Sociedad

DERECHO A LA VIVIENDA

Docentes defienden a las familias de la escuela pública que luchan por vivienda en El Hotelito de la Villa 31

Larreta se prepara para desalojar a las familias que son parte de nuestra comunidad educativa y viven allí junto a sus hijes hace dos meses. El sindicato UTE- CTERA debe impulsar una campaña activa de solidaridad en defensa de la vivienda digna en todas las escuelas.

Úrsula Abramovich

Docente educación media

Roberto Silva

Delegado de UTE - Colegio N° 7 Pueyrredón

Jueves 5 de noviembre de 2020 | 19:56

Larreta se prepara para desalojar a las familias de El Hotelito, ubicado en la Villa 31, que son parte de nuestra comunidad educativa y viven allí junto a sus hijes hace dos meses.

La conducción del sindicato docente UTE sigue manteniendo silencio ante el desalojo violento de las familias de Guernica, por parte de las fuerzas represivas a cargo del Ministro de Seguridad Berni y Kicillof. ¡No puede continuar! Ante el inminente desalojo que prepara Larreta contra las familias de El Hotelito, exigimos que impulse una campaña solidaria con aportes y acompañe el viernes 6 la asamblea convocada por las mujeres del Hotelito, a las 16hs en el Ministerio de Educación.

El mensaje del Gobierno de la Ciudad es claro: ¡negocio para los ricos y desalojo para lxs pobres!

Hace pocos días en la Legislatura de CABA se aprobó un proyecto para permitir negocios inmobiliarios en la zona de la Costanera. Esto contrasta con el desalojo que quieren realizar a las 11 familias y 35 niñxs de “El Hotelito” de la Villa 31-Retiro y las cientos de familias que desde hace décadas sufren el problema de la vivienda.

Las y los docentes de la Ciudad conocemos a Larreta y su ajuste. Sabemos la realidad de la escuela pública: salarios congelados, docentes cesantes, precarización, viandas miserables, falta de computadoras e internet, y escuelas con techos que se caen a pedazos. Vimos cómo en el marco de la cuarentena, muchas familias se quedaron sin trabajo, cobrando un miserable IFE o nada. Son muchas las familias que quedaron expuestas al desalojo porque no pueden pagar el alquiler de su casa o pieza en las que viven.

Las familias de El Hotelito ¡son las familias de nuestrxs estudiantes! Son mujeres, muchas de ellas víctimas de violencia de género, que con valentía quieren resistir el desalojo de Larreta y su Justicia, y de su secretario Diego Fernández, accionista en BlackRock.

Los “desalojos” como primer paso del pacto social

La pelea de los sectores más desposeídos por el derecho a una vivienda digna atraviesa el país y se enmarca en un contexto de profundización del ataque y ajuste a las familias trabajadoras. Horas antes de la represión en Guernica se votaba en el Congreso la media sanción del presupuesto 2021, que plantea entre otras medidas la suspensión del IFE, el ajuste del 10% en salud, de la AUH, tarjeta alimentaria y el aumento de las tarifas de los servicios públicos.

El ministro Guzmán se reunió esta semana (¿pacto social?) con los empresarios más poderosos del país (incluido Magnetto de Clarín y Paolo Rocca de Techint), quienes le “sugirieron” que cierre pronto el acuerdo con el FMI.

El Gobierno Nacional quiere dar estas “señales” a los poderosos con el desalojo en Guernica y querrán dar en CABA con El Hotelito de Retiro. Desalojan a los pobres y premiaron con patrulleros y aumento salarial a la policía. Mientras, siguen cajoneando su tibio proyecto de impuesto a las riquezas.

UTE-CTERA se hizo eco de la negación de la represión a las familias de Guernica

El último domingo, en una entrevista de Pagina12, Kicillof sostuvo “Yo no acepto que fue una represión, fue un desalojo a partir de una orden de un juez", negando la represión de las familias, aún cuando las imágenes de Berni con 4 mil policías armados destruyendo y quemando todo a su paso que se multiplicaban en los medios lo desmienten. UTE-CTERA guardó silencio.

Los propios organismos de derechos humanos como el SERPAJ y CELS, han repudiado la represión, presentando una denuncia a la Justicia por la “desproporción del uso de la fuerza” durante el operativo sobre las más de 1400 familias; cifra que ellos mismos censaron en los días previos.

Mientras, la indignación y la bronca crecía en las escuelas: “No los voté para esto”, “no puedo creer estas imágenes”. Mucho más cuando nos enterábamos que los terrenos de Guernica “pertenecen” a la familia de un funcionario de la dictadura de Videla.

Los docentes de la agrupación 9 de Abril–Marrón exigimos públicamente a la conducción de la UTE-CTERA, la misma mañana de la represión, la convocatoria a un paro y movilización. El silencio de esos dirigentes fue la respuesta en sintonía con los tweets de Yasky - CTA ante la represión.

Estos dirigentes tampoco acompañaron la campaña solidaria que impulsamos para las familias de Guernica, con colectas en nuestras escuelas y aportes desde el sindicato ADEMyS. Inacción que se traduce en todos los planos, ya que en más de siete meses de cuarentena no convocó ni a un sólo plenario para organizar a la docencia frente a los ataques de Acuña y Larreta, que hoy avanza en una vuelta a clases inconsulta y sin condiciones sanitarias ni de infraestructura.

Junto a estudiantes terciarios y secundarios, y maestras de varias escuelas, pusimos en pie dos escuelitas con propuestas para les niñes en Guernica, que desde el inicio de la cuarentena se encontraban sin posibilidad de estudiar. Hacia las mismas se mostró un especial ensañamiento por parte del operativo represivo de Berni-Kicillof.

Desde la noche anterior a la represión, cuando el gobierno decidió cortar la negociación en forma unilateral, nuestras compañeras Ivana Otero y Marilina Arias, miembros de la Comisión Directiva de Ademys, junto a una delegación de docentes de nuestra agrupación, fueron parte de la vigilia (convocada por los vecinxs de la Toma) de la que participaron también las agrupaciones del MAC (Movimiento de Agrupaciones Clasistas), y de la posterior resistencia junto a decenas de jóvenes y familias de la escuela pública.

Frente al desalojo y la represión convocamos a participar del corte en el Obelisco, en el marco del paro votado días antes en la asamblea de ADEMyS, dimos la pelea por la convocatoria a paro en los sindicatos recuperados y movilizamos a Plaza de Mayo junto al Encuentro Memoria Verdad y Justicia. Los guardapolvos de la Marrón no podían estar en otro lado.

¿Dónde estaban los dirigentes de UTE en el momento de la represión? ¿Por qué no impulsaron una gran campaña en las escuelas para rodear de solidaridad a las familias de Guernica? ¿Qqué hubiera pasado si el sindicato hubiera impulsado enormes festivales y charlas virtuales por el derecho a la vivienda? ¿Y si hubiera convocado a paro y movilización ante la amenaza del desalojo? Seguramente, el resultado hubiera sido otro.

Debemos cambiar la política de nuestros sindicatos que callan ante una política que consolida los derechos de los poderosos y la miseria de los humildes.

Tenemos que lograr que nuestro sindicato unifique las demandas de la comunidad educativa. Empezando por exigir a estos dirigentes el impulso de una gran campaña activa y solidaria por estas familias que incluya un aporte económico. Hay que “abrir” el sindicato para recibir donaciones de alimentos, pañales, ropa, para llevar en primer lugar a las familias del Hotelito y también a todas las familias que estén necesitadas.

Frente al ajuste en curso y al avance de Larreta, UTE debe convocar de manera inmediata a un plenario general de delegades, para resolver todos los temas de la comunidad educativa.

Desde las escuelas, debemos impulsar asambleas para impulsar esa campaña y unir la pelea por nuestros reclamos con los que tienen las familias de la comunidad educativa.

Las familias de "el Hotelito", de Guernica y los cientos de miles de familias que viven en los barrios y villas son el comienzo de esta pelea, por eso todxs lxs trabajadorxs debemos apoyarla.

Necesitamos un plan integral de viviendas que dé respuesta a los distintos sectores de la clase trabajadora. No hay una salida posible a este problema sistémico sino se ataca la concentración de la propiedad privada en manos de los grandes pulpos inmobiliarios y desarrolladores. Los sindicatos deben estar al servicio de esa pelea.







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