POLÍTICA INTERNACIONAL

El presidente, a la espera del Papa

Mauricio Macri partió ayer hacia Italia con el objetivo de reunirse mañana con Francisco y mejorar una relación que oscila entre el protocolo y la indiferencia.

Viernes 26 de febrero de 2016 | Edición del día

Decidido a no seguir deshojando una margarita al ritmo de “me quiere, no me quiere”, Mauricio Macri partió ayer de Ezeiza a las 14.04 en un vuelo de Alitalia con destino a Roma, a la espera de la reunión -la primera desde que es presidente- que mantendrá el sábado por la mañana con el Papa Francisco en el Vaticano. El principal objetivo será mejorar una relación con el Sumo Pontífice que oscila entre el protocolo y la indiferencia.

El Presidente fue acompañado -además de por su esposa, Juliana Awada y su hija, Antonia- por una comitiva compuesta por los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza), Roxana Bertone (Tierra del Fuego) y Juan Manuel Urtubey (Salta); el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la canciller Susana Malcorra, el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, el secretario de Culto, Santiago de Estrada, y el vocero presidencial, Iván Pavlovsky.

Ayer, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, informó que el Papa suspendía sus actividades tras presidir la misa en la Casa Santa Marta, por una leve indisposición y algunas líneas de fiebre. A pesar del estado febril, Macri y el Papa se encontrarán en la Biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano el sábado a las 9.30 (5.30 h de Argentina) para mantener una entrevista a agenda abierta.

Esta será la primera reunión de Bergoglio con Macri como presidente, que había recibido al Papa en el 2013, en ese entonces como jefe de Gobierno porteño. Rogelio Pfirter, flamante embajador ante el Vaticano, auguró en declaraciones a la prensa que “la reunión de Macri y el Papa es el inicio de algo muy bueno”. No sorprende el anhelo, dado que en el entorno del Presidente han seguido con preocupación algunos gestos de Francisco, que días atrás le envió un rosario bendecido a la dirigente kirchnerista Milagro Sala, detenida de manera persecutoria por el gobierno de Jujuy. Previamente, cuando el PRO ganó la elección nacional, desde el Vaticano no llegó ni un saludo, ni una felicitación, lo que acrecentó las sospechas de un supuesto interés de Bergoglio por el candidato del FpV, Daniel Scioli.

Lo cierto es que la relación entre ambos se mantiene distante desde hace ya bastante tiempo. El primer enojo fue en el 2009, cuando Macri no apeló un fallo judicial de la Ciudad de Buenos Aires que permitía el casamiento entre parejas del mismo sexo. En el 2012, el por entonces Arzobispo de CABA volvió a enfadarse con Macri por la difusión de un protocolo hospitalario para abortos no punibles. “Así se amplía la despenalización del aborto cediendo a la presión del fallo de la Corte Suprema”, le reprochó Bergoglio que, paradójicamente, encontró en una presidente mujer, Cristina Fernández, una férrea garante de la ilegalidad del aborto a nivel nacional, que provoca que cientos de mujeres -principalmente de bajos recursos- mueran al recurrir a la clandestinidad.

O, sin ir mucho más atrás en el tiempo, y con Francisco ya ungido en su rol de refundador de la Iglesia Católica, fue el principal asesor de Macri, Jaime Durán Barba, quien -en plena campaña electoral- realizó declaraciones no gratas para el representante de Dios en la tierra. En diálogo con la prensa, el ecuatoriano aseguró que “si una señora quiere abortar, que aborte", y aseguró que “lo que diga un Papa no mueve más de diez votos, por más que sea argentino o sueco”, en referencia al pedido que había hecho el Sumo Pontífice -”voten a conciencia”- al ser consultado de cara a la elección presidencial. Inmediatamente después de las declaraciones de su asesor, Macri salió a aclarar -por si quedaba algún desprevenido- que él está “a favor de la vida” (eufemismo para no decir que está en contra del aborto legal, seguro y gratuito).

Sin embargo, el Presidente aprovechará el encuentro para endulzar los oídos del Papa e intentar entibiar la -por el momento- fría relación que mantienen. Con posterioridad a la reunión bilateral, se sumarán los gobernadores y funcionarios para el protocolar intercambio de regalos entre los jefes de Estado y la foto de ocasión.

Por último, cerca de las 11 h, Macri se reunirá con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, que declaró al respecto días atrás: “Estamos muy contentos. Será una ocasión para revistar juntos el estado de las relaciones y tratar asunto de común interés”.







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