Géneros y Sexualidades

EDITORIAL LGTBI

El discurso de Cristina: los límites de la ampliación de derechos

La presidenta Cristina cerró su discurso del domingo pasado advirtiéndole al próximo mandatario (Scioli, Macri o Massa), que le iba a ser incómodo si pensaba sacarle derechos ganados a la gente. Efectivamente estamos en una situación en la que las personas que disienten de la heteronorma no quieren perder lo conquistado y ven con resquemor a las futuras posibles variantes derechistas en el poder. En pleno fin de ciclo kirchnerista, además de la estabilidad de lo conquistado, se ponen en el tapete los reclamos pendientes.

Pablo Herón

@PhabloHeron

Sábado 7 de marzo de 2015 | Edición del día

Fotografía: Presidencia

A pesar de su beligerante discurso y la catarata de anuncios de logros incomprobables, la presidenta no mencionó en ningún momento reclamos pendientes elementales como la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, la reglamentación de la Ley de Identidad de Género (LIG) en la salud o la tan ansiada separación de la Iglesia del Estado.

La lógica es sencilla, el kirchnerismo busca capitalizar hasta el último suspiro los elementales y básicos avances democráticos de la última década: Ley de Educación Sexual, Matrimonio Igualitario (LMI) y LIG. Leyes que tuvieron un gran impacto en la sociedad e hicieron una discusión nacional de los problemas de quienes disienten de la heteronorma, principalmente los de los gays y las lesbianas y en menor medida de las personas trans y travestis.

Sin embargo, no todo es color de rosa en el fin de ciclo kirchnerista. El gobierno pretendió convertirse en el abanderado de la diversidad con la sanción de las leyes y el virtual enfrentamiento con la Iglesia durante el tratamiento de las mismas. Pero ese relato, con la muletilla de la ampliación de derechos como caballito de batalla, es de difícil defensa hoy en día.

No es solo una cuestión de salud

Sin pelos en la lengua Cristina afirmó que entre mil y tres mil personas transexuales pudieron “cumplir su sexualidad” gracias a la cobertura sanitaria de la LIG. La aplicación de la LIG en el sistema de salud se da en algunos centros sanitarios puntuales del país. La misma, aun no fue reglamentada por el Ministerio de Salud que depende directamente del poder ejecutivo, provocando directamente un acceso restrictivo a los tratamientos y las operaciones, que estos no sean parte del Plan Médico Obligatorio y dándole pie a las obras sociales para negarse a costearlos.

Sin embargo, es imposible limitar la cuestión identitaria al acceso a la salud. La lucha de las personas trans atraviesa la ambición de poder disfrutar plenamente de sus cuerpos, su imagen según su autopercepción identitaria, sus deseos y sus sexualidades. Pero lo que pone la cuestión trans en escena es la falta de acceso al trabajo, a la educación y los casos de transfobia que terminan en muerte. O inclusive la propuesta de un subsidio para las personas trans mayores de 40 años, que sufrió un tratamiento reaccionario de los medios de comunicación que fomentaron un sentimiento transfóbico.

Matrimonio por conveniencia

Es innegable que a partir de la llegada de Bergoglio al Vaticano la Iglesia comenzó a tener más peso en la política nacional. Francisco tiene una política muy consciente para recomponer el nombre y la imagen de una institución en decadencia, la misma, consiste en hacer uso de un discurso que aparenta ser novedoso pero que no pretende modificar en absoluto la doctrina eclesiástica. Así es que por un lado se reúne con una persona trans, y por el otro las compara con armas nucleares. De la cruzada por la “guerra de Dios” en el 2010, en plena votación de la LMI, pasamos a un 2014 donde los códigos civiles en Argentina no se votan salvo previa aprobación del Vaticano.

Pasados 11 años de kirchnerismo, el Estado aun le paga los sueldos a los obispos, y aporta dinero y otorga exenciones impositivas a la Iglesia y el clero -inclusive con leyes provenientes de la dictadura militar. Los gobiernos de Néstor y Cristina continuaron sosteniendo una institución que no se cansa de denunciar la teoría de género, toda aquella forma de relaciones entre personas o con nuestros propios cuerpos o deseo que atente la familia tradicional, la monogamia y la heteronorma. El sínodo extraordinario de la familia fue una prueba más de esto.

Mi cuerpo… no tan mío

El nuevo ministro de salud Gollán pretendió abrir el debate, pero a los pocos segundos Aníbal Fernández negó que el tema estuviese en la agenda del gobierno. Desde la Izquierda Diario venimos cubriendo el debate en notas como Menos que un suspiro y una vez más el Gobierno aborta el debate.

Si hay algo en lo que Cristina fue consecuente en todos estos años, fue en su negativa a siquiera tratar en el Congreso el proyecto de ley impulsado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. A esta directiva acatan todos los diputados de su bloque. Mal que les pese a las banderas del orgullo que se hicieron presentes en el 1M, cualquier política que pretenda ser liberadora contra la opresión que sufrimos los gays, las lesbianas, las personas trans, las travestis, los intersex, etc., ataca y responde violentamente a la intromisión del Estado en nuestros cuerpos y nuestra sexualidad. El kirchnerismo fue el garante de que en estos más de 10 años 3.000 mujeres, en su mayoría jóvenes y pobres, murieran a causa del aborto clandestino. ¿A esto le dicen ampliación de derechos?

Por una perspectiva libertaria

El kirchnerismo se apoyó en el paradigma de la ampliación de derechos, que tiene gran peso en la militancia contra la opresión de género y sexual a nivel mundial, para lavarse la cara por izquierda. Es necesario poner en el tapete que a pesar de que los derechos conquistados permitieron que miles de personas accedan a demandas elementales, como tener un documento que respete la identidad autopercibida, eso no resuelve de fondo los problemas estructurales de quienes disentimos de la heteronorma y las normas sociales de los géneros hombre/mujer. Parafraseando a Julieta Lanteri, así como los derechos no se mendigan, su conquista ante la vida mucho menos.

Hace exactamente 5 años la Pepa Gaitán era asesinada por el padre de su novia por vivir su sexualidad, su cuerpo e identidad conformes a sus deseos. La violencia machista es un eslabón que forma parte de una larga cadena de violencias dentro de esta sociedad de explotación, donde la Iglesia y el Estado juegan el rol de garantes de una moral conservadora que busca controlar la maternidad, nuestros cuerpos y las relaciones sexoafectivas. Es por todas estas razones, que las y los jóvenes del PTS te invitamos este 9 de marzo a marchar en el día internacional de la mujer, con nuestras compañeras de Pan y Rosas, no solo por las demandas inmediatas necesarias como el aborto o la separación de la Iglesia del Estado, sino también por una perspectiva emancipadora de la mujer y todas aquellas personas que disentimos de la heteronorma.







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