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Red Internacional

La menstruación es el proceso fisiológico más invisibilizado, que permanece rodeado de prejuicios sociales y culturales. Hoy cada vez que usás una toallita gastás $ 14,34 y si usás un tampón $ 16,38. ¿Todas las personas menstruantes pueden comprar estos productos? Necesitamos una ley que garantice un acceso igualitario.

Martes 28 de diciembre de 2021 | 19:18

La menstruación es el proceso fisiológico más invisibilizado, que permanece rodeado de prejuicios sociales y culturales.

Sin embargo las campañas publicitarias, tanto escritas como audiovisuales, invierten lo suficiente para ocupar miles de minutos en los medios de comunicación. El objetivo de todos es “vender” un producto que proporciona comodidad reforzando el mensaje de que la menstruación no debería alterar la rutina de vida en esos días.

Esto en principio es cierto, el problema está justamente en que no todas las personas menstruantes pueden acceder a ellos.

A nivel mundial, se estima que 1, 9 mil millones de mujeres, alrededor del 26% de la población, estaban en edad de menstruar en 2017, y pasaron un promedio de 65 días en el año lidiando con el flujo sanguíneo menstrual.

Las condiciones de vida ambiental, como la falta de agua, viviendas precarias y educación sexual, sobre todo en las mujeres de bajos ingresos, como la dificultad para acceder a estos productos, son los pilares que se tienen en cuenta a la hora de analizar las consecuencias que generan en la salud de las personas que menstrúan su déficit o ausencia.

En alrededor de un 58% de los hogares del país hay al menos una persona menstruante en edad reproductiva.

De acuerdo al seguimiento de este tema que realiza el sitio web Eco Feminita se estima un costo por persona por año si utiliza toallitas de $ 4.102 y de $4.686 si se utiliza tampones.

Estos valores cobran relevancia si se analiza la situación económica de las mujeres de los sectores más vulnerables. En este sentido recordemos que en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) a cargo del INDEC (tercer trimestre de 2020) de alrededor de nueve millones de hogares relevados el 44% tenían jefatura mujer. Las asalariadas a cargo de sus hogares mayoritariamente no tienen cónyuge y 3 de cada 10 tienen trabajos precarios con un ingreso promedio de $ 29.900.

Como parte de la movilización de las mujeres, temas que se viven de forma individual también se convirtieron en parte de la agenda visibilizando las desigualdades que puede significar para las mujeres. ¿Estos productos son accesibles para todos? ¿Qué pasa con aquellas personas que no pueden comprar toallitas, tampones, o ahora la copa menstrual?

¿Qué es la Campaña MENSTRUACCION?

En nuestro país esta campaña la lleva adelante el colectivo Economía Feminita cuyo objetivo es visibilizar que la menstruación es un factor de desigualdad tomando como referencias la brecha salarial, la carga a la hora de distribuir las tareas de cuidado, como otros temas de género. Esta campaña fue y es acompañada por referentes de distintos espacios políticos mediante proyectos que se presentaron en el Congreso y en legislaturas municipales o provinciales.

Los objetivos de la campaña son tres. En principio que se elimine el I.V.A. de los productos utilizados durante la menstruación, ya que aunque sean considerados de “tocador” o de “belleza”, se trata de elementos de primera necesidad. Luego la provisión gratuita en escuelas, cárceles, universidades, hospitales y otros espacios comunitarios. Y por último la investigación y elaboración de datos que permitan elaborar políticas públicas adecuadas para este tema.

Durante el año 2019 el 64% de las personas menstruantes no pudieron pagar los suministros de higiene menstrual necesarios.

El problema más grave de no poder acceder a estos productos no solo afecta al desarrollo de la vida cotidiana, sino a la salud.

Pensemos que cuando falta el dinero para comprar estos productos se los reemplaza por telas, trapos o pañuelos. Estas prácticas poco sanitarias como única alternativa para contener el ciclo menstrual aumentan las posibilidades de contraer una infección.

En el año 2018, en un trabajo conjunto entre Economía Femini(s)ta y legisladores del PTS en el Frente de Izquierda, se presentó en la legislatura porteña un proyecto de ley para que el gobierno de la Ciudad garantizara de manera gratuita la entrega de los productos de gestión menstrual, es decir “todo elemento de contención utilizado durante la menstruación tales como toallas higiénicas (descartables o reutilizables), tampones, copas menstruales, esponjas marinas, ropa interior absorbente y todo otro accesorio para la higiene relativa al ciclo menstrual que en el futuro se desarrolle".

Este proyecto fue presentado en la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud, que en ese momento integraba la diputada por el PTS en el Frente de Izquierda, Myriam Bregman.

Tanto en ese momento como en la actualidad, el avance en leyes o instrumentos legales que obliguen al Estado a garantizar estos productos es dispar y lento.

La falta de acceso a los productos de gestión menstrual, productos que son de cuidados básicos constituyen un factor más de desigualdad que no puede seguir siendo ignorado.




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