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CIUDADELA

Cierra la fábrica de velas Yerri y no paga salarios adeudados

La veleria Yerry cerró sus puertas hace un mes, dejando sin sustento a cerca de 50 familias.

Franco Villalba

Trabajador de Alicorp | La Matanza

Luis Giordano

Trabajador y congresal del Sindicato de Obreros Jaboneros del Oeste

Jueves 16 de abril de 2020 | Edición del día

Se multiplican cada vez más los ejemplos de despidos, suspensiones y rebajas salariales. Pero en este caso es directamente el cierre de una fábrica que tampoco notifica despidos ni paga los salarios.

Los primeros días de abril, un medio local anunciaba que más de 50 trabajadores de la velería Yerri no cobran su sueldo desde hace un mes y tampoco pueden pedir ayuda económica al Estado, porque no fueron formalmente despedidos.

Según lo que informa el portal "Línea Sindical", los trabajadores no fueron notificados de ningún despido: simplemente les cerraron las puertas y listo.

La deuda no es nueva: en abril de 2019 la compañía perteneciente a Alfredo Zurlo y Silvia Perrone reconoció una deuda con los trabajadores de unos 15 millones de pesos entre cargas sociales, aportes sindicales, contribuciones de ley y salarios impagos.

Esta fábrica, ubicada en Ciudadela Sur, tiene muchísimos años en el lugar. Junto a la empresa Iluminarte, situada a 150 metros de allí, venían siendo líderes en el mercado de velas y sahumerios. Abarcaban todo el mercado religioso y decían que estaba "a salvo de la importación, básicamente porque la materia prima tiene precio internacional y eso hace inviable traer velas desde China", tal como relató su dueño en una entrevista a Clarín años atrás.

Es decir, no hay ninguna justificación clara para este cierre ni no pagar salarios.

El sindicato de jaboneros de cuarentena

Una vez más, nosotros nos enteramos de estos hechos por los medios de comunicación y no por los dirigentes del Sindicato de Obreros Jaboneros de Oeste, cuyas páginas de internet y redes sociales no nombran nada de la desesperante situación de nuestros compañeros de Yerri. Y para hacer pública esta situación, no se le puede echar la culpa a la cuarentena, parecen estar inmersos hace rato en ella.

Ya en el 2018 esta empresa había despedido a 16 compañeros. En ese momento, la Lista Verde, que conduce este sindicato, había salido a recorrer fábricas haciendo asambleas para pedir un aplauso prematuro de festejo porque en Yerry habían sido reincorporados provisoriamente los despedidos por la conciliación obligatoria. Pero lamentablemente, tal como habíamos adelantado desde la agrupación Bordó, la empresa ratificó los despidos y volvió a dejar a todos en la calle ni bien terminaron los plazos de la misma. Los despedidos siguieron con el acampe varios meses más en la puerta de la fábrica. Pero está vez ya con ningún acompañamiento de la lista Verde, hasta que los despedidos tuvieron que dejar esta pelea.

Rodeemos de solidaridad a los trabajadores de Yerry

El cierre de esta fábrica no nos puede ser ajenos. Ni a los jaboneros ni a ningún trabajador de la zona. Es la situación que se generaliza como parte de una crisis mundial producto de la pandemia del coronavirus. Pero lógicamente, los empresarios tratarán de no ser ellos, sino nosotros los que la paguemos.

La CGT y la mayoría de los sindicatos están entregando todas las conquistas de los trabajadores. Por eso todos los jaboneros tenemos que exigir a la conducción del sindicato (SOJO) que se ponga al frente de la defensa de nuestros puestos de trabajo y el 100% del salario.

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Necesitamos asambleas de conexión virtual y un gran fondo de solidaridad económica por transferencia bancaria con los compañeros de Yerry. No están cobrando su sueldo y tampoco tienen acceso a los $ 10.000 que otorgó el gobierno, como a ningún otro ingreso que les corresponde.

Pero mientras tanto hay que reclamar que Yerry abra sus libros de contabilidad para demostrar dónde fue a parar los millones que hicieron estos años. Toda fábrica que cierre, como Yerry, tiene que ser ocupada, su producción puesta en marcha bajo gestión de sus trabajadores y ser reconvertida para fabricar lo que se necesite para el sistema de salud y la higiene, tal como hicieron los compañeros de Madygraf, que ahora fabrican alcohol en gel y mascarillas.

En esta pandemia no podemos ser nosotros los que paguemos sus crisis.







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