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CORREO DE LECTORES

Córdoba: el problema de alquilar para que los hijos estudien en la Universidad

El lector Horacio López relata las complicaciones de una familia al momento de alquilar un departamento o residencia en Córdoba Capital para que sus hijos estudien en la Universidad.

Miércoles 10 de febrero de 2016 | Edición del día

Somos una familia normal del sur del país. Un día los hijos crecieron y ellos decidieron continuar sus estudios universitarios en la ciudad de Córdoba.

Hasta allí formaría parte de un relato de lo posible en la vida de cualquiera de nosotros. Sin embargo debemos detenernos aquí para detallar los pormenores que implica ese paso que, como tenderíamos a pensar, es algo natural, obvio, sencillo y hasta casi digitado por la dinámica propia de una ciudad que se enorgullece de producir ciudadanos especializados en diversas ramas de las ciencias.

Por esto relatamos lo que debe vivir una familia normal para que sus hijos estudien en esa prestigiosa ciudad universitaria.

Primero que nada hay que saber que hay dos caminos: pensiones-residencias o departamentos. Nuestro primer contacto fue con una inmobiliaria (pueden corroborar que casi ningún particular ofrece directamente sus propiedades) lo cual implica el pago de comisiones y pagos extraordinarios “para no dejar a los chicos solos”… Creo que es un “canon” mensual a quien se ofreció como contacto para alquilar el departamento.

No sería “demasiado” si todo lo demás fuera “un poco más normal”.

Paso a detallar: nos obligan por contrato a pintar con pinturas de primera calidad cuando en realidad le pasé la uña delante del corredor inmobiliario y vio como la “pintura” era una especie de tiza.

Ponen en el contrato que tiene una cocina y es lo más parecido a una chatarra, bocas de gas sin tapones (eso sí: nos obligan a entregarlo con la firma de un matriculado cuando ellos no respetan las mínimas normas de seguridad), detalles de “mal pintado” por doquier, ventanas sin sus cierres, etc.

Ustedes se preguntarán por qué terminé alquilando.

Dos son las razones: porque me vine desde más de 1.000 kilómetros con la ilusión de encontrar el departamento que me describían por mail (una fotos bellísimas), llego con el tiempo justo, pasaje de vuelta en mano y me doy cuenta que nada que ver (en el sur le llaman “engaño”, no sé como se dice a esa situación en Códoba Capital)… No había tiempo de nada.

Además porque me dijeron que tengo la posibilidad de hacer un descargo, el cual me ayudará al momento de rescindir el contrato (cosa que, por supuesto, hice). Sólo espero que realmente sirva como prueba el día que termine dicho contrato.

El otro camino es el de las residencias estudiantiles. Es cierto que fui en enero a buscar cuando estaban todas ocupadas (calculo que justo serían las mejores) pero igual había oferta disponible todavía. Fue en este punto donde justamente me decidí a escribir esta carta de lectores.

Nunca salí de mi asombro sobre cómo se puede ofrecer como lugar de estadía para estudiantes casas viejas donde la falta de higiene y el hacinamiento van de la mano.

Pediría a las autoridades locales que revisen por un instante si algún hijo de ellos podría quedarse siquiera una semana en esos lugares (sólo como ejemplo menciono: un baño cada 16 chicos, “habitación doble” le llaman a lo que en algún tiempo remoto fue una especie de “despensa” en la terraza a la que se accede por escaleras precarias, etc.

Queríamos dejar la inquietud para que familias que vengan sepan de las situaciones que pueden llegar a enfrentar y también para tanto autoridades como profesionales que viven de la renta de propiedades pongan un esfuerzo para hacer más llevadera la estadía de nuestros hijos en la ciudad de Córdoba.
¡Saludos!

Horacio López







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