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Red Internacional

Esta semana deberían ser convocadas asambleas en todos los hospitales de la Provincia, para que asistan las y los congresales mandatados al Congreso del gremio CICOP el viernes 25. Pese a la crisis sociosanitaria que golpea de frente a las y los trabajadores de la salud, no hay propuesta clara de un plan de lucha por parte de la conducción; hace falta impulsarlo y pelear desde las bases.

Laura CanoMédica generalista | Corriente de Izquierda por la Salud Pública

Pamela GalinaResidente de Pediatría - Miembro del CDP de Cicop - Corriente de Izquierda por la Salud Pública - Lista 5

Miércoles 23 de junio | 18:50

A casi 15 meses del comienzo de la pandemia, en Argentina el número de fallecidos ronda los 90 mil. Siguen las alertas por la alta circulación viral, y el peligro de las nuevas variantes. Sin embargo, las medidas escasean. Se hace alarde de una campaña de vacunación, que lamentablemente alcanza tan solo al 30% de la población, y solamente 8% cuenta actualmente con las dos dosis. Evitable realidad cuando en el propio conurbano bonaerense se lleva fabricado ya el principio activo para ¡90 millones de dosis! Negocios para los empresarios, matan salud pública. Los testeos continúan, en los mejores días, con el doble de positividad recomendada para la OMS, y el recorte en asistencia social es innegable. Según un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, en mayo de 2021 en comparación con el mismo mes de 2020, los desembolsos totales del Ejecutivo Nacional en programas sociales retrocedieron 42% en términos reales (es decir, después de quitar el efecto inflacionario). Eso se llama ajuste. Con este telón de fondo, el gobierno habla de las y los esenciales.

Así, la realidad que viven a diario las y los trabajadores de la salud dista mucho del relato. Con el Gobierno de Maria Eugenia Vidal el salario cayó estrepitosamente, y lejos de recuperar lo perdido, la inflación interanual del 48,8% deja el 29% pronosticado por Guzman fuera de juego, hace rato. Su único fin fue encorsetar los salarios, a excepción de los del congreso, claro, donde se auto definieron un aumento del 40%. Es preciso frenar este ataque al salario en curso, siendo necesaria una inmediata reapertura de paritarias. Según los trabajadores de la Junta Interna de ATE Indec, que estiman una canasta de consumos mínimos, ningún trabajador debería ganar menos de $ 96.800. Vaya que estamos lejos.

Pasividad en las alturas, luchas desde abajo

Hace tiempo vemos a las burocracias de las cúpulas sindicales hacer… nada. Temblequean si se aproxima algún recorte en su caja, pero por la realidad de las y los trabajadores no mueven un dedo. UPCN ya nos tiene más que acostumbrados. ATE lejos de aquella cierta fricción con expresiones en la calle con el gobierno de Vidal, que dejó velozmente de lado para pasar a la campaña “hay 2019”, sigue en la tónica electoral y está de campaña 2021, haciéndole el ole a la pandemia. El gremio de las y los profesionales de la salud bonaerense, CICOP, hoy con una conducción en parte alineada con el gobierno no hace tampoco convocatorias de lucha en las calles. Fue el 25 de noviembre del 2020 el único paro convocado en toda la pandemia, para aceptar luego “en disconformidad” unas paritarias que ya se sabían escasas. Con la nueva conducción, asumida en Abril de este año, ni caravanas se han convocado. Es este viernes el segundo congreso convocado, reclamado hace rato desde la oposición.

Frente a la pasividad de los grandes gremios surgen luchas aisladas, en gran número “autoconvocadas”, que son expresión de la bronca de ebulle por condiciones laborales que ya no se soportan, como la falta de vacaciones y salarios por debajo de la línea de pobreza. El ejemplo en mayúscula lo vimos en Neuquén donde las y los elefantes, autoconvocados, poniendo en pie asambleas interhospitalarias, recibiendo el apoyo de la comunidad, lograron un aumento paritario para todos los estatales del 53% (cuando el dirigente de ATE había firmado un 12%!).

En la Provincia de Buenos Aires la contención es mayor, sin embargo vimos en estos meses luchas muy importantes y auspiciosas. Sin ir más lejos, el viernes pasado trabajadores de la salud de distintos hospitales de CABA y del AMBA cortaron el puente Pueyrredón, con las imágenes de sus compañeras y compañeros fallecidos al frente. La respuesta del gobierno nacional de Alberto, en plena sintonía con el de Larreta en caba, fue idéntica a la brindada a las y los trabajadores de distintos sectores en lucha que se movilizaron la semana anterior: palos y gases lacrimógenos. El ajuste y la represión, van de la mano. En lo que va del 2021 vimos en el sector salud de la provincia, pelear a las y los municipales de la Matanza, a las y los residentes revelarse en el Malvinas Argentinas, la histórica lucha de las y los trabajadores del hospital Larcade, a las enfermeras de Mar del Plata, a las y los trabajadores de Tandil, etc. Luchas cuesta arriba, contra patronales duras, que han tenido en diversos casos como el Larcade la persecución y el hostigamiento. Hoy nos encontramos de ese hospital con Soledad despedida, a lo que se suma el despido también persecutorio del Kinesiólogo del hospital Mercante. Desde la Lista 5 insistimos en la necesidad de impulsar desde el gremio la más amplia coordinación, para fortalecer cada una de las luchas, y provincializarlas, y golpear desde toda la provincia con un solo puño.

Hace falta un plan de lucha

Sabemos que las mejoras no van a venir de arriba. Esta semana el INDEC difundió el costo de la canasta de pobreza para mayo: un hogar de cinco integrantes necesitó $68 mil para no ser pobre. Si el costo de la vida de esta familia depende del salario de un trabajador de la salud, está familia se encontrará por debajo de la línea de pobreza/Si el jefe o jefa de hogar es profesional de la salud entonces, esa familia será pobre. El gobierno intentó frenar el descontento con un bono de 6500 anunciado hace meses, que aún no cobramos. De las vacaciones ni noticias. Pero el cansancio se acrecienta, el fin de mes es cada vez más cuesta arriba, y las condiciones de quienes se atienden en el sistema de salud son profundamente preocupantes. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA estimó que la pobreza por ingresos en 2020 habría trepado del 45 % al 53 % si no existiera la Tarjeta Alimentar, el IFE, la AUH y otros programas. Lo que destaca que el “estado presente” que propugna el Frente de Todos apenas alcanza a reducir en un 8 % la pobreza, pero deja inmutable el 45% restante. Si había ilusiones con que el nuevo gobierno deje atrás la pobreza creciente en el gobierno macrista con el perverso eslogan de campaña de “pobreza cero” entre globos amarillos, la realidad habla, y es hora de tomar nota. Las y los trabajadores tenemos que tomar la pelea en nuestras manos, y exigir un plan de lucha escalonado. La reapertura de paritarias es una cuestión urgente para trabajadores de todos los sectores. los gremios que nuclean a las y los trabajadores de la salud deberían llamar a un plan de lucha nacional, e imponer un verdadero presupuesto para salud, CICOP se tiene que poner al frente de esta pelea.




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