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Red Internacional

Mientras lloramos el crimen contra Elías Garay el domingo pasado, se cumplen cuatro años desde el asesinato de Rafael Nahuel a manos del grupo Albatros de la Prefectura.

Pau TroianiEstudiante de Medicina y militante de la Agrupación En Clave Roja

Viernes 26 de noviembre de 2021 | 22:32

El caso de Rafael me tocó muy de cerca. Alguien cercano fue parte del equipo de investigadores del Departamento de Caracterización de Materiales del Centro Atómico Bariloche, encargados de analizar las muestras de Rafa para determinar si había pólvora o no. El Departamento y sobre todo la directora fueron acusados por Clarín de manipular la información para mostrar a Rafael como inocente, cuando la pericia demostró luego que las únicas balas disparadas en Villa Mascardi habían sido utilizadas por los miembros de la prefectura.

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Recuerdo cuando me contaron del caso, dijeron que no podía decir nada a nadie y me preguntaba por qué esta información tan importante, tenía que permanecer en secreto, cuando la madre de Rafa estaba recibiendo amenazas de muerte, le decían que si ella seguía movilizándose iba a terminar igual que su hijo y los medios acusaban, como ahora, a la comunidad mapuche de ser terroristas armados.

También recuerdo que algunos meses previos al asesinato había venido a mi escuela un divulgador que era parte de la comunidad mapuche, no me acuerdo su nombre, contando los reclamos que tenían, uno de los más importantes para él, era que la justicia dentro de sus comunidades pudiera ser según las leyes mapuches, no la ley del estado argentino. Con el asesinato de Rafael entendí por qué ¿cómo confiar en la justicia del mismo estado que dispara las balas?

Hasta el día de hoy la tía de Rafael, María Nahuel, recibe amenazas y hostigamientos como el intento de incendiar su casa el año pasado. No es un policía o un gendarme, es toda la institución.

Cuatro años después, nos despertamos con la noticia del asesinato de Elías Garay. Aunque se está intentando pasar el caso como un hecho aislado y producto del accionar de dos hombres que no tienen relación con la policía, hay muchas preguntas sin respuestas. El Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), ordenado por el Poder Judicial con la asistencia del Gobierno provincial de Arabela Carreras, mantuvo durante dos meses bloqueados los accesos al territorio de la Lof Quemquemtrew, en la zona de Cuesta del Ternero, evitando que recibieran alimentos y ropa. "¿Cómo no se permitió durante meses el acceso de bienes básicos, pero se permite la entrada a dos personas armadas?", se pregunta una testigo con identidad reservada, entrevistada por La Izquierda Diario.

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Ayer y hoy las balas y las topadoras son la respuesta a los pibes mapuches que sueñan con poder vivir en libertad con los suyos, y poder ejercer su cultura en las tierras ancestrales que les fueron arrebatadas por los Lewis, los Benetton y todos los empresarios herederos de la mal llamada Conquista al Desierto. La prefectura, la gendarmería y las fuerzas de seguridad, que dicen haber sido creadas para defender el territorio, hacen todo lo contrario. De la mano del estado atacan a quienes habitan estas tierras desde antes de la colonización, garantizando los negocios de turismo y comerciales de los grandes empresarios de apellidos extranjeros. El cambio de gobierno no significó un avance en la investigación del asesinato de Rafael, ni de Santiago Maldonado.

Como dijo Myriam Bregman en una entrevista al diario Clarín, el estado argentino se construyó sobre el genocidio de los pueblos originarios. Ese genocidio preparó el terreno para los negocios millonarios de las petroleras, las mineras, el turismo. Hoy en día, la persecución al pueblo mapuche cumple la función de permitir que los intereses de los capitalistas sigan su curso. Desde las Bullrich a los Berni, no hay grieta cuando se trata de empoderar a las fuerzas represivas, aún más cuando se intenta pasar un ajuste que deja a millones hundidos en la pobreza, donde las comunidades originarias son las más golpeadas y el gobierno utiliza el extractivismo y los negociados de los grandes empresarios para pagar una deuda que nos está costando el hambre del pueblo y de los trabajadores.

La enorme pelea de los elefantes de Neuquén muestra que, en alianza con las y los trabajadores de la salud, los petroleros, que son quienes sufren las consecuencias de un sistema que solo profundiza la miseria para las mayorías, es la forma de enfrentar los planes de los poderosos. Por Rafael, Elías, Santiago Maldonado y tantos otros que no están y de quienes no sabemos ni el nombre, vamos a seguir peleando por justicia y la libertad del pueblo mapuche para ejercer su cultura, pero también contra un sistema que se alimenta del racismo, la segregación y utiliza las balas y las topadoras como respuesta al reclamo por la tierra y la vivienda.




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