OPINION

Editorial de editoriales: vacunación vip y el divorcio del Estado

Las vacunas de privilegio desataron una crisis política en el gobierno. La preocupación por el año electoral, con una economía incierta acechada por la inflación y pérdida salarial. Un blindaje sindical atravesado por el descontento desde abajo.

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Domingo 21 de febrero | Edición del día

Vacunas: un viernes de perros

El escándalo de la vacunación VIP que salió a la luz este viernes con las declaraciones radiales de Horacio Verbitsky, provocó la salida de Ginés Gonzáles García del Ministerio de Salud y golpeó uno de los centros neurálgicos de la apuesta gubernamental, especialmente hacia las elecciones. Un plan de vacunación exitoso era uno de los objetivos de la coalición gobernante para sostener la apertura económica y dar una idea de “vuelta a la normalidad”. Un plan que se empañó desde este viernes, de consecuencias todavía inciertas.

Horacio Verbistky publicó hoy su descargo por el escándalo en El Cohete a la Luna titulado “Vacunados” con una sugerente foto de Ginés y Alberto Fernández. Admite el error, pide disculpas, explica que no siempre actúa de “forma racional” y “con motivaciones ocultas”, se excusa en que no advirtió que el ejercicio de un privilegio fuera algo incorrecto, y reivindica la gestión de su amigo Ginés lamentando su salida. Finaliza con un estilo irónico, cargando contra las (reales) deficiencias porteñas del plan de vacunación, mofándose de tanta “gente digna y pura”. ¿Quién no ha hecho uso de sus privilegios?, desliza. Una obviedad: las democracias capitalistas llevan en su ADN la corrupción de los privilegiados ligados al poder político y económico. Quedan siempre afuera las mayorías que no gozan ni remotamente de esa posibilidad, arrojados a los padecimientos de una crisis económica y sanitaria que tiene criterios de clase.

Como era de esperar, Clarín y La Nación se relamen del caso. Casi coordinamente apuntan a las incongruencias de un relato oficial que individualiza en Ginés la totalidad de la responsabilidad. Joaquín Morales Solá abre sospechas sobre el propio Alberto Fernandéz y Carla Vizzotti, la nueva ministra de Salud. Se pregunta si es realmente posible que hayan desconocido la existencia de este “vacunatorio VIP”. Lo mismo apunta Ricardo Kirschbaum en Clarin sobre Vizzotti, descreído de la posibilidad de que “no haya sabido nada de lo que ocurría en el mismo edificio al que concurría todos los días”. Kirschbaum alerta sobre la posibilidad de que el escándalo también llegue a la flamante ministra “si se revisan con atención los nombres de los vacunados en el sistema o fuera de él”.

Con la omisión deliberada de las deficiencias del plan de vacunación al mando de Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires, hay que prestar atención al panorama que da Fernando González en Clarín, que incluye la posibilidad de que la vacunación privilegiada también involucre a opositores. ¿Hay más vacunados vip? ¿Dará a conocer el gobierno los nombres de todos los beneficiados? Habrá que ver cómo sigue esta historia de favores y privilegios que es común a la casta política de los partidos tradicionales.

En el otro polo se ubica Página 12 con Mario Wainfeld que, contando el “detrás de escena” de la jornada del viernes, describe un Alberto Fernández sorprendido por la noticia el jueves por la noche, intolerante con que se “concedan esos privilegios”, alarmado por una lista de vacunados vip que incluye empresarios (en referencia al grupo familiar del empresario marplatense Florencio Aldry Iglesias). Wainfeld festeja la decisión rápida del presidente de remover a Ginés como “un reflejo de auto preservación, el mejor dentro de la tormenta” y destaca el currículum de Carla Vizzotti para ponerse al frente del ministerio.

Diego Genoud en El DiarioAr, busca mostrar el lado estructural del escándalo como expresión de “los modos de funcionamiento de una elite transversal que, más allá de su experiencia y de cómo se autoperciba, circula lejos de la base de la sociedad”. Agrega que “solo desde el propio oficialismo, piensan algunos, puede difundirse la lista de vacunados que publicó Clarín”, motivando el título de su columna dominical como “Una ametralladora de fuego amigo”.

Ricos y famosos del mundo unidos

Esa transversalidad de una elite separada de la sociedad, no es sólo patrimonio local. Es internacional, aunque esté ausente en los análisis. La vacuna contra el covid es un bien codiciado y escaso en todo el mundo, producto de la irracionalidad de un capitalismo que prioriza el negociado de los grandes laboratorios por encima de la salud en medio de una pandemia y se niega a liberar las patentes para un acceso universal a la vacuna. Esta dinámica ha desatado escándalos de vacunados vip en distintos países.

En Perú se ha transformado en una crisis política donde funcionarios del gobierno y sus círculos familiares se vacunaron antes de que se inicie el plan con el personal de salud y trabajadores esenciales. En Chile hay una enorme lista de casi 40.000 vacunados de forma irregular por hacer uso de privilegios. En el Estado Español hay alrededor de 700 casos, en Francia se desató con el privilegiado ex presidente Sarkozy. Las listas vip incluyen figuras del espectáculo, desde periodistas a deportistas, sindicalistas, funcionarios de gobierno, grandes empresarios, autoridades eclesiásticas.

La composición de todas esas listas es transversalmente de clase. Poder político y poder económico de Estados capitalistas que están constituidos sobre antagonismos de clase irreconciliables. Aquí y allá los nombres son más que nombres, exceden el problema de “funcionarios que no funcionan”. Son la expresión de una clase social que se repite como minoría privilegiada sostenida por el estado mientras las mayorías trabajadoras son condenadas a padecer las consecuencias de su irracionalidad. Esta es la base constitutiva de estos estados, que se divorcian cada vez más de la mayoría de la sociedad. Esa separación de la casta política hoy se agranda, luego de más de un año de “administrar” una pandemia garantizando que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres (y que además se llevan las peores consecuencias de la crisis sanitaria).

La trilogía electoral

Mario Wainfeld en Página 12 resume como respuesta al “golpazo” personificado en GGG (Ginés González García) pasar a “otras 3 G; gestión, gestión y gestión”. Jorge Liotti en La Nación le pone nombre a la trilogía electoral que planifica el gobierno: “recuperación económica, plan de vacunación y unidad interna”. Dice que en la mesa conformada por Alberto Fernández, Cafiero, Máximo Kirchner y Wado de Pedro “consensuaron un diseño de agendas paralelas, según la cual cada sector le hablaría a su electorado de modo de recuperar la base de sustentación”. Una trilogía difícil. Al escándalo de la vacunación VIP que pone en cuestión uno de esos pilares, si vamos a la economía las perspectivas son oscuras y la inflación sigue ganando protagonismo y dejando por el suelo el poder de compra de los salarios.

Esta semana se divulgó el dato de un salario mínimo (acordado por el gobierno en el Consejo del Salario) de $20.587 que cruzó la línea de indigencia que en enero fue de $23.722. Cuando se escarba en los datos y comparaciones, todas son escalofriantes.

La canasta de consumos mínimos que calculan los trabajadores de la Junta Interna de ATE-INDEC estima que un hogar de dos adultos y dos menores deberían percibir un ingreso de $82.086 para no ser pobre. Mientras que la mitad de los ocupados, entre julio y septiembre de 2020, percibió menos de $25.000, y el 70% menos de $38.000.

Como explican Lucía Ortega y Guadalupe Bravo en La Izquierda Diario, “los salarios acumulan un tercer año consecutivo de caída en términos reales”. No es creíble en estas condiciones las promesas del gobierno de que “los salarios ganen a la inflación”.

Marcelo Colombres en Tiempo Argentino describe esta misma situación. “En los últimos 12 meses el índice de precios al consumidor (IPC) subió un 38,9%, pero la canasta básica total (CBT) subió un 39,8% y la de alimentos (CBA), un 44%". Las perspectivas para la inflación siguen en alza, haciendo menos creíble aun la previsión del gobierno de una inflación para el 2021 del 29% como indica el presupuesto. Colombres agrega, a los ya altos número de enero, que en marzo “avizoran un piso elevado impulsado por rubros estacionales, como educación e indumentaria, más los ajustes en prepagas, combustibles y una posible actualización de tarifas”. Otra mala es que en los últimos dos meses volvió a caer el trabajo registrado según datos del Ministerio de Trabajo.

De la trilogía electoral, lo único que parece (un poco) más encaminado es la unidad interna. La lista conformada para las elecciones del PJ nacional fue un mensaje de esa unidad. Encabezada por el presidente Alberto Fernández, cerraron filas en la vicepresidencia el gobernador Axel Kicillof y Juan Manzur de Tucumán, entre otros. También incluye intendentes como Espinoza de La Matanza, hasta las distintas alas de la dirigencia sindical (Héctor Daer, Hugo Yasky de la CTA, Pablo Moyano de camioneros).

Los comicios iban a ser el 21 de marzo, pero la junta electoral impugnó la otra lista de Alberto Rodríguez Saá y Milagro Sala. Así, Alberto Fernández y toda la coalición podrán asumir el liderazgo del PJ con un mero trámite formal. Un paso de unidad, aunque sigan latentes otras tensiones en la coalición de gobierno.

Como parte de buscar unidad, también está el “plan de pacificar el frente sindical” que informa Ricardo Carpena en Infobae. Más que un plan, la pasividad de la dirigencia sindical es un hecho conocido y repetido.

Lo que es nuevo es que, mediante la resolución 2021 de la Secretaría de Trabajo, se extendió la suspensión de las elecciones, asambleas y congresos de los sindicatos por 6 meses más, y se prorrogan los mandatos de la dirigencia gremial hasta el 31 de agosto próximo, que obligará a pasar la elección cegetista para el primer semestre de 2022. Carpena sostiene que el temor en la Casa Rosada es que las disputas por la conducción de la CGT “se agudice y termine dinamitando los esfuerzos oficiales para bajar la inflación en un año electoral tan decisivo”. En criollo: limitar los reclamos salariales en las paritarias. La prenda de cambio, dice, es esta prórroga de elecciones y el proyecto de Sergio Massa para que sólo paguen ganancias los trabajadores que ganan más de $150 mil por mes.

Sin blindaje

Es un gran favor del gobierno a la dirigencia sindical que viene siendo cuestionada en una multiplicidad de gremios por su inacción y negociación a espaldas de las y los trabajadores. En el sector de salud se repiten en varias provincias procesos de autoconvocados para hacer escuchar sus reclamos. En Mendoza hubo paro de las y los profesionales de la salud por la estabilidad laboral de miles de precarizados y aumento salarial. "La burla a la que nos tiene acostumbrados el Gobierno. Cobramos 26.000 pesos, menos 4.500 de monotributo" dijo a La Izquierda Diario una de las trabajadoras que increpó a la casta política preguntando “¿los legisladores viven con 26.000 pesos?”.

En la UOM ya se venía expresado el descontento como el caso en diciembre en Galvez en Santa Fe, que hicieron sus denuncias y exigencias al sindicato. Ahora hay otro caso de los trabajadores de Ternium Canning, que vienen haciendo un acampe en la planta del Grupo Techint en Ezeiza para que se respete el convenio que corresponde a su actividad, contra la flexibilización y la rebaja salarial, entre otras exigencias. La UOM Avellaneda tuvo que hacerse presente, y la bronca y las exigencias de los trabajadores organizados en asamblea se hizo notar como refleja el video de esta nota de La Izquierda Diario.

Con el regreso a clase y los cuestionamientos por la falta de cuidados sanitarios y de infraestructura, empiezan a gestarse comités de seguridad e higiene entre docentes y familias de las escuelas. Mientras la dirección de los sindicatos oficialistas no convoca a instancias de debate y resolución democrática ni propone medidas, empieza a abrirse paso la organización y coordinación.

También esta semana se expresó el descontento de la juventud precarizada, como trabajadores y trabajadores de Pedidos Ya que se movilizaron porque tienen salarios congelados hace dos años.

Por más que el gobierno busque blindar a la dirigencia sindical y evitar que tenga que rendir cuentas, no pueden evitar el surgimiento de la organización de trabajadores y trabajadoras desde abajo que pelean por sus condiciones de vida porque no van a aceptar pagar una crisis que sigue empeorando mientras una minoría se enriquece. La dinámica inflacionaria y salarios que siguen atrás, la desidia empresarial y del gobierno frente a los cuidados que requiere la pandemia, el desprecio de la casta política haciendo uso de sus privilegios, pueden alentar nuevos procesos y fenómenos políticos que desaten nuevas fuerzas en la clase trabajadora para enfrentar la crisis. Ya está pasando.







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