PANDEMIA Y POLÍTICA

Con más de 80 días de cuarentena, Ginés admitió demora en detección masiva de contagios

El ministro de Salud admitió que se “descuidaron” y que “deberían haber empezado antes con los rastreos”. Los testeos masivos fue un planteo de la izquierda desde la llegada de la pandemia, a base a recomendaciones de especialistas y la propia OMS.

Martes 16 de junio de 2020 | 16:38

Foto Télam

El titular de la cartera nacional de salud, Ginés González García, reconoció que desde el Gobierno descuidaron inicialmente la realización de testeos para la detección de los casos de Covid-19. Lo hizo en una charla virtual con la Red Argentina de Periodismo Científico el viernes.

Lo admitido por el ministro, a tres meses y medio de la confirmación del primer caso en Argentina, coincide con el planteo del Frente de Izquierda hecho desde un inicio sobre la necesidad, urgencia y rol central de la realización de testeos masivos en el combate a la pandemia.

Nicolás del Caño, diputado nacional del PTS-Frente de Izquierda Unidad (FIT-U), señaló en reiteradas oportunidades que, junto con las medidas de aislamiento y distanciamiento social, era imprescindible la implementación de un plan de testeos masivos para identificar las zonas y focos de contagio, poder tener un mapeo de la situación epidemiológica de conjunto y, de esa forma, poder establecer el aislamiento preciso de esos grupos.

Del Caño y demás referentes de la izquierda explicaban que el testeo masivo implica la realización de los tests a todas las personas que presentan uno o más síntomas, a todos los contactos de quienes den positivo (presenten o no síntomas), a quienes se encuentren o hayan estado en zonas de riesgo y, de forma periódica, al personal de salud y trabajadores de riesgo.

La propuesta, que hasta el día de hoy sigue manteniendo el FIT-U, se basa en las voces de los propios especialistas en el tema, en las recomendaciones de la Orgaización Mundial de la Salud (OMS) y en la experiencia de los países que llevaron planes de testeos masivos y lograron reducir drásticamente la cantidad de contagios a través del aislamiento a las zonas y poblaciones. Así lo hicieron Corea del Sur, Alemania, Hong Kong, Japón o la zona del Vó de Italia cercana a Venecia.

La propia OMS, desde el 16 de marzo, recomendaba junto a especialistas la necesidad y el rol clave que cumple la realización de "test, test y más tests" en conjunto con las medidas de aislamiento y distanciamiento social, las cuales constituían "la columna vertebral de la respuesta" a la expansión del virus. La misma recomendación fue reafirmada por la organización el 13 de abril.

Sin embargo, la estrategia implementada desde el Gobierno, según las declaraciones de la secretaria de Acceso a la Salud Carla Vizzotti, consistió en "tres puntos clave: la oportunidad de la implementación de las medidas de aislamiento y distanciamiento, la intensidad de las mismas y por último, su cumplimiento".

Es decir que para el Ministerio de Salud y el gobierno los testeos masivos, señalados como pieza clave por los especialistas y países que lograron buenos resultados en contener la pandemia, en ningún momento formaron parte central del plan para combatir la propagación del virus en el país.

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Según datos oficiales, al mes de la detección del primer caso local, la cantidad de testeos realizados era de 236 por millón de habitantes, una de las cifras más bajas del mundo. Con esa cantidad Argentina se ubicaba incluso por detrás de países que se negaban a tomar la pandemia como un problema serio a enfrentar como Brasil, Reino Unido y Estados Unidos.

Como referencia, en ese momento de desarrollo de la pandemia en el mundo, vale mencionar el caso de Islandia que contaba con 53.500 de pruebas por millón de habitantes, seguida por países como Alemania, Suiza, Noruega o Austria con 10.000 test por millón.

Un mes después, con el avance tardío en la descentralización de los laboratorios capacitados para la realización de tests, la cantidad de pruebas realizadas hechas en el país ascendió a 1.230 por cada millón de habitantes y hoy se encuentra en un promedio de 5.165, según la Agencia Telam.

Es decir que después de tres meses y medio de la llegada del virus al país y con más de 800 muertos y más de 32.000 contagiados, la cantidad de testeos sigue siendo inferior a la recomendada y la mitad prácticamente de los realizados en países como Alemania, Suiza, Noruega y Austria, que se encuentran en un escalón medio según la cantidad de testeos realizados.

Volviendo a los dichos del ministro González García, vale recordar la repercusión que también tuvieron declaraciones suyas cuando consultado por el alto índice de contagio en las y los trabajadores de las salud, se encargó de responsabilizarlos a ellos mismos, siendo quienes ponen en riesgo su vida combatiendo al virus en primera línea.

En esa oportunidad sostuvo que los contagios se habían producido por responsabilidad de "los propios colegas, por no usar correctamente la ropa” y porque "muchos de ellos concurrieron con fiebre a trabajar", a la vez que los llamó a ser "menos omnipotentes".

Todo un ejemplo del cinismo de un funcionario que es responsable de la falta de suministros, insumos y elementos de bioseguridad para las y los trabajadores del sector de salud.

Esas declaraciones son aún más inoportunas teniendo en cuenta que Argentina se encuentra entre los países que presenta un nivel de contagios más alto entres sus trabajadores de la salud. Hoy se estima que del total de contagios en el territorio nacional, un 15 % corresponde a los trabajadores de ese sector, con el fallecimiento de diez de ellos. Este mismo lunes los trabajadores del Hospital Durán de la Ciudad de Buenos Aires lamentaban el fallecimiento de uno de ellos. Se trata de Julio Gutiérrez, enfermero de Pediatría y Neonatología, quien pertenecía a grupo de riesgo y se le otorgó licencia de forma tardía.







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