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Red Internacional

Este miércoles tuvo lugar la primera jornada del foro que reúne a los principales empresarios del país. Hablan de generar empleo, pero lo que quieren es quitarle derechos a la clase trabajadora.

Juana Galarraga@Juana_Galarraga

Miércoles 13 de octubre | 23:52

Este miércoles comenzó en Costa Salguero el 57° coloquio de IDEA, que continuará finalizará el viernes, con la participación del presidente Alberto Fernández para el cierre. Se trata de un foro empresarial que reúne a los principales Ceos, dirigentes y funcionarios de los partidos tradicionales.

El slogan de la edición 2021 es "Logremos una Argentina sostenible". “Cuántos de ustedes, como yo, más de una vez tuvieron que archivar con frustración proyectos de inversión solamente porque la volatilidad de Argentina era demasiado grande”, sostuvo en el discurso de apertura Paula Altavilla, presidenta de esta edición del Coloquio y CEO de la empresa Schneider Electric.

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Según expresaron diversas intervenciones, el empleo privado no crece, mientras, por el contrario, el empleo público y la informalidad sí. Como correlato, el Estado se hace cada vez más grande, Argentina tiene cada vez menos empresas y hay cada vez más pobres.

Esto sumado a que “en una encuesta reciente 7 de cada 10 empresarios dijeron que no encuentran o que les cuesta encontrar el talento que necesitan”, es decir, que no encuentran personal con la capacitación suficiente.

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Ante la "volatilidad argentina", Altavilla sostuvo que los inversores pueden irse, “físicamente, o con un click, saliendo del sistema y pasando a crear valor en cualquier otro lugar del mundo”. Según se explicó en el coloquio, hay una serie de factores que desincentivan la creación de empleo:

1 - Una legislación laboral “que no logra adaptarse a los tiempos que corren y que se encuentra entre las más rígidas del mundo. Algunas de las normas o convenios de trabajo vigentes, tienen más de 45 años”.

2 - “El costo que tanto una empresa como su empleado tienen que pagar al fisco, el más alto de la región”.

3 - “Reafirmando el derecho a una justa indemnización para cada trabajador, Argentina tiene por ley las indemnizaciones más altas de la región y se ha creado una industria en torno a los juicios laborales, que en los últimos 15 años se multiplicaron”.

Pero los empresarios no se quedan en el diagnóstico, sino que plantearon 3 propuestas:

1 - “Un régimen laboral de emergencia” que incluya: bonificaciones temporales en aportes y contribuciones patronales privilegiando el empleo joven. Un nuevo esquema de desvinculaciones que preserve las indemnizaciones y dé certidumbre al costo de cese de la relación laboral.

Es decir, pagar menos aportes y poder despedir más fácil y con menos costo.

2 - “Corregir las distorsiones más problemáticas de la legislación laboral vigente para detener la pérdida de trabajadores formales”. Poner foco “en la reducción de la litigiosidad” además de la “federalización del servicio de conciliación laboral obligatoria”. También, la “reforma de régimen de multas laborales que desincentive la industria del juicio y la modernización de los convenios colectivos de trabajo para promover mejoras en la productividad”

Es decir, más facilidades para eludir consecuencias legales si despiden y más flexibilidad laboral para aumentar sus ganancias.

3 - Impulsar la “capacitación en empresas que faciliten la inserción laboral”. “Reconocer el empleo independiente mediante una reformulación del monotributo y la creación de una nueva figura laboral” y “formalizar a los trabajadores de la economía popular mediante el reconocimiento de sus actividades”.

Es decir, fomentar el empleo barato en el marco de capacitaciones o pasantías, profundizar la estafa del monotributo para esconder la relación laboral de dependencia, institucionalizar la precarización de manera permanente.

No se les cae ninguna IDEA nueva

Una reforma laboral como la que proponen estos empresarios no tiene nada de nuevo ni original. Como sostuvo el economista y periodista de este medio, Pablo Anino, a principios de los 90 se esgrimían tres grupos de argumentos para impulsar la reforma laboral sobre la que avanzó el menemismo:

1- Que las regulaciones y controles institucionales elevan los costos laborales, generan ineficiencias y, en última instancia, explican la informalidad, la subocupación y el sobreempleo público.

2 - Que la apertura económica, las nuevas tecnologías, los cambios organizacionales y en el proceso de trabajo requerían mayor calificación y más flexibilidad; por ende, la desocupación es por déficit educacional.

3 - Que los nuevos paradigmas productivos dejaron caducas las leyes laborales, de modo que las empresas no tenían incentivo para invertir y contratar empleo.

“Un dato explica bien la situación: la mayoría de los cambios en la normativa laboral parecen haber ocurrido luego de que se habían aplicado en la práctica”, agregaba Anino.

En la práctica

Guzmán intervino en el Coloquio desde EE.UU (donde se encuentra negociando el pago de la deuda fraudulenta con el FMI). Aseguró que no habría saltos devaluatorios luego de noviembre y tranquilizó al auditorio diciendo que la prohibición de despidos es una medida transitoria. Mensaje en el mismo sentido emitió el ministro Kulfas por la mañana, quien dijo que el gobierno “está evaluando" modificar la prohibición de despidos y la doble indemnización.

Alberto Fernández confirmó asistencia para el viernes. Viene con una agenda cargada de encuentros con empresarios. Este miércoles encabezó la firma de una carta de intención entre el Estado nacional y la empresa Aluar, del multimillonario Madanes Quintanilla. El acuerdo incluye líneas a tasas subsidiadas para las PyMES de la cadena de producción de aluminio, y "un esquema de comercialización en el mercado interno a precios competitivos en un acuerdo de precios que estamos también conviniendo con la empresa Aluar", sostuvo Kulfas.

El martes se reunió en Casa Rosada con importantes empresarios. Allí les transmitió tranquilidad en torno a las negociaciones con el FMI y habló con ellos acerca del “empleo”.

Hace pocos días estuvo en la planta de Toyota, dando un aval a la multinacional automotriz que recientemente les quitó el sábado de descanso a sus trabajadores.

“El plan fue pactado con el mandamás del SMATA, Ricardo Pignanelli (...). Desde enero, los sábados se trabajará de forma obligatoria. Antes era opcional, se pagaba como horas extras y los trabajadores rechazaban trabajar porque parte de lo que cobraban como extras lo perdían en el pago del impuesto al salario. Ahora, recibirán una ’compensación’ con un franco semanal y rotativo, además de $ 8.000 extras por sábado trabajado para cubrir la pérdida de las horas extras. Los días en los cuales los trabajadores estén de franco serán reemplazados por “franqueros”, que actuarían como un turno más en la empresa. Con el nuevo esquema la producción prácticamente no se detiene en toda la semana”, detalla Anino.

“Necesitamos cambiar la lógica de las restricciones a los incentivos, y esto que parece muy utópico se logró, es el caso de la industria automotriz donde el Estado, los sindicatos, los empresarios se pusieron de acuerdo, ejecutaron un plan y tuvieron excelentes resultados. La propuesta es replicar una experiencia que ya tenemos con trajes a medida para cada industria”, se esperanzó Altavilla.

40 años de saqueo contra el pueblo trabajador

El discurso de Altavillla comenzó con una verdad. Dijo que el actual 40 % de pobreza "es el resultado de 40 años, de cuatro décadas de una espiral descendente”. No podría haberlo dicho más claro: 40 años de un constante deterioro de las condiciones de vida de las grandes mayorías a lo largo de todos los gobiernos.

Más adelante, la empresaria planteó otra gran verdad. “Lo único de lo que somos dueños realmente los seres humanos es del tiempo que nos toca vivir”. Sin embargo, cerró con una idea contradictoria. Si seguimos como hasta ahora “vamos a ser recordados como la generación responsable de que Argentina se convierta en un país pobre, de pobreza hereditaria quizás para siempre”. ¿Es que acaso Argentina no es un país que se empobrece desde hace 40 años?

Esto es lo que la izquierda denuncia como una historia de saqueos históricos, a medida que avanzó el neoliberalismo en el país, desde la última dictadura genocida en adelante, dando un salto en calidad en los 90.

¿Por qué hablamos de saqueos? En junio de 2018, en el marco del acuerdo del gobierno de Mauricio Macri con el FMI, el referente del PTS, Christian Castillo, lo explicaba así:

“Si contrastamos la situación de la clase trabajadora con la existente en 1974 los datos son concluyentes. Las estimaciones sobre la evolución de largo plazo del poder adquisitivo del salario muestran que el mismo es hoy poco más de la mitad del que llegó a tener en aquel entonces. El trabajo no registrado se elevó de un 20 % de los asalariados (...) hasta un 35 % de la fuerza de trabajo asalariada ocupada. La población en situación de pobreza (...) pasó de un 4 % a casi un 26 % (...). La desocupación que era de solo un 2,7 % hoy supera el 7 %. (hoy, bajo el gobierno del Frente de Todos supera el 10 %, NdR). Este deterioro en las condiciones de vida del pueblo trabajador se fue construyendo a partir del hecho de que cada gran crisis nacional fue descargada sobre sus espaldas”.

Como la gran crisis actual, que el Gobierno de Alberto atribuye a la pandemia y al endeudamiento macrista que paga sin chistar. Ya lo reconoció la diputada del Frente de Todos, Fernanda Vallejos: el presupuesto de Guzmán mintió diciendo que en 2021 no iba a haber pandemia, para implementar un ajuste en áreas como salud y ayuda social, en función del pago de esa deuda.

Otras IDEAS sobre qué hacer con nuestro tiempo

Altavilla tiene razón. No podemos hacer lo mismo de siempre para perpetuar una realidad en la que los empresarios como ella se enriquecen, mientras el país se hunde en la decadencia y la dependencia.

Como sostuvo Myriam Bregman en el debate de candidatos de la Ciudad de Buenos Aires que emitió TN:

“Milei, Larreta (quien habló en el Coloquio, NdR) , Vidal, toda la derecha, plantean que cuanto menos derechos tengan los trabajadores, más trabajo va a haber. Eso es falso, ya se hizo en los 90 y la desocupación llegó casi al 20 %. Hoy, la juventud ya trabaja sin derechos, sin aguinaldo, sin vacaciones y es donde más hay desocupación”.

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Al revés, nuestra propuesta es reducir la jornada laboral repartiendo las horas de trabajo entre ocupados y desocupados, sin reducción salarial y que nadie cobre por debajo de la canasta familiar. Empezando por implementar esta medida solamente en las grandes empresas se podrían generar 900 mil puestos de trabajo genuino, y de esa forma no sacarle siempre a los que trabajan, a los que generan la riqueza”.

“Seamos claros: la soga al cuello que tiene la economía argentina, se llama Fondo Monetario Internacional”, sentenció la candidata del Frente de Izquierda Unidad.




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