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Cristina Kirchner y la “construcción de una nueva mayoría”

La exmandataria encabezó un acto en Ensenada junto al intendente Mario Secco. Insistió en la construcción de “una nueva mayoría” y en la unión entre trabajadores, estudiantes y empresarios.

Catalina Ávila

@linaa_avila

Viernes 19 de agosto de 2016 | Edición del día

Se trató del inicio de su “gira” por la provincia de Buenos Aires, luego de su retirada en el sur del país. El recorrido continuará por distintas intendencias, todas gobernadas por kirchneristas como Jorge Ferraresi, de Avellaneda, Francisco Durañona en San Antonio de Areco, Pablo Javier Zurro en Pehuajó y Juan Patricio Mussi de Berazategui.

En este caso estuvo acompañada por Mario Secco, intendente de Ensenada desde el 2003 y kirchnerista de primera hora. En esas tierras como fue recientemente denunciado por este medio en una carta de un docente de Mosconi, la supuesta década ganada tiene cara de precarización laboral, deserción estudiantil y la resaca de la contaminación de las gigantes Copetro, YPF y Siderar.

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"No quiero que digan ’Cristina conducción’, quiero que digan ’Cristina militante’”, arrancó la exmandataria. "No quiero que confundan la militancia con algo partidario. La idea no es excluir a nadie sino incluir porque sin la unidad de los trabajadores, de los estudiantes, de los empresarios es imposible avanzar", sentenció la ex mandataria.

Parece que Cristina se olvidó en los últimos meses de su cómoda estadía en El Calafate de ser la autora de su tan concreta y real frase de que “los empresarios se la llevaron en pala”, en referencia a su mandato, y que esto lo hicieron mientras los niveles de indigencia escalaban al 4,5 % de la población.

“Están yendo por los trabajadores para reducir los salarios que ya se han rebajado en la última paritaria porque creen que es un costo laboral", remarcó, olvidándose de la herencia que le dejó su gobierno a Macri. El nuevo presidente no tiene nada que reprocharle a la flamante “década ganada” que dejó un 33 por ciento de trabajadores en estado informal, más de ocho millones de pobres, un nivel de inflación que llegó al 36,8 % anual en determinados momentos y acuerdos paritarios por debajo de esta cifra. Tampoco se debería olvidar la devaluación de 2014 que el Gobierno de Macri repetiría con creces a partir de este año, generando una inflación anualizada que ya se calcula está entre 43,9 % y 45,4%.

La misma presidenta que hoy llama a los trabajadores a unirse con los empresarios fue la que, hace poco más de dos años, consideró “vagos” a los docentes y los acusó de trabajar solamente cuatro horas diarias y tener vacaciones de tres meses, durante su discurso de apertura de las sesiones del Congreso de 2012, en el medio del conflicto por paritarias cuando la inflación se comía el bolsillo de los trabajadores de la educación.

La expresidenta continuó con un discurso que ya rozaba la tendencia zen: "Que el odio y la violencia de los demás no nos contagie, tenemos que ser maduros para saber que van a tratar de provocar", dijo la ex presidenta y añadió: "No hay que enojarse con nadie, hay que tomarse el tiempo de hablar, de explicar y unir porque así se podrá construir una nueva mayoría". De esta manera, sigue tratando de desviar la bronca que ya se expresó en las calles en los sucesivos #Ruidazos por las medidas nada populares que está llevando adelante Macri y se volvió a enmarcar en la dulce espera de que “Cambiemos cambie”.

Como continuando con su discurso durante su visita a la Villa 31, Cristina dijo: "Que nadie los convenza que ese auto que se pudieron comprar era un lujo inmerecido, que el aire acondicionado era un derecho que no se merecían. Observo últimamente que algunos quieren convencer a los argentinos de que vivían demasiado bien. Es más fácil convencer a algunos dirigentes, pero no al pueblo", concluyó, y apeló nuevamente a la concepción del “mal menor”, que quedó empíricamente descartada frente a las sucesivas represiones que vivieron los trabajadores de Santa Cruz y Tierra del Fuego –provincias gobernadas por el FpV- donde la preocupación pasa más por no ir preso por luchar que por mantener el auto o el aire.

En las nuevas coordenadas para reciclarse con los ojos puestos en el 2017 y 2019, Cristina reafirmó su camino hacia la construcción de un frente político cuyos límites son únicamente las fronteras nacionales y los genocidas (alguien debería telefonear a Milani para decirle que no va a ser parte del staff), en el marco de un realineamiento político del kirchnerismo en el peronismo, donde más que mantener un perfil diferenciado pareciera ir hacia una acelerada fusión sin contornos.







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