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Con el corazón ortiva. Una historia de la policía

Un repaso histórico de la maldita policía. Sus orígenes en Argentina, las transformaciones a lo largo de los distintos gobiernos, y aquello que nunca cambió: su rol represivo. Gabi Piro te lo cuenta en su columna de los sábados en Decile Como Quieras y acá te dejamos el video.

Domingo 13 de septiembre | Edición del día

Tiempos Violentos: Con el corazón ORTIVA. Una historia de la POLICIA || Decile Como Quieras - YouTube

A continuación algunos de los temas principales que se desarrollaron

  • Durante los primeros años de vida independiente, en las antiguas gobernaciones hispanoamericanas las inquietudes acerca del orden social y la seguridad pública transcurrían en un ambiente predominantemente rural. Años más tarde, en la segunda mitad del siglo XIX, con el desarrollo del mercado agroexportador, y por ende de los puertos y las ciudades, emergen los primeros intentos por construir instituciones policiales urbanas, cuando aparecieron intensas demandas para garantizar un orden en territorios urbanos acechados por “nuevos enemigos”: el naciente proletariado urbano, que aun en su fase inicial ya representaba un “peligro” potencial para el orden social.
  • La intervención de la policía en las definiciones políticas del estado, tiene uno de sus precedentes más claros en 1906, cuando se crea la comisión de Orden Social, una dependencia de la comisión de investigaciones de la policía dedicada exclusivamente a la persecución del anarquismo. Con el radicalismo y el comienzo de la “democracia” no solo la división no se desmantela sino que los registros de infiltración en asambleas y reuniones sindicales llegan a decenas de miles por año. Un caso interesante es el de 1917: después de la revolución rusa se monta en argentina una red de espionaje llamada FABI (por las siglas de los países involucrados en su financiamiento) que tenía como objetivo desbaratar los intentos del bolchevismo de hacer pie en la región, ante lo que creían era una inminente revolución proletaria, y el establecimiento de Soviets en Buenos Aires. Esta red contó con el ferviente apoyo de la policía local, que era la fuente de “materias prima” en las investigaciones de los espías e infiltrados extranjeros.
  • Junto con aquella comisión de Orden Social aparece la comisión de Orden Político, que a mediados de los años 20 se va a transformar en la conocida “Sección Especial de represión al comunismo”. Esta división es recordada particularmente por haber sido una de las “inauguradoras” de la picana eléctrica como mecanismo de tortura a los activistas políticos que capturaba, un precedente claro para la dictadura del 76. Otra cuestión interesante es que esta Sección Especial era justificada bajo la idea de que había que mantener “el orden constitucional”, contra el peligro “extranjero” (Los mismos que firmaban el pacto Roca Runciman!)
  • Con la crisis del 30 habían aumentado los despidos, y la ocupación de tierras periféricas a la ciudad, con lo cual se empieza a “demonizar” esta práctica y a reforzar la vigilancia en los ingresos a la capital para mantenerla “purificada”. Allí se empiezan a delinear más claramente los límites jurisdiccionales entre la bonaerense y la federal.
  • Tampoco llama la atención, que en un momento de crisis que en 1931, cuando se realiza una “gran colecta” para reunir fondos para fortalecer a la policía de la capital aparezcan algunos aportantes conocidos: La unión industrial argentina, la sociedad rural, la cámara de comercio, la bolsa de cereales.
  • El aparato represivo policial organizado desde finales del siglo XIX, y que se militarizó aceleradamente en la década de 1930, instalará la idea de “enemigo interno” en el núcleo de sus prácticas y en sus mecanismos de construcción de identidad.
  • Con la llegada del peronismo al poder, la orientación no cambia mucho. Lo que más inquietaba a las autoridades peronistas no era el carácter impopular de la policía y su pésimo prestigio, sino la trama de vinculaciones entre los policías y los dirigentes políticos locales, mayoritariamente conservadores y radicales. Con los gobiernos del fraude electoral las disputas entre facciones, y las proscripciones y persecuciones políticas implementadas por este régimen requerían de un aparato de control que tenía en la policía a uno de sus pilares. Este control era articulado y ejercido territorialmente, por lo que las policías de cada jurisdicción desarrollaron una gran autonomía, contando con la protección política de los caudillos conservadores locales. Lo que buscó el peronismo fue reorganizar ese gran poder territorial en función de sus intereses.
  • Entre otras cosas crea la reorganizada “División Orden Público” que entre 1948 y 1955 funciona como sección de “Orden Gremial”, que debía ocuparse del “movimiento obrero rebelde”, es decir, el que no estaba fuertemente arraigado al control político estatal. Otra medida importante, se toma en 1953, cuando se establece el fuero interno de la policía, con lo cual los policías se juzgaban entre sí, sin tener que dar cuentas a la justicia de lo que hacían.
  • Vayamos un poquito mas adelante en el tiempo para una breve historia que nos conecta algunas épocas. Década del 60: Alberto Villar se graduó en la Escuela de Policía "Coronel Falcón" (nada más ni nada menos que uno de los asesinos de la semana trágica) . En 1963 realizó un curso de especialización en Francia, donde aprendió el modelo de "force de frappe", un pequeño grupo altamente tecnificado con gran poder de ataque.El cuerpo de Unidades móviles, basado en el modelo francés, actuó como una brigada antiguerrillera en Capital Federal, Córdoba, Tucumán y otros lugares del país. Entre sus “gestas” se encuentra la de haber intervenido en el llamado “Viborazo” de 1971, y en haber irrumpido en el velatorio de los asesinados en Trelew.
  • Los policías reunidos en torno de la figura de Villar constituyeron una de las vertientes principales en la conformación de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A).
  • El 28 de enero de 1974 fue convocado nuevamente por el Poder Ejecutivo, a cargo de Perón, por gestión del entonces ministro de Bienestar Social José López Rega y del general Jorge Osinde, con la aprobación inmediata del presidente Juan Domingo Perón. Lo nombraron primero subjefe y luego jefe de Policía y por decreto fue ascendido a comisario general. Junto con Villar, retornó al servicio activo otro represor y moralista implacable, el comisario Luis Margaride, designado superintendente de Seguridad Federal.
  • La acción de la policía bonaerense en la dictadura está registrada. El Archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires mostró de qué manera esta fuerza se dedicó a realizar un trabajo sistemático de espionaje, información, y delación del activismo sindical, en particular en la industria automotriz, con especial servicio para empresas como Ford y Mercedes Benz.
  • Para terminar, la última idea. Todo esto sería historia pasada si no tuviéramos algunos datos que nos permiten decir que muchas de las estas cosas siguen presentes. 282 policías de la dictadura siguen en funciones en la Policía de la Ciudad. Los reglamentos internos de la policía vienen desde la época de la dictadura, donde se forjaron los Camps y los Etchecolaz. Se registran más de 46 asesinatos a manos de la bonaerense desde que asumió Berni. Es una trágica historia que nos remonta a Kosteki y Santillán, a Luciano Arruga, a Julio López, y también a Facundo Castro.





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