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Red Internacional

Opinión.Editorial de editoriales: bombas y diplomacia

La gira europea de Alberto Fernández y Martín Guzmán coincidió con la nueva ofensiva del Estado de Israel contra el pueblo palestino en Franja de Gaza. Los intereses de la derecha argentina y la diplomacia del gobierno lejos de las protestas en todo el mundo al grito de Palestina Libre.

Domingo 16 de mayo | Edición del día

Siempre alineados

Los bombardeos que inició el Estado de Israel contra el pueblo palestino conmueven en todo el mundo desde el 10 de mayo. Las imágenes de niños y niñas llorando sus pérdidas entre los escombros. La destrucción por parte de Israel este fin de semana del edificio donde funcionaban los medios de comunicación Al Jazeera y Associated Press (AP).

Las cifras en la Franja de Gaza son escalofriantes, en 6 días ya se cuentan más de 120 muertos, 34 de ellos son niños y niñas. Alrededor de 1.000 heridos y 10.000 palestinos obligados a abandonar sus hogares. ¿El crimen? Simplemente ser palestinos. Desterrados. Ciudadanos de segunda o de quinta. El deseo y la lucha por recuperar un territorio que les fue expropiado a fuerza de balas y bombas. ¿Lo nuevo? Resistirse al desalojo de familias palestinas que viven en Jerusalén, y una juventud que se está rebelando y no responde a las organizaciones palestinas tradicionales. Hoy en el Semanario Ideas de Izquierda, Claudia Cinatti hace un análisis imperdible de lo que está en juego en el actual conflicto.

Estas imágenes que recorren el mundo, que tienen historia, no son las que decide mirar la casta política tradicional argentina. Juntos por el Cambio y el Frente de Todos se pronunciaron sobre el bombardeo, acorde a sus intereses políticos y económicos.

El debate local se inició luego del comunicado de Cancillería Argentina que cuestionó “el uso desproporcionado de la fuerza por parte de unidades de seguridad israelíes” y a la vez “la respuesta a través del lanzamiento de misiles y artefactos incendiarios desde la Franja de Gaza”. Poniendo un signo igual, como una “teoría de los dos demonios”. La única diferencia, pareciera, es que el Estado de Israel es desproporcionado. ¿Qué sería proporcionado para el gobierno? ¿Que tiren bombas contra los palestinos pero algunas menos?

Este comunicado desató la furia sionista de la oposición de derecha para defender a coro al Estado de Israel. Respondieron en una carta juntos personajes que no se caracterizan precisamente por defender los derechos humanos. El macrista Lopérfido, negacionista de los 30.000 detenidos – desparecidos. Patricia Bullrich que tiene en su currículum la desaparición y muerte de Santiago Maldonado. José Luis Espert el primer político en presentarse en las protestas de la mafiosa y asesina policía bonaerense cuando hizo un motín.

En las columnas de este domingo, Clarín y La Nación son los voceros de estos cuestionamientos.

Joaquín Morales Solá se indigna por el comunicado del gobierno por poner un signo igual entre el Hamas “un grupo terrorista, según fue calificado por las Naciones Unidas, los Estados Unidos, la Unión Europea, Alemania y Japón, entre otros” y el Estado de Israel que, según él, es “el único país democrático de Medio Oriente”.

Agregando más falacias, Morales Solá afirma que “Israel se defendió; usó sus propios misiles para neutralizar los ataques terroristas”. No le basta negar los 73 años de opresión y ocupación del Estado de Israel en territorio palestino. También equipara ridículamente el poderío militar y millonario del ejército israelí con los cohetes que salieron desde la Franja de Gaza. Algo que se puede comprobar fácilmente en las víctimas fatales de uno y otro lado.

Para dar otro ejemplo. El Estado de Israel cuenta con la famosa tecnología militar del “Domo de Hierro”. Un sistema que detecta misiles y logra interceptarlos con un 90% de efectividad. Interceptar cada misil, tiene un costo de no menos de US$ 62.000, según los propios funcionarios israelíes. Si esto es lo que invierten por cada misil interceptado, cualquier calculadora estallaría de ceros para imaginarse el monto del presupuesto militar del Estado sionista. Cabe recordar que esta tecnología es compartida y fabricada en común con Estados Unidos desde 2014.

Por su parte, Eduardo Van Der Kooy, critica este posicionamiento en materia de política exterior, porque el comunicado de Cancillería “No aludió ni citó que fueron obra del grupo guerrillero Hamas”. Adjudica la declaración a “la línea de pensamiento que dicta el Instituto Patria”.

El posicionamiento de estos analistas ligados a la oposición de Juntos por el Cambio, se comprende mejor viendo otras de sus preocupaciones e intereses. Morales Solá agrega que tiene “que haber acuerdo con el Fondo Monetario antes de las elecciones (cuanto antes, más bien)” cuando se refiere a la gira presidencial en Europa. Pagar al precio de ajustar al pueblo trabajador. A ambos columnistas también les preocupa la relación con el Papa y el Vaticano. Recuerdan con cierto enojo que en Argentina hay derecho al aborto legal seguro y gratuito y eso es un problema para las relaciones con Francisco. FMI, Estado de Israel, Estados Unidos, el Vaticano son sus prioridades. Una línea clara de conducta.

Una particular e interesada omisión de estos medios es que el gobierno de Alberto Fernández continuó con la política del macrismo de mantener al Hamas en la lista de organizaciones terroristas. Tal cual manda la ONU. Rosa D`Alessio hace un repaso en La Izquierda Diario de las relaciones de Argentina con el Estado de Israel. Con Macri hubo un alineamiento total. Pero hay acuerdos y negocios que vienen de antes. Como el iniciado en 2011 llamado “Cooperación Industrial y Tecnológica en el ámbito de la Seguridad Interior” que está vigente hasta nuestros días.

La diplomacia para pagar deudas

La gira presidencial en Europa y algunos de sus objetivos dan una pauta de lo que puede estar detrás de ese comunicado de Cancillería con la impronta de “son lo mismo”. Un estado opresor y un pueblo históricamente perseguido y asesinado.

Alberto Fernández, desde su diplomacia europea, justificó la posición diciendo que esperaron "el comunicado de la ONU" para pararse del mismo lado frente al agravamiento del conflicto en Medio Oriente. ¿Desde cuándo la ONU es la garantía?

Raúl Dellatorre en la nota de tapa de Página 12 decide no hablar de la ubicación del gobierno frente a los bombardeos del Estado de Israel (tampoco otros de sus columnistas principales). Se refiere a los resultados, que considera exitosos, de la gira del gobierno en Europa. Los sintetiza a dos bandas de organismos internacionales. Con el Club de París dice que hubo acuerdo “para postergar el pago que vence el 31 de mayo por lo menos por un par de meses”. Y con respecto al FMI, la “buena noticia” afirma que sería que dejarían de “cobrar sobretasas a los países deudores que incumplieron con los plazos originales acordados para el pago, al menos mientras se mantenga la situación de pandemia mundial”.

Es interesante el dato que agrega Dellatorre sobre la voracidad de la deuda criminal con el FMI y sus sobretasas de interés. Cuenta que del crédito de 45 mil millones de dólares contraído bajo el macrismo “son 900 millones anuales adicionales de intereses”. Dólares. Lo llamativo es que aún dando esta cifra de saqueo sideral (de intereses adicionales por incumplimiento de los plazos de pago), con total naturalidad describe que “el gobierno tiene una posición explícita que no es de ruptura con el FMI, pero sí de cambiar drásticamente las condiciones del acuerdo”.

Diego Genoud en El DiarioAr recuerda que el problema de saqueo y dependencia con organismos internacionales, no es sólo obra del macrismo. Cita las palabras de Claudio Lozano en 2014 sobre la renegociación de la deuda con el Club de París que hizo Axel Kicillof como Ministro de Economía. “No sólo hemos pagado una deuda ilegal sino que hemos reconocido que no nos hacen ningún tipo de quita de capital y la tasa de interés que terminamos acordando es el doble de la que pagan otros con el mismo Club de París. El acuerdo es prácticamente impresentable”, decía en ese entonces el actual funcionario del Frente de Todos. Genoud agrega que “urgido en su intento de volver a los mercados, el ministro Kicillof había incrementado la deuda de 6.089 millones de dólares a U$S 9690 millones sin autorización del Congreso”.

Las fotos del presidente Alberto Fernández con la titular del FMI o con el presidente de Francia Emmanuel Macron, son la expresión de la buena voluntad de pago que quiere mostrar el Frente de Todos. Renegociar plazos o suspensión temporal de sobretasas irrisorias, podrán patear el problema para un poco más adelante. Surfear el año electoral como pide el ala del Instituto Patria. Pero mientras siga la decisión de pagar estas deudas fraudulentas, será a costa de profundizar la pobreza y la desigualdad que pesa sobre las mayorías trabajadoras del país.

En este contexto de priorizar la diplomacia con los saqueadores internacionales, es que hay que entender el posicionamiento del gobierno frente a los bombardeos contra el pueblo palestino. Porque tanto Estados Unidos (socio mayoritario del FMI) como Europa (Club de París) ratificaron el apoyo al gobierno de Israel, aunque estén buscando (como Joe Biden) un cese del fuego. No por un arranque humanitario, sino por sus propios intereses geopolíticos imperialistas en la región.

Las calles hablan: Palestina Libre

Lejos de esta diplomacia interesada, este sábado las calles de muchas ciudades del mundo se inundaron de banderas palestinas para repudiar al Estado de Israel. Marchas masivas en Londres, París, Berlín, Madrid, Nueva York, Dublin, Sydney. También el repudio al Estado terrorista de Israel se extiende en sus propias fronteras militarizadas, y otros países de la región como Irak.

En el país Emmanuel Macron, tan elogiado en la gira europea por Alberto Fernández, se prohibieron las movilizaciones en apoyo al pueblo palestino. Miles salieron igual a las calles, y la policía reprimió en Paris.

La solidaridad internacional con el pueblo palestinos se hizo escuchar en las calles y contrasta (como siempre) con los intereses económicos y geopolíticos de sus gobiernos.

Se destacó la decisión de trabajadores portuarios italianos de negarse a cargar los barcos con armamento para el Estado de Israel. Fue la Unión Sindical de Base junto a otras organizaciones sociales .Una muestra de la capacidad estratégica de la clase trabajadora.

En Argentina este lunes el Frente de Izquierda es quien convoca a una concentración frente a la Embajada de Israel. No hay medias tintas frente la masacre al pueblo palestino. Y esa solidaridad puede impactar si se demuestra en las calles como vimos este fin de semana.

Frente interno

El presidente Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán regresan de la gira europea y deberán atender el frente interno que no tiene buenas noticias. Esta semana se conoció la inflación de abril y ratificó que el golpe sigue siendo al bolsillo de la clase trabajadora.

La inflación cerró, según el INDEC, en 4,1% mensual y acumula 17,6% en lo que va del año. Los alimentos son el área que más preocupa porque afecta a los sectores de menos ingresos. Ismael Bermúdez en Clarín mostró que en el ultimo año las frutas subieron un 69,3%, las carnes un 64,9% y el asado un 95,8%. Todo esto, pese a los acuerdos de precios del gobierno, que además esta semana eliminó 36 categorías de precios máximos (varios de alimentos).

En el panorama económico de Mónica Arancibia en La Izquierda Diario agrega que “otro rubro que registró un aumento mayor al nivel general de 5,7 % fue el transporte”. Afectado por los sistemáticos incrementos en combustibles de YPF, que este sábado volvieron a subir.

Si lejos quedó la proyección del 29% de inflación anual del presupuesto 2021, también está lejos el pedido de la vicepresidenta Cristina Fernández de alinear precios, salarios y jubilaciones. Aunque el ala cristinista del Frente de Todos intente mostrarse preocupada por el impacto de las tarifas, no se puede tapar el sol con la mano. Mónica Arancibia lo ejemplifica con el último aumento anunciado para las jubilaciones. En junio la mínima será de de $ 23.064, y “sólo alcanza para vivir once días en el mes”.

Alfredo Zaiat en Página 12 propone un análisis particular de estas promesas fallidas del Frente de Todos. Reconoce que “el Presupuesto 2021 quedó desactualizado” pero “no porque la tasa de inflación anual será superior al 29%”. Lo central para Zaiat es que “con la cotización de la soja a 600 dólares cambian las proyecciones de crecimiento de la actividad y las metas de recaudación y de acumulación de reservas”. La mayor recaudación permitiría poner “nuevamente al Estado en un papel protagonista”.

Se entusiasma con “un ciclo económico en alza”. Pero que contrasta con la pobreza y la pérdida salarial de las mayorías. ¿Quiénes ganan entonces? Como dijo Fernando Rosso en El Círculo Rojo esta semana, la cuestión es que “no se problematiza cuánto pueden aguantar ajustarse las ganancias”. Fue en referencia a la discusión al interior del Frente de Todos alrededor de las tarifas: “el sistema es “pro-ricos” porque se debate con los empobrecidos ingresos de las mayorías y no con las abultadas ganancias de los ricos”. Pero aplica a la forma de Alfredo Zaiat de encarar el problema, llegando al punto de insinuar que son los trabajadores responsables de la sistemática pérdida salarial. “Si por la debilidad relativa de la parte de los trabajadores en las paritarias no se logran mejoras en términos reales consistentes la opción de un bono extraordinario (…) resultaría un paliativo”, dice.

Como si las conducciones sindicales de la CGT no estuvieran de tregua eterna con Macri y ahora con Alberto Fernández. Una afirmación que busca mostrar una clase trabajadora débil y un Estado que actuaría de “salvador” con… un bono extraordinario. Niega así la realidad desde abajo con luchas y organización persistente. Como el caso del personal de salud de Neuquén, que no sólo no mostró debilidad sino todo lo contrario. Paralizó las rutas del petróleo en Vaca Muerta, con una poderosa alianza con la comunidad, y canalizando la bronca generalizada de la desigualdad estructural. En ese proceso conquistaron un 53% de aumento. Los vitivinícolas de Mendoza con piquetes, paros y movilizaciones arrancaron un 57% de aumento. Las conducciones sindicales en estos procesos estuvieron del otro lado de los trabajadores, que se organizaron como "autoconvocados".

El gobierno está preocupado por la conflictividad social, y lo expresó proponiendo mesas de negociaciones y “foros” con organizaciones de desocupados donde se discutió “cómo frenar los cortes de calles y la creación de una mesa de crisis para prevenir los focos de conflictos sociales en todo el país”. En Tiempo Argentino cuentan que de esas negociaciones también participó “la Unidad Piquetera, que agrupa a unas 35 organizaciones. Se trata de una ampliación del Frente de Lucha Piquetero (FLP) que integraba una veintena de organizaciones lideradas, fundamentalmente, por el Polo Obrero y Barrios de Pie”.

Las afirmaciones del columnista de Página 12 no son inocentes. Alentar la idea de debilidad de la clase trabajadora, está a tono con una ideología de pasivización desde el Estado. Y también con evitar que se discuta sobre las ganancias de los ricos todos los días, que se cuestione con la organización y pelea de las y los trabajadores por sus propios intereses.

Es también para combatir esta ideología del statu quo de pobreza y miseria que hoy estamos construyendo la Comunidad de La Izquierda Diario. Para que gane fuerza la clase trabajadora, uniendo ocupados y desocupados, es con la necesaria participación activa de nuestros lectores y lectoras.Es con ustedes.

Si todavía no te sumaste, acá encontrás un instructivo, donde podés elegir los canales para estar en contacto y cómo colaborar.




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