Política

OPINIÓN

El 18F, los límites de la "nismanía" y la astucia de la razón peronista

En La Izquierda Diario, puede verse una primera lectura "realista" (es decir no comprometida con ninguno de los dos bandos en pugna) de lo que fue. También el Blog de Abel hace una lectura "sensata", desde el punto de vista de alguien que apoya al oficialismo con una óptica peronista no kirchnerista. Por su parte, los diarios "opositores" intentan mostrar que la marcha tuvo algunas personas jóvenes no necesariamente de derecha y dan cifras exorbitantes sobre la cantidad de participantes.

Viernes 20 de febrero de 2015 | Edición del día

Siguiendo un poco lo que dice Fernando Rosso acá, retomo o agrego algunas cuestiones:

  •  Transformar la figura de Nisman en una bandera de la democracia es un poco difícil. Puede ser bandera en el antikirchnerismo fanático y a su vez despertar cierta simpatía en sectores de centro sin mucho entusiasmo ni por el gobierno ni por la oposición de derecha. Pero no puede ser el "significante flotante" de una nueva articulación "hegemónica".

    Para ser un alma bella, estaba demasiado relacionado con poderes fácticos varios (Stiusso, servicios extranjeros, casta judicial, etc.). Por los mismos motivos tampoco puede ser un héroe popular. En resumen, Nisman es Nisman, no puede ser La Madre Teresa ni El Gauchito Gil.

    Para mí, esto explica en parte la poca presencia de jóvenes (más desconfiados de TODAS las castas) a la que hicieron referencia varias crónicas y la participación subordinada de la oposición de derecha, que sabe que la marcha coincide en tiempo y espacio con el fin de ciclo del gobierno, pero en última instancia no le pertenece.

  •  Con lo anterior, no pretendo minimizar la crisis que implica en cualquier estado moderno que un fiscal que está "investigando" al o la Presidente aparezca muerto. Es una crisis política de acá a la China (bueno, capaz no es el mejor ejemplo....) y es lo que le dio cierta "legitimidad" a la marcha. Pero el posterior intento de articulación político-social alrededor del hecho tiene los límites que señalamos en el párrafo anterior. Y por otro lado, en la medida en que pasa el tiempo y se enrarece todo, más crece la sensación "en la calle" de que no se va a saber la verdad sobre la muerte de Nisman, así como que todos los actores involucrados saben mucho más de lo que dicen.
  •  La marcha en sí no puede mejorar las chances electorales de nadie. No obstante esto, en parte por una política consciente (hacer crecer la figura de Macri para "polarizar"), en parte por sus propios errores, se está creando un escenario donde el FPV podría perder como perro en segunda vuelta y perder también en la primera si el candidato fuera un "kirchnerista puro". Así que la situación de Scioli es un poco contradictoria. Si bien desde el punto de vista de su estilo de "no confrontación" podría ser uno de los que más pierde con lo que está pasando en la coyuntura, al oficialismo no le quedan alternativas a su candidatura, si quiere arrastrar votos de centro y no quedar reducido al apoyo de una "minoría intensa". Se crea entonces una dinámica en la que el oficialismo dinamita la candidatura de Scioli a la vez que depende cada vez más de ella. En este sentido, el "progresismo" sigue siendo preso de laastucia de la razón peronista.

    Sobre las cuestiones estratégicas que van más allá de la coyuntura, escribimos el lunes acá.







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