Economía

SE TENÍA QUE DECIR

Claves del Presupuesto 2021: ¿qué hay detrás de la "prudencia" de Guzmán?

Un "rebote" limitado de la economía, proyecciones de inflación y tipo de cambio poco realistas y un ajuste del gasto que acompaña la intención de no afectar a quienes siempre ganan. La continuidad de un Plan de Gobierno que ni con pandemia cambió sus prioridades.

Lucía Ortega

@OrtegaLu_

Viernes 18 de septiembre | Edición del día

PRESUPUESTO 2021 | Las claves: ¿qué es y por qué es tan importante? - YouTube

El Presupuesto de la Administración Pública Nacional es muy importante en nuestra economía porque define las prioridades del Gasto Público y anticipa de dónde se buscará obtener los recursos. Es decir, el Presupuesto deja ver cuál es la orientación “estratégica” o el plan del Gobierno para el año que viene y los siguientes.

Para saber con cuántos recursos va a contar el Estado Nacional y cuál va a ser el poder adquisitivo de esos recursos hay dos supuestos clave: el aumento del Producto Bruto Interno (PBI) y la inflación.

También ahora se incorpora otro supuesto, que es que el Gobierno alcanzará un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para posponer los pagos de servicios de deuda el año que viene. A cambio, como siempre, estos acuerdos implican mayores condicionalidades del país hacia los intereses del capital financiero internacional.

La cartera que dirige Martín Guzmán deja expresado que en 2021 los vencimientos de capital e intereses al FMI, al Club de París y a otros organismos internacionales suman U$S 10.535 millones, de los cuales el 55 % sería postergado mediante nuevos acuerdos y el 45 % serían cancelados con nuevos desembolsos por los mismos organismos internacionales. Aún nada de esto está confirmado.

Martín Guzmán reunido con su equipo. Fuente: Ministerio de Economía
Martín Guzmán reunido con su equipo. Fuente: Ministerio de Economía

En el caso del PBI, se proyecta que habrá un incremento de 5,5 % en 2021. Esto resulta un rebote muy limitado, después de la caída estrepitosa del 12,1% que esperan en 2020. ¿Por qué es tan escasa la recuperación? Recién en 3 años proyectan que se volverá a los niveles de 2019, que ya eran críticos.

Respecto al supuesto inflacionario, el proyecto indica un 29 % interanual en diciembre de 2021, y este año cerrando en 32 %. Llamar a esto poco realista es , valga la redundancia, poco. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) acaba de publicar que la inflación interanual es de 40,7% en agosto. Difícilmente baje 8 puntos en 4 meses en el marco de una devaluación implícita del tipo de cambio y de la relajación de las restricciones por la pandemia.

Hay también otro supuesto que roza el absurdo, que es el tipo de cambio. En este caso se estima un dólar a $ 102 en diciembre de 2021. Actualmente la cotización oficial roza los $ 80 y el "dólar solidario" ya supera $ 130.

De conjunto, más allá de cómo se presente, se lo maquille, o se lo adorne, una de las explicaciones de por qué el Gobierno supone un rebote de la actividad tan “contenido” es porque la política fiscal será delineada con un fuerte ajuste y, lo que es más preocupante, en algunos casos en áreas clave. ¿Dónde lo vemos?

Si sumamos todos los gastos excluyendo el pago de intereses de deuda (es decir, mirar sólo el gasto primario), la caída alcanza a un 9,5 % en términos reales. Y si la inflación es mayor a 29 % anual (que es el supuesto del Presupuesto), ya el ajuste será mucho mayor.

Definiciones de principios del Gobierno

No sorprende entonces el resultado limitado y "moderado" del rebote de la actividad. El Mensaje que acompaña al Presupuesto está teñido de palabras que pueden sonar sensatas: “realismo”, “que los grupos menos favorecidos puedan escalar en sus capacidades y niveles de ingresos”, “prudencia”, “razonabilidad”.

De acuerdo a Martín Guzmán, este presupuesto, "es realista y define un camino de recuperación económica en un marco de prudencia”. “Transitar ese camino y establecer un sendero de desarrollo económico con inclusión debe ser una tarea colectiva”, agregó el ministro.

¿A qué se refiere con prudencia? A la misma idea de que hay “restricciones” presupuestarias y que hay que contener el Gasto.

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Desde ya, nadie dice que hay que gastar lo que no hay. Sino que hay dos puntos críticos que no se cuestionan:

1) la "torta" puede ser más grande pero no se quieren afectar a ciertos grupos económicos, empezando por los especuladores de deuda y los ganadores de los últimos años. Es decir, en gran parte hay una restricción autoimpuesta al crecimiento, así como un "congelamiento" de la estructura de impuestos y quién los paga;

2) hay un problema con la forma en que se distribuyen esos recursos, es decir, el Presupuesto busca obtener un ahorro del gasto en función de liberar “dólares” a futuro para pagar la deuda.

Vamos a lo que importa: a dónde va a ir la plata

1) El Presupuesto supone pagos de intereses de deuda del 1,5 % del PBI. Es decir, excluyendo los intereses intra sector público (o sea, con el propio FGS-Anses particularmente), se calcula pagar unos $ 550.560,5 millones.

¿Cuánto es eso? Un 8 % del Gasto. Sí, se reducen respecto al macrismo, pero no deja de ser una alta proporción. ¿A qué equivale 1,5 % del PBI? A la construcción de 160 mil viviendas. O una vez y media todo lo que va a Salud, y casi 6 veces lo que va a Ciencia y Técnica.

2) ¿Qué pasa con las partidas sociales?

El resultado puede parecer engañoso. el Gobierno afirma que va a “fortalecer la educación y la salud”. Primera mentira.

En términos reales, siendo benevolentes al considerar el supuesto de inflación baja de 29 %, estas son las variaciones del gasto respecto a 2020:

- Salud: Se recorta 9,4 %. El gobierno dice que no es recorte porque en 2020 hubo una partida especial en Covid y que no es comparable. ¿No quedó a la vista lo precario del sistema sanitario y su necesidad urgente de fondos? Parece que no se aprendió nada.

- Educación y cultura: hay un aumento importante del 21 % en términos reales, no obstante, eso se debe al brutal ajuste que ya está habiendo en 2020, con una caída del 9 %.

- Seguridad Social (jubilaciones y asignaciones): Se quita el Ingreso Familiar de Emergencia. El recorte es de 14,3 % y todavía resta definir qué pasará con la movilidad previsional donde también se espera un ajuste.

- Vivienda y Urbanismo: También, se duplica su peso en términos del PBI, pero sigue siendo escasa, apenas 0,4 % del PBI. Teniendo en cuenta los fuertes déficits de infraestructura y habitacional que afecta a 3,5 millones de familias.

- Ciencia y Técnica: También se observa un aumento de 8,8 % en términos reales luego del ajuste de este año. Científicos del Conicet denuncian que lo destinado al principal organismo de investigación del país estará un 37 % por debajo de 2015.

- Salarios públicos: Se prevé que en la Administración Nacional, las remuneraciones aumentarán en $ 196.403,0 millones, es decir un 35,6 %.

- Género: el texto dice que “Otro de los puntos destacados es que se incorpora por primera vez en la historia la perspectiva de género y diversidad”. Ese es otro aspecto falaz: ya desde el 2018 comenzó a aplicarse cierto análisis “de género”, aunque claramente muy limitado y superficial. Un aspecto para analizar en particular.

A confesión de partes…

El documento insiste varias veces que se destinó en la emergencia por el coronavirus unos $ 734.239,2 millones. Es decir, sólo el 2,7 % del PBI en 2020, un nivel bajo comparado con las respuestas de distintos lugares del mundo.

¿Y el “aporte solidario y por única vez”? No aparece…

Este es el Plan

En síntesis, este es un proyecto que deja contento al FMI. Pero también es un anticipo para quienes están saliendo a luchar por sus derechos: las trabajadoras y trabajadores que pelean por su vivienda, por sus ingresos, hacen bien, porque si este es el Plan, no se puede esperar ningún cambio de orientación del Gobierno.

La definición de los lineamientos indica que continuará haciendo lo que hizo desde el principio: arreglar las cuentas de los acreedores y continuar postergando las necesidades de las familias trabajadoras. Es para estas mayorías sociales a quienes se destina el mensaje de “prudencia”, “responsabilidad” y un “esfuerzo colectivo”.

La diferencia: el año que viene ya no será posible el discurso de “quedate en casa”.






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