgado o algo que se le parezca, medianamente neutral o imparcial. Entonces cada vez que hay que renegociar hay que estar discutiendo como si los Estados y los acreedores fueran dos agentes privados. Emulan las reglas del derecho privado norteamericano, para dar más detalles, como si fuesen dos partes iguales y no un Estado soberano que debería garantizar la soberanía de la población, que es algo que tiene rango constitucional".

"Desde el 2013 en adelante se elaboraron tres grandes oleadas de cláusulas de acción colectiva que permitieran bloquear la posibilidad de que pequeños grupos de acreedores con comportamientos buitre (...) bloquean que los fondos más grandes, como los que estamos negociando ahora, puedan lograr reestructurar y seguir cobrando. No quieren esperar 15 años para cobrar, quieren seguir cobrando de manera permanente. Entonces se empezaron a elaborar estas cláusulas que emulan la idea de una quiebra de acreedores: si la mayoría está de acuerdo, el resto tiene que entrar forzosamente y si no lo hace se queda con títulos que no valen nada".

"Esta es la idea de las cláusulas de acción colectiva. Los bonos que se están negociando tienen dos tipos de cláusulas distintas: los bonos que están del canje 2005-2010, que exigen una mayoría muy alta, del 85 por ciento, y los del 2016 en adelante, que exigen que dos tercios de los acreedores estén de acuerdo pero te permite hacer como paquetes de bonos. Y esto es lo que les hace ruido a los acreedores, porque en teoría esto le permitía a la Argentina, en esta ocasión, armar y desarmar paquetes de bonos según la aceptación que obtuviera".

"¿Qué gana con esto? Por ejemplo: se estaban negociando 17 bonos del macrismo. Si de esos 17 bonos, había 15 que más o menos los colocaba bien, pero 2 que lo que ofrecía era -pongamos un ejemplo absurdo- simplemente pagar nada, de todas maneras los bonistas lo iban a tener que aceptar, porque si no los podían absorber con estas cláusulas de conjunto de bonos. Esto es algo que a los acreedores no les gusta: una cosa es bloquear que pequeños grupos de acreedores se comporten como buitres, y otras cosas permitir a los países deudores que tengan estrategias medianamente ofensivas para armar la renegociación. Esto es lo que están discutiendo y esto es lo que en el comunicado oficial del 4 de agosto el ministerio de Economía aseguró que está dispuesto a discutir".

¿Puede haber nuevamente otra negociación?

"Esto es lo que prevén: en una nueva negociación en pocos años. La lógica de la reestructuración lograda, que tiene una quita de capital casi nula, lo que tiene es un aplazamiento de los pagos, que los patea para adelante, y reduce las tasas de interés casi que a la mitad. El problema es que se libera el horizonte de pagos en lo inmediato pero más adelante esos pagos se incrementan. De hecho, entre el año 29 y el 35, los pagos prometidos superan de manera bastante importante a los pagos bajo el perfil anterior de vencimiento".

"Es esperable que si se sigue la misma lógica con los bonos bajo legislación nacional argentina, que son los que se mandó el proyecto al Congreso para para canjear, y con el FMI, que probablemente acepte patear para adelante los vencimientos 3 años. Entonces a partir del 27, otra vez se juntarían todos los vencimientos, con fuerzas a partir del 29, y se juntarían todos los vencimientos con el FMI, con el Club de París y con los bonistas bajo legislación nacional y extranjera. Obviamente entonces va haber un problema de nuevo. Si todo va viento en popa lo que esperaría el gobierno es que los puedan canjear sin tener que entrar en negociaciones, pero nada garantiza que eso sea así, entonces uno de los escenarios previstos es efectivamente que dentro de unos pocos años haya que volver a reestructurar".

"La idea de sostenibilidad que ha defendido a Guzmán como académico heterodoxo que es, porque no es un economista de izquierda, no es un economista crítico, sino un economista relativamente ortodoxo, el pichón de Stiglitz, es lo que ha hecho efectivamente en su gestión como ministro, que tiene que ver con pensar la sostenibilidad como el crecimiento de la deuda que siga el crecimiento del PBI, el superávit comercial y la recaudación fiscal. Esas serían las relaciones".

"Ahora, esto supone que vamos a lograr exportar más y mantener superávit fiscal para poder pagar, pero esto traducido a la realidad Argentina significa al menos las siguientes cosas: por el lado del gasto fiscal, que ya el FMI aclaro que va a tener que tener cautela, que el Estado no pueda salir a gastar más para garantizar por ejemplo que la familia, los hogares, las personas, puedan abastecerse de un ingreso mínimo para poder solventar sus comidas, algo que no está garantizado hoy. En cambio, como contraparte, los acreedor están teniendo la garantía de que cobran y la población argentina no. No podría estar avalando ese gasto ni siquiera con emisión, lo cual le corta las manos al Estado para poder hacer política económica soberana. Si tiene que mantener el superávit fiscal, para poder tener recursos, para pagar, difícilmente podrá mejorar las asignaciones que utilice para garantizar derechos".

"Pero por el lado de las exportaciones también tenemos muchos problemas. El primero es la situación que señalaba, que estamos bajo un mundo en crisis donde no está claro que la demanda de nuestros productos vaya a ser muy dinámica. Pero en caso que lo sea, ¿qué estamos prometiendo? ¿Que vamos a intensificar el modelo primarizante que implica más agrotóxicos, que implica mayor cantidad de fractura hidráulica, mayor cantidad de extracción de litio en el norte? ¿Ese es el modelo que se va a profundizar para conseguir los dólares para pagar? No nos da la oportunidad, ni siquiera manteniéndonos dentro de la propuesta del propio gobierno, de alterar la matriz productiva, ya sea con mayor generación de valor agregado o de incorporación de tecnología. Lo que se hace es prometer que como hay que conseguir dólares rápido, tenemos que ir hacia el mismo perfil que ya tenemos para obtener dólares rápido".

"Esta es una idea muy acotada de sostenibilidad, que por eso señalaba, con variables macroeconómicas, y no como se ha encargado enfatizar un colega mío, Mariano Félix, recuperando los debates del feminismo, una idea de sostenibilidad de nuestras vidas. No se trata de que nuestras vidas, nuestros derechos garantizados el entorno laboral, socio ambiental en el cual nos insertamos, se trata de que sea sostenible el pago".

La negociación con el FMI: ¿hay un nuevo fondo?

El FMI no necesariamente espera empezar a cobrar los 44 mil millones con los cuales le bancaron la campaña a Macri. No sólo por la experiencia histórica previa con la Argentina, sino en el mundo, también por las declaraciones, estaría dispuesto a renovar ese préstamo al menos con otro stand by de tres años, o idealmente con un préstamo a más largo plazo, que el gobierno también aceptaría en principio para poder extender los horizontes de pago, pero el problema es que si se pasa a un acuerdo de plazos más largos, esa clase de acuerdos viene con más supervisión macroeconómica y la exigencia de ciertas reformas. Si, entonces, el gobierno negocia un nuevo acuerdo del tipo que estaba ahora vigente, pasa lo que hablábamos antes: en tres años se aglomeran todos los pagos y va a entrar en problemas de restructuración de nuevo".

"Si no hace eso y pasa a un acuerdo más prolongado, le van a exigir además de la supervisión de las cuentas, de lo que tiene que ver con el artículo 4, de estar observando la economía nacional, le van a pedir meterse directamente en las políticas nacionales e incluso exigir ciertas reformas. Esto lo han hecho recientemente en países como Ucrania, que a los pocos años otra vez chocó la calesita y tuvo que salir a reestructurar igual. ¿Hay espacio social y político para que el FMI pida más ajuste o reformas estructurales? Yo creo que no, porque de hecho una gran parte del voto al actual gobierno no necesariamene estuvo en estar de acuerdo sino con la propuesta de sacar a Macri y Cambiemos. Y esta lectura no es igual, porque una cosa es decir que estamos enamorados de lo que dijo el señor presidente, y otra que no queríamos más ajuste. Si ese es el concepto con el que ganaron, no creo que haya espacio político para continuar el ajuste en la negociación con el FMI. ¿Cómo se sale este laberinto? Bajo el esquema del gobierno no lo tengo claro, pero si me preguntan a mí, diría que el FMI va a tener que esperar".

La deuda odiosa

"Creo que las condiciones no pueden estar mejor dadas para una suspensión unilateral de los pagos, y esto significa dejar de pagar. Primero alegando en cualquier clase de juicio el concepto jurídico de fuerza mayor que, en una crisis mundial que es la más intensa en 70 años, la más generalizada en 150 años, es fuerza mayor para detener los pagos. Y aprovechar el tiempo para auditar".

"La idea de una deuda odiosa básicamente implica los siguientes elementos: que haya sido tomada contra los intereses del pueblo o del propio Estado, algo que está bastante claro -sobre todo con la deuda de los últimos años-, y por otro lado que haya tenido la connivencia de los acreedores al prestar. En el caso del FMI esto es absurdamente explícito. Hace poco el representante que originalmente había sido puesto por Macri ante el FMI, señaló que el acuerdo no sólo que se negoció con una rapidez inusitada, sino que el FMI ya había advertido que esto no iba a resolver los problemas sino que iba a mantener los problemas que atravesó la economía Argentina entre el 18 y el 19. Entonces es de FMI prestó, vulnerando su propio estatuto (por prestar por encima de la cuota), prestó para financiar una corrida cambiaria a un país que estaba en problemas, sabiendo todo esto, entonces es posible discutir la legalidad y el carácter odioso de esa deuda".

"Por supuesto que desde el FMI no van a estar dispuestos a aceptarlo y por supuesto que las fuerzas políticas que pretenden normalizar los negocios con los acreedores, no van a creer seguir esta vía. Ahora, que es una vía que está sobre la mesa, que es posible, que se puede trabajar, esto es un hecho y no es solamente un hecho que se me ocurre a mí. Hay un montón de organizaciones promoviendo esta idea. Incluso todos los lunes se están haciendo unos juicios populares contra la deuda y el FMI que se pueden seguir por Youtube, en un canal de la Autoconvocatoria por la suspensión de los pagos de la deuda y la auditoría, donde se pueden ver la cantidad de elementos que se presentan de la connivencia de los acreedores y de cómo la deuda vulnera nuestros derechos en distintos campos".






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