Sociedad

27 DE JULIO DE1991

Doce gritos en llamas

En aquel helado julio de 1991, yo aún hacía periodismo. Asique que junto con Graciela Macedo (recordada periodista pampeana) y luego de que las llamas asfixiaran las vidas de 12 presos en Santa Rosa, cubrimos de motus propio (ad honorem) para la BDC (Banda del Ciervo, una FM independiente) el horror, la bronca, la angustia, el llanto, la orfandad, el odio, la indolencia, la tristeza.

Jueves 28 de julio de 2016 | 12:10

Qué había pasado? El 27 de Julio de 1991 un incendio fatal en la Unidad 13 de Encausados de Santa Rosa, La Pampa dejó el escalofriante número de 12 muertos, ninguno condenado, todos detenidos por hurtos menores, todos jóvenes y pobres. Al hecho se lo recordó por un tiempo como "Los doce del patíbulo". Semanas y semanas con los familiares, milicos, abogados defensores (dos de ellos lloraron a sus defendidos como si fueran sus muertos. Eso los honra), causas y leyes, milicos, colchones quemados, apodos domésticos, milicos, injusticias, impunidades, milicos, justificaciones, motín, cinismos, milicos y los gritos tremendos de las 12 gargantas desfallecidas, esas lenguas de fuego estampadas en las paredes de la cárcel hasta amarronarla y los ladrillos huecos que refuerzan las rejas convertidos en esqueletos azabaches. Las estadísticas rezan: U 13 Cárcel de Encausados Santa Rosa, /represión ilegal, 12 presos muertos, ningún penitenciario ni policía herido o muerto, causa de la muerte: incendio/falta de oxígeno.

Los golpes y los maltratos de los penitenciarios venían de antes de la madrugada del 27, y fueron aumentando conforme aumentaban las quejas de los detenidos. Primero pegar sin que los guardias ni los responsables del Servicio Penitenciario Federal oyeran los reclamos, luego el motín, después un colchón hecho brasas, fuego, horror, el aire caliente, la sordidez de muros tiznándose, las rejas como garras, los alaridos, los lamentos, la urgencia de que abrieran las puertas, la indiferencia de afuera, la insensibilidad, la apatía, la extrema jodidez del director del penal, Mario Benéitez que prefirió "mantener la casa en orden" a las vidas de los presos. "Aunque estuvo presente siguiendo los hechos, el entonces juez federal Jorge Bonvehí -hoy fiscal del Tribunal Oral Federal- no tuvo que dar ninguna explicación ante el Poder Judicial. Los responsables de la tragedia -autoridades carcelarias y guardiacárceles- no estuvieron ni un minuto presos.

La responsabilidad por la supuesta “instigación al incendio” recayó sobre uno de los detenidos, Víctor Montecino, a quien se acusó de haber gritado “prendan fuego”. Durante un tiempo, mes a mes nos seguimos juntando, entre notas, desgrabaciones y radio, reclamando justicia junto a las madres, las compañeras, los pibes, los amigos y algunos pocos más, enfrentando al dolor y la impotencia, mirando esas ventanas ciegas e inalcanzables, que aún hoy ojean la calle Alvear, como párpados tintos de estertores y olvidos.

"Además del director Benéitez, la Justicia Federal consideró probado que fueron responsables por los apremios ilegales previos los guardias Alfredo Alejandro Cardozo, Alejandro Miguel Ángel Trinak, Marcelo Fabián Violet, Luis Alberto Labraña, Fabián Carlos Adolfo Loliger, José Adán Rodrigo, José Ariel Bravo, Miguel Ángel Marino, Guillermo Pedro López, Carlos Alberto Suárez, Jorge Alberto Paz, Juan Domingo Segundo, Rubén Mario Gouts, José Luis Farías y Walter Darío García ".Eso sí, las paredes fueron blanqueadas. La Unidad 13 de Encausados es hoy el Instituto Correccional de Mujeres Nuestra Señora del Carmen. Y los muchachos cuyas memorias duermen ultrajadas por el silencio estatal, pero arropadas por entrañables afectos y afán de justicia fueron Héctor Nicolás Gómez, Julio Américo Ibáñez, Antonio Alfredo Mansilla, Ángel José Mazzina, Jorge Agustín Mercado, Miguel Oscar Oviedo, Juan Carlos Pacheco, José Oscar Quintín, Gustavo Alejandro Rasquin, Juan José Rodríguez, Santiago Luis Santillán y Alejandro Víctor Silva.







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