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Defensa y Justicia - Santos: racismo, monos y gorilas

La fiesta del debut del Halcón de Varela en la Libertadores estuvo un poco empañada. No por la derrota frente al Santos. Sino por el gesto racista de un hincha de Defensa hacia la parcialidad brasileña. Una ocasión para volver a cuestionar cierto “folklore” futbolero.

Domingo 8 de marzo de 2020 | 00:00

La fiesta en Varela fue enorme. El humilde Defensa y Justicia hacía su merecido debut en la más importante competencia continental y contra uno de los clubes más importantes de América. La dirigencia había puesto las entradas a precio popular (100 pesos la general y 300 la platea). Las entradas se fueron volando y en el modesto pero lindo estadio del Halcón no entraba un alfiler. Las calles pintadas de verde y amarillo. Murales, escudos, frases, recuerdos. Era una fiesta no solo para el club y sus hinchas, sino también para todo Florencio Varela que veía su nombre pronunciado con todos los acentos del continente. Era una gran fiesta y fue una gran fiesta. Y ésta podría haber sido aun más grande. Defensa cayó 2 a 1 frente al histórico Santos de tantos ídolos y copas. Sin embargo, no fue el resultado deportivo lo que empañó la fiesta, sino un hecho totalmente repudiable de racismo: a un hincha del Halcón le pareció muy “gracioso” burlarse de la parcialidad brasileña con gestos de mono.

El hecho dejó atrás todo comentario deportivo. El video filmado por hinchas del Santos se viralizó y lógicamente despertó la indignación en las redes y en la prensa brasileña. Se denunció no solo la actitud idiota de esta persona sino el hecho de que un policía apareciera en la imagen riéndose de la burla. Hay que decir que estos ataques racistas, haciendo gestos simiescos, son muy corrientes contra los hinchas brasileños, especialmente contra las personas negras, en todo el continente. No es la primera vez que esto ocurre. Sin ir más lejos, en la última final de la Copa Libertadores disputada entre River y Flamengo un hincha del millonario fue filmado imitando los gestos de mono en dirección de hinchas del equipo carioca. Otros equipos como Independiente, Rosario Central o Nacional de Uruguay también han sido sancionados por hechos de este tipo contra hinchas brasileños.

Tanto el Santos como Defensa y Justicia reaccionaron inmediatamente condenando acto racista. La Conmebol querrá seguramente parecer “ejemplar” y podría sancionar a Defensa ya sea con una multa de varios miles de dólares o incluso obligándolo a jugar a puertas cerradas los próximos partidos, una medida que sería no solo muy dura sino totalmente injusta para los miles de hinchas del Halcón que repudian este acto que claramente proviene de un individuo aislado.

Defensa y Justicia ¿un club de racistas?

Este ataque racista por parte de un tonto en las tribunas de Defensa y Justicia empañó lo que fue una muy linda fiesta pero también desluce la imagen del club de Varela a nivel continental. Al ser un desconocido para el público amplio latinoamericano, en las redes sociales algunos comienzan a imputarle superficialmente al Halcón una imagen de “club racista”. Lo que además de ser paradójico es falso. El mismo día del partido con el Santos, unas horas antes de que el video del gesto racista se hiciera viral, aparecía en las redes una foto de hinchas de Defensa y de Santos confraternizando. Y no era la primera vez. Así sucedió con hinchas de América de Cali, de Chapecoense o de Botafogo a los que el Halcón recibió en su cancha. Lamentablemente esta foto circuló mucho menos que el nefasto gesto.

Pero otra paradoja de esta situación es que los hinchas de Defensa y Justicia fueron muchas veces víctimas (y lo son aun) de racismo, de desprecio de clase y de represión policial. Por ejemplo, algunos hinchas de Quilmes, rival clásico del Halcón, solían llamar con desprecio xenófobo a la parcialidad de Defensa “los bolivianos”, alimentando la discriminación hacia esa población. El club por su parte realizó varias acciones solidarias con la comunidad boliviana de Florencio Varela, ya sea desde reparto de útiles escolares hasta compartir una merienda.

Evidentemente, esto no significa que entre los hinchas del Halcón no se encuentren individuos con prejuicios de todo tipo, algunos racistas y reaccionarios, e incluso idiotas. Pero eso no es la exclusividad de Defensa y Justicia.

Una “bromita gorila”

Pero al analizar estos eventos extra futbolísticos que ocurrieron en el encuentro entre Defensa y Santos, no podemos pasar por alto una “bromita” bien gorila que también se viralizó. La cuenta supuestamente humorística relacionada con el futbol En Una Baldosa publicó la foto de un hincha de Defensa y Justicia, al que le faltan varios dientes. La foto está acompañada de la frase “Defensa llenó la cancha, aunque se ven algunos lugares vacíos”. Un “chiste” sin ninguna gracia que no hace más que diseminar desprecio de clase, también en nombre de cierto supuesto “folklore” futbolero.

Pero este tipo de “bromas” reaccionarias es alimentado por los grandes medios de comunicación que están permanentemente al acecho de ese tipo de imágenes para suscitar la burla o alguna que otra imagen sexista enfocando a mujeres atractivas. Tanto las burlas contra los pobres, las gastadas racistas o los actos o comentarios sexistas son moneda corriente en la sociedad. En ese sentido, el mundo del futbol no escapa a esos prejuicios.

Racismo en el futbol, racismo en la sociedad

El racismo en el futbol no es nada nuevo. Y podríamos decir que cada fin de semana se registran casos de racismo, especialmente contra los jugadores negros. Y esto no solo en América Latina sino incluso en los países más desarrollados como los europeos. La liga italiana es una de las más importantes del mundo y también una en donde se registran actos racistas regularmente. En 2019 el jugador belga-congolés del Inter de Milán Romelu Lukaku recibió gritos de mono cuando iba a patear un penal contra Cagliari. Lo “curioso” de esta historia es que la hinchada del Inter publicó un comunicado explicándole a Lukaku que debía aceptar este racismo como parte del “folklore” futbolístico. Más recientemente el atacante del Brescia Mario Balotelli, italiano de origen africano, recibía también imitaciones de monos de parte de la hinchada del Verona. En febrero último, en Portugal, el atacante del Porto Moussa Marega abandonó el terreno de juego tras recibir insultos racistas por parte de la parcialidad del Vitoria Guimarães. Al haber respondido con insultos, el jugador fue incluso amonestado antes de retirarse.

Estos ejemplos abundan. Y no es un problema del futbol en sí, sino de una sociedad profundamente racista. Una sociedad en donde las clases dominantes utilizan todos los medios para dividir a las clases explotadas: racismo, prejuicios contra musulmanes, judíos u otras religiones, contra los extranjeros en general, discriminación hacia las mujeres, hacia las personas LGBT, entre tantas otras. Es de este menjunje reaccionario que se alimenta cierto “folklore” futbolero retrógrado. Es por esta razón es que no alcanza con combatir el “racismo en el futbol” si no se lo combate en la sociedad. Es por eso también que, en este caso preciso, suena muy hipócrita la indignación de cierta prensa brasileña que es vehículo de prejuicios racistas a lo largo del año contra la población negra y pobre en su propio país. Es fundamental repudiar todo tipo de acto discriminatorio dentro las canchas, venga de quien venga, y combatirlos. Pero sin una lucha cotidiana contra las diferentes opresiones, en todos los ámbitos de la sociedad, la pelea por erradicar el racismo en el futbol no será más que una declaración de buenas intenciones.







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