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Pandemia

Carta de una docente en tiempos de cuarentena

Reproducimos la carta abierta de una docente de secundaria del distrito de Tigre e integrante de la Agrupación La Marrón. La unidad y solidaridad de clase en tiempos de pandemia.

Jueves 2 de abril | 15:41

Entramos en cuarentena y por decreto nos obligan al aislamiento social, preventivo y obligatorio. Se suspenden las clases y empezamos a hacer el plan de contingencia para alumnos que aún no conocemos.

Algunos pueden acceder a un classroom, pero en mi barrio a lo sumo podemos hacer llegar las actividades por WhatsApp y eso si tienen memoria suficiente en el celular, Internet, datos o celular. En esta semana llegaron los cuadernillos ¿Llegan a todes? Otra vez la exclusión.

Lo más preocupante sigue siendo la comida. Nosotras conocemos la situación y es cada vez más grave, por eso venimos a la escuela para recibirlos con una sonrisa detrás del barbijo. El presupuesto del comedor escolar es de 37$ por pibe y hoy que está cerrada la escuela ese plato se convierte en un bolsón deslucido cada 10 días hábiles con 10 productos, que está muy lejos de brindar los alimentos esenciales para esos niñes en crecimiento.

La precariedad de los trabajos hace que cubrir las necesidades básicas sea muy difícil y esta pandemia mostró lo que venía atado con un hilo.
Las familias que viven al día hacen malabares con el dinero y mucha creatividad para poner algo en la mesa, pero esto igualmente se traduce en desnutrición, o mal nutrición, dejándolos aún más vulnerables frente a las enfermedades.

Todos los alimentos estás muy caros y más aún para los padres y madres que tiene trabajo informal: albañiles, empleadas domésticas, vendedoras de lo que se les ocurra, madres sostén de familia, familias que no solo se hacen cargo de sus hijes sino de sobrinos, etc, que por el aislamiento obligatorio se ven impedidos de trabajar, por lo tanto, no tienen dinero.

Las que limpian las casas de los ricos son obligadas a pasar la cuarentena ahí, lejos de sus familias. Con mamá afuera de casa las hermanas mayores quedan al cuidado de los más pequeños, ¿En qué momento se pueden hacer las tareas? Me pregunto ¿qué continuidad pedagógica es posible?

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El problema no termina allí, ya que muchos/as de les que tienen la “suerte” de contar con un empleo en blanco, sufren despidos o rebajas del salario, o sobreexplotación porque las obligan a trabajar sin condiciones.
Los elementos de limpieza y desinfección faltan en casa, pero también en los lugares de trabajo donde no se los cuida.

¿Y qué ocurre en las calles? Ya todos vimos videos de la policía que humilla, empuja, pega, dispara hacia los patios. La policía como siempre abusa impunemente del poder que le dan para controlar, pero ¿Qué es lo que controlan en realidad?

Muchas fábricas de la zona multiplicaron sus ganancias los últimos años, y hoy que no hacen falta sus productos, deberían reconvertirse y fabricar cosas esenciales como los respiradores.

Entonces ¿Por qué ahora amenazan con despidos o baja de salarios? ¿Por qué no se afectan esas inmensas ganancias para crear los refugios que necesitan las mamás que sufren violencia y no tienen a dónde ir? La prevención, la atención concreta evita muertes. No alcanza con una línea de teléfono colapsada.

Los hospitales, centros y laboratorios privados, que vienen haciendo negocios millonarios con la salud, deben estar abiertos para atender todo aquel que lo necesite y no sólo para unos pocos que pueden pagar. Es una desidia estatal el avance del dengue y el sarampión, producto de la desinversión en salud para todes.

Pero siguen pagando la deuda. Solamente entre enero, febrero y marzo, se destinaron 5.250 millones de dólares para el pago de la deuda que ni vos ni yo generamos.

¿Pero por qué no se usa ese dinero para la población argentina que sufre hambre y está expuesta al Coronavirus? ¿Para que haya más camas en hospitales? ¿O para dar subsidios a todas las trabajadoras despedidas por esos patrones que se avivan, o desocupadas? No de $10.000, porque la canasta es más de $40.000.

¿Qué lecciones he aprendido estos días? La lección que me van dejando estos días de pandemia es que el Estado debe fortalecer la salud pública, con profesionales que no estén precarizados, con las instalaciones adecuadas, aparatos de diagnóstico, test masivos, porque los virus no son “enemigos invisibles” y aparatos vitales como hoy los tan necesarios respiradores artificiales.

Que todos debemos tener trabajo registrado y con todo el sueldo en blanco.
Que todas las viviendas deben poder satisfacer el espacio vital, con agua y cloacas.
Que se debe invertir en educación, con comedores para todos, no solo para nutrirlos sino para compartir el espacio y no solo los que tienen hambre porque son pobres.

¿Qué podemos (qué debemos) hacer les docentes ante la actual situación?
Partamos de que contamos con algunas características que nos interpelan para tomar cartas en el asunto y no quedarnos como meros espectadores impotentes frente a la pandemia, como pedagogos a distancia.

Somos 11000 docentes en Tigre y en la Provincia de Buenos Aires unos 300000. Estamos distribuidos en todas las ciudades, barrios, barriadas y ámbitos rurales del territorio. Nuestra labor diaria nos dota de un muy buen “ida y vuelta” con las comunidades, lo que nos permite armar redes comunicativas y/o solidarias con rapidez y facilidad.

Propongo que nos unamos, nos organicemos, los laburantes de fábricas, las limpiadoras de casas ajenas, los desocupados, las maestras, las trabajadoras de la salud, y construyamos esa solidaridad desde abajo, tan necesaria para reclamar todo lo que necesitamos para enfrentar esta pandemia y que nadie tenga que ser amenazado por un "enemigo invisible", ni padecer hambre y soledad en tiempos de Coronavirus.

¿Cuento con vos?

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