Géneros y Sexualidades

TRIBUNA ABIERTA

Comenzó el juicio oral por la desaparición de Soledad Olivera

El día lunes 10 de agosto a las 10:30 horas comenzaba el Juicio Oral por Soledad Olivera en la provincia de Mendoza. Soledad desapareció en 2011, en la localidad mendocina de Lavalle. Su caso se visibilizó en 2012, al darse a conocer la desaparición de la adolescente Johana Chacón, también de Lavalle. Ambas se convirtieron en un emblema de lucha para el movimiento de mujeres en la provincia.

Maite Rivera

Estudiante de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo - Militante de Pan y Rosas y La Izquierda al Frente

Micaela Blanco Minoli

Concejala de Lavalle/ Frente de Izquierda

Miércoles 12 de agosto de 2015 | Edición del día

El juicio

Por momentos parecía que presenciábamos una película, donde se relataba la historia de la víctima y se juzgaba al único imputado por la causa, Mariano Luque. El imputado afirmó tener una relación con Soledad, quien cursaba un embarazo al momento de su desaparición. Hasta el momento la causa está caratulada como "privación ilegítima de la libertad”. Fernando Peñaloza, abogado querellante solicitó ante la Segunda Cámara del Crimen que se impute a Luque por homicidio simple. La sentencia se dará a conocer el próximo viernes.

Testimonios

Mariano Luque (30) fue quien dio inicio a las declaraciones. En repetidas oportunidades se defendió, alegando que con Soledad no mantenían una relación formal sino de amistad, en la cual él le ofrecía ayuda económica. El imputado declaró que algunas veces sostenían relaciones casuales de mutuo acuerdo. Además, aclaró que ella podía hacer y deshacer y que en ningún momento fue privada de su libertad, ni mucho menos amenazada.

Cabe destacar que durante su testimonio, Luque, comete contradicciones con respecto a las declaraciones anteriores, exponiéndose ante la justicia y dando lugar a que se sostenga la sospecha.

Quienes continuaron con la declaración, fueron las hermanas de la víctma, Mabel, Marcela y Romina. Ellas sostuvieron firmemente que el acusado era culpable, agregando que el día que desaparece Soledad había recibido un mensaje de Mariano, diciendo que fuera a donde él estaba y que la esperaba.

Las tres coincidieron al decir que su hermana, jamás dejaría a sus hijos y que ese día salió como cualquier otro con la idea de volver.

Otra de las testigos Ester Santana, vecina de Olivera, dijo que el día 18 de Noviembre, mismo de la desaparición, se encontró con Soledad alrededor de las 16.00hs y ella le contó que iba a la casa de Mariano porque le habían ofrecido un trabajo, pero que regresaría para tomar mates con la vecina.
Los hechos

El día 18 de noviembre de 2011, Soledad salió de su casa aproximadamente a las 16 hs con la intención de encontrarse con Mariano Luque por un mensaje que había recibido de él.

Luego de varias horas, sus hermanas comienzan esta búsqueda que aun hoy no termina. Después de 11 meses de realizada la denuncia en la Fiscalía n° 17 del Departamento de Lavalle, el caso salió a la luz por una nueva desaparición, la de Johana Chacón también del distrito de 3 de Mayo.

Gracias a la incansable búsqueda de la directora de la Escuela Virgen del Rosario, Silvia Minoli, y las maestras y la comunidad de Lavalle, ambos casos se hicieron visibles y pudieron ser investigados por la justicia provincial y federal como "privación ilegitima de la libertad", poniendo sobre la mesa la actuación de las redes de trata en la provincia.

Las mujeres no desaparecen, las venden o las matan

La situación de Soledad previa a su desaparición era la de una mujer soltera, madre de tres niños desocupada, con escolarización incompleta y con escasos ingresos económicos por trabajos temporales.

Esto significa que el Estado, principal responsable de la situación de abandono de estas personas, sigue sosteniendo la vulnerabilidad de tantas mujeres, como la víctima, que sufren la ausencia de derechos imprescindibles. Por lo tanto, pasa a ser cómplice de delitos tan graves como estos, ya sea por inacción, omisión o por ser funcionales a un sistema que condena a las mujeres a una posición de marginalidad.
El camino recorrido por las personas que buscan a Soledad, a Johana y a tantas miles de otras mujeres, ha sido de insatisfacciones por parte de un Estado que no pretende silenciados y controlados.







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