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Red Internacional

Un debate en repartidores sobre qué tipo de organización tenemos que tener los trabajadores de las aplicaciones para pelear por nuestros derechos.

TomasDelegado de la Asamblea de repartidores de Córdoba

LauraTrabajadora de Pedidos Ya en lucha por su reincorporación

Domingo 13 de junio | 21:06

Como venimos expresando en La Izquierda Diario, los trabajadores del reparto somos considerados esenciales por el gobierno, eso es completamente lógico considerando que somos los que durante la pandemia nos encargamos de transportar los insumos para que el resto de las personas pueda llevar adelante su aislamiento en la medida de lo posible. Pese a esto, está más que en evidencia que no poseemos ningún tipo de derecho laboral: Ni obra social, ni ART, ni sueldo fijo, ni seguros ante robos o accidentes, no tenemos vacaciones y mucho menos días de franco. Además, pese a que la empresa quiere convencernos de que no somos sus empleados, nos cambian a su antojo y beneficios los métodos de pago, como sucedió en Rosario donde la empresa adeuda plata a sus trabajadores, y en el mismo sentido nos bloquea las cuentas imposibilitándonos a trabajar, como es el caso de Laura, trabajadora despedida que consiguió luchando, un fallo de la justicia en favor de su reincorporación, que la empresa se niega a cumplir, donde el gobierno hace oídos sordos avalando esta situación.

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A la vez pese a la pelea que muchos trabajadores venimos dando, el ministerio de trabajo asume que hay relación laboral de dependencia de los repartidores con las empresas, pero permite que no se regule el trabajo y que no tengamos derechos. En Córdoba por ejemplo, la asamblea de repartidores consiguió que el ministro de trabajo nos reciba y les arranco el compromiso de constituir a la asamblea como ente colectivo de trabajadores, una pelea que mantiene la asamblea sin confiar en el ministerio y manteniendo la pelea en las calles.

Pero no solo es eso, sino que mientras no se nos reconocen los plenos derechos laborales, se nos impone tener que pagar mensualmente nuestro propio monotributo, que esta semana implicó un gran golpe para nuestros bolsillos ya que el gobierno a través del AFIP lo aumentó un 35% considerando que nuestros sueldos están congelados. Todos los gobiernos (nacional, provinciales y municipales) avalan este modelo de trabajo. Ya lo vimos el año pasado en la legislatura porteña donde con la ley de Larreta y sin el rechazo del Frente de Todos quisieron profundizar aún más las condiciones de precariedad con las que trabajamos.

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Es por esto que desde la Red de trabajadores precarizados e informales, venimos dando una gran pelea porque surjan espacios de autoorganización democrática de los trabajadores, por eso participamos e impulsamos asambleas en todas las zonas y ciudades del país, como en Córdoba, Mendoza, Rosario, AMBA y muchos lugares más, llamando a todos los repartidores a pelear en unidad, para que allí podamos debatir y votar como continuar el proceso de lucha por nuestros derechos. En esa misma sintonía participamos de la Asamblea Nacional de Trabajadores del Reparto, donde coordinamos nacionalmente las demandas que levantar así como las acciones que llevar adelante y golpear con un solo puño junto con todos los sectores de repartidores que se quisieran organizar por nuestras demandas, estén o no agrupados. También desde la red tenemos una posición muy clara contra el divisionismo que quieren imponernos las empresas, las burocracias sindicales y el estado, sobre el conjunto de los laburantes, en detrimento de la decisión de las bases que ve la importancia de luchar en unidad y coordinación con lo demás sectores en lucha, en el marco en que al no tener sindicato, el reparto es un sector donde muchas veces puede volverse difícil la organización y la unidad con otros sectores le da más fuerza a nuestros reclamos.

En este sentido, este viernes, se realizó un corte en el puente Pueyrredón ( que fue producto de la votación que surgió en la reunión de las diferentes luchas del AMBA en la que participaron trabajadores de EMA, LATAM, Argencobra, tercerizados del ferrocarril, clínica Germani y nuestra compañera Laura Cáceres) en donde que fueron reprimidos por el gobierno de Alberto a manos de la Prefectura. Estos espacios de debate, votación y coordinación de los diferentes sectores que luchan, son los que venimos reivindicando desde la red y que convocamos a participar ampliamente. Allí también participó JTP con su sindicato y su secretario general. Entonces si los trabajadores tenemos que pelear por espacios de votación y coordinación, ¿De dónde sale un nuevo secretario y un sindicato? ¿Quienes lo votaron? ¿Cuando y donde fue la convocatoria?

EL SITRAREPA: UNA CONCLUSION DE ESTE PROCESO, O UNA POLITICA SECTARIA DE AUTOBOMBO?

En el marco de esta trayectoria, nos llama mucho la atención que el Nuevo Mas-JTP se arrogue la creación de un sindicato de los trabajadores del reparto de un día para el otro, con secretario general ya definido, sin por supuesto haber sometido a discusión ni votación el estatuto o el modo de organización de este. Un sindicato que apenas han inscripto y que dan por hecho públicamente que es la única organización sindical "legal" entre los repartidores.

Esto parece un intento de fortalecer su propio aparato, en lugar de poner sus herramientas para fortalecer las instancias democráticas que existen.

Si esta no fuera su intención, ¿Por qué no propusieron llevarlo adelante en la asamblea nacional de repartidores de la que son parte y en la que participamos otras organizaciones de repartidores e independientes? ¿O por qué no se acercaron ni una sola vez a las acciones y asambleas que viene llevando adelante la asamblea de repartidores de Córdoba desde fines del año pasado a esta parte? Parece que recién hace una semana se acordaron de las y los repartidores de Córdoba cuando salieron a buscar "afiliaciones", pero de participar en el único espacio democrático de repartidores que existe en Córdoba, ni hablemos.

Nuestra visión es que un sindicato tiene que ser el subproducto de la lucha por la más amplia unidad de los trabajadores en una misma rama laboral y con la mayor democracia sindical para que se puedan expresar todas las voces y haya la máxima participación posible. No puede ser un sindicato que se arrogue la representación de los repartidores sin haber discutido democráticamente: estatutos, miembros de la conducción, mecanismo de funcionamiento, entre tantos otros aspectos que hacen a la conformación de un sindicato de base realmente. Mucho menos hacerlo sin mínimamente hacer un llamado abierto y público a todas las organizaciones que quieran pelear por esa perspectiva.

Cada día somos más los trabajadores que no tenemos representación. Los repartidores por nuestro rol en la pandemia quedamos en evidencia de eso, pero así también pasa con los changarines, los trabajadores informales donde muchos somos monotributistas y una gran mayoría trabaja sin ningún tipo de derecho. En ese sentido, crear los espacios democráticos nos parece fundamental, para que estos puedan pelear por las conquistas de derechos. Un muy buen ejemplo de esto, es el caso del sindicato ceramista de Neuquén, donde luego del proceso de lucha de Zanón, luego de la puesta a producir bajo gestión de los trabajadores, y la participación de ceramistas de distintas empresas de las provincias, pudieron disputar y ganar el sindicato, y una vez allí impulsaron un proceso democrático de cambio en el estatuto, para que de raíz sea un sindicato independiente de las patronales y los gobiernos, y para que sea completamente democrático.

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Necesitamos un sindicato que se ponga a la cabeza de pelear porque seamos reconocidos como trabajadores, para conquistar nuestros derechos, que no deje pasar el brutal ajuste que estamos sufriendo a través de la suba del monotributo. Este sindicato tiene que romper con las formas convencionales de los sindicatos traidores que nos dan la espalda y dejan pasar el ajuste. Queremos que sea un sindicato dónde se sientan representados desde las y los repartidores que quieran seguir con la modalidad del monotributo, hasta quienes quieran pelear por pasar a una modalidad de trabajo "en blanco".

Un sindicato que no solamente pelee por las demandas de los repartidores, sino que se juegue a coordinar con todos los sectores en lucha y por la unidad de los trabajadores ocupados y desocupados.

En definitiva, que sea una herramienta de lucha contra el ajuste del gobierno, y no una mera cáscara vacía, propiedad de una sola organización que solo sirva como "sello" para hacer autobombo.

Es por eso que llamamos a la asamblea de Córdoba, a todas las asambleas que están en pie, a las agrupaciones ATR-PO, JTP-Nuevo Mas, Dar vuelta todo-MST y todas las que conforman el sector, a ir a nuevas asambleas zonales, y a una nueva asamblea nacional, para poder discutir cómo queremos hacer un sindicato que realmente sea nuestra herramienta para luchar y con qué estatuto lo queremos, además de poder profundizar y darle continuidad a todas las peleas por nuestras demanda que empezamos el año pasado. También llamamos a rever esta actitud sectaria y divisionista del Nuevo Mas-JTP y llamamos a impulsar en común esta organización.




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