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Docentes y auxiliares de escuelas privadas de CABA: “Por mis derechos no hay nadie que me represente”

Desde La Red de Trabajadores Precarizades hablamos con integrantes de uno de los sectores de la educación que más sufre la precarización laboral, les docentes del sistema privado. Hablamos sobre la ausencia de los gremios, las dificultades que suma la cuarentena y el hostigamiento de los dueños.

Joaquín Andrés

Estudiante del PEP Normal 11

Viernes 22 de mayo de 2020 | 23:14

Mientras continúa la cuarentena, les docentes continúan con las clases virtuales y cumplen las exigencias de los directivos. Para les que trabajan enelsistema privado el nivel de estrés es igual o peor. La crisis que golpea a miles de familiasles dificulta (y hasta impide) continuar pagando las altas cuotas de las escuelas. De esto “se agarran” los dueños y sus directivos para poner más presión sobre docentes y auxiliares (muches de elles estudiantes terciaries avanzados) que se vuelven “polifuncionales”, con un nivel de desgaste cada vez mayor.

Una compañera auxiliar de una escuela privada nos cuenta que “hubo casos en los que el personal directivo nos notificaba o nos hacía pedidos fuera de nuestro horario. Eso, que para mí no corresponde porque podían esperar, podían esperar 1 día y se podía notificar dentro del horario que le correspondía a cada uno (…) Particularmente en este trabajo me pasó que… en el período en que los chicos y chicas no iban al colegio porque estaban de vacaciones, y al estar nosotras estar cumpliendo nuestro horario laboral, se nos pedía hacer trabajos que no correspondían para nada por lo que estábamos contratadas.”

Una docente deotra escuela nos decía “el colegio no sabe cómo manejarse ni tiene una organización establecida, cambiando los pedidos de cómo dar las clases. Es más complejo, también, porque los alumnos quedan solos en las videollamadas y las condiciones para que ellos puedan realizar sus actividades pedagógicas son muy dispersas. La familia que trabaja desde casa también y no se genera un buen clima de aprendizaje para acompañar a los chicos ni para las docentes”.

También están dejando de pagar salarios a docentes, extra-programáticos o integradores. Ale, maestra de un jardín privado de Villa Devoto contaba “aún no cobré el sueldo de abril. Nos están pagando en cuotas, porque muchas familias están en una difícil situación, por lo que dejaron de pagar y otras pagan lo que pueden. El jardín solicitó un subsidio al Estado, pero aparentemente aún no tuvo respuesta. Está situación afecta el ritmo de vida, la rutina diaria, las sensibilidades aumentan y más aún la incertidumbre de lo que va a pasar”.

Consultadas por este diario sobre el rol de los sindicatos, en especial SADOP nos cuentan “tuvimos que, nosotras mismas, acercarnos y pedir a alguien de SADOP que se reúna con nosotras. Y tuvimos que reunirnos en un bar cerca de la escuela para poder asesorarnos con respecto a cargos extra programáticos que no se estaba pagando el aumento a esas docentes. (…) ese asesoramiento fue porque nosotras buscamos al sindicato y no al revés”. Maca, maestra integradora que trabaja para un centro terapéutico en escuelas privadas directamente nos dijo: “Yo no tengo sindicato, yo soy monotributista, entonces no tengo a nadie que me represente en ese sentido. Por mis derechos no hay nadie que me represente.” Y agregó, “esos son los problemas que hay entre los monotributistas, que nos rebajan el salario, o que nos pagan cada 2 meses o que cobramos el 20 de cada mes, nos pagamos los seguros de accidentes laborales, de seguridad civil (que son seguros que necesitamos si o si para prestar servicio en las escuelas) y eso es plata que sale de nuestros bolsillos. La plata para pagar el monotributo también (…) el centro nos paga $18.000 y pico, pero el monotributo te sale $2.500 ponele. Entonces terminas ganando menos de $16.000”

Muchas de estas maestras son estudiantes terciarias. Con todo esto ¿Cómo hacen para cursar y trabajar? “Combinar el trabajo con los estudios es complicado porque estoy cursando de manera virtual en el turno vespertino (…) y a veces llegan consultas de las familias vía celular en mi horario de cursada,(…) mientras curso voy redactando y pensando actividades para los chicos y se mezclan esos espacios”. Otra docente nos contaba “La ver dad que, en cuanto al estudio, se me complicó bastante porque se modificó absolutamente todo. Los horarios, que estaban muy delimitados en las cursadas, ahora parecería que se extendió durante todo el día. Entonces estoy a la mañana con la facultad, y a la vez pendiente del trabajo, por si me piden alguna cosa, por si tengo que hacer algún video. (…) Es un desgaste físico y mental… que para mí es el doble. Estar todo el tiempo frente a una computadora leyendo o en el celular pasando trabajos prácticos, porque te piden constantemente”.

Esta crisis golpea por igual a docentes privadas y estatales. Ante la desidia de SADOP la única salida es empezar a organizarnos en cada escuela para dar la pelea contra el avance flexibilizador en nuestras condiciones de trabajo. Los centros de estudiantes de los IFD e IES deben acompañar esta lucha, porque muchxs también estudiantes sufrimos la precarización en nuestras escuelas. Esta y muchas más son las peleas que queremos dar desde les docentes precarizades de La Red Nacional de Trabajadores Precarizades.







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