Política

Provincia de Córdoba

El radicalismo cordobés y la herencia de la dictadura

El reciente tweet de la legisladora provincial De Ferrari, pone nuevamente sobre el tapete la relación entre los gobiernos radicales de la provincia de Córdoba y las herencias de la dictadura.

Guillermo Torrent

Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas

Viernes 23 de octubre | 20:49

El radicalismo en nuestra provincia se precia de ser una fuerza democrática y republicana, respetuosa de las instituciones y la división de poderes. Pero sus dichos no se respaldan en los hechos, ni durante la propia dictadura militar ni durante los cuatro periodos que estuvieron al frente de la provincia, primero Angeloz desde el 83 hasta el 95, y luego Ramón Mestre quién lo sucedió hasta 1999.

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La continuidad más polémica y conocida fue la del aparato policial. En nuestra provincia, a la par del Ejercito, la policía provincial desarrolló su propia patota encargada de reprimir al pueblo, era la llamada D-2. Este grupo era encabezado por Angel Telleldín y tenía entre sus integrantes a los hermanos Yanicelli. Ni Aguad ni Mestre podían alegar desconocimiento de estos antecedentes. En julio de 1996, un legislador del Frente Grande, Tazzioli, había interpelado en una sesión al ministro Aguad señalando las denuncias que pesaban sobre Yanicelli.

Carlos y Raúl Yanicelli, oriundos de Cruz del Eje, fueron denunciados por la Conadep en el año 1984 y llegaron a ser procesados, quedando libres por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final; aunque existen denuncias tomadas en el año 1980 en Brasil, por parte de refugiados políticos contra esta patota. A los hermanos Yanicelli, no sólo no les dieron la baja durante los gobiernos radicales, sino que los fueron ascendiendo hasta llegar a puestos de mando dentro de la policía provincial. Raúl Yanicelli fue destituido en 1993, como jefe de Drogas Peligrosas por… venta de estupefacientes.

Su hermano Carlos, quien fuera condenado efectivamente en 2010 como partícipe del genocidio, se mantuvo en funciones hasta 1997, cuando fue separado de la fuerza ante las abrumadoras pruebas en su contra y la trascendencia pública que había tenido su actuar. En mayo de 1997, Yanicelli había sido enviado por el entonces ministro Oscar Aguad, quien lo había designado como Director de Inteligencia Criminal a su pago de origen, Cruz del Eje, donde se estaba desarrollando una masiva pueblada, para infiltrarse y señalar a los activistas de la pueblada. Según el periodista Alexis Oliva, el gobernador Mestre señaló que “Yanicelli fue quien organizó la tarea que nos permitió detectar la participación de sectores políticos en los conflictos (de Cruz del Eje), y por eso es el centro de las denuncias”. A los pocos días, ante una presentación del propio fiscal general, Yanicelli fue separado de la fuerza.

A pesar de ser separado en 1997, y condenado por genocida en 2010, siguió cobrando su jubilación hasta al menos 2017, ya que no había sido dado de baja de la fuerza policial, ni por la administración radical ni las peronistas que se sucedieron hasta hoy. Esta situación se daba con la totalidad de los policías condenados.
El periodista Carlos Paillet, señalaba en La Voz del Interior en 2010, que dos conocidos ministros de Angeloz, se servían también de los servicios de este grupo. Ellos eran Capdevila y Caferata Nores. De hecho, era conocido que se había puesto en pie un grupo especial, que se mantenía por la suya, sin recibir órdenes de los comisarios, que se autodenominaba “La brigada”.

Fue el propio Luis Rebora, ex rector de la Universidad Nacional de Córdoba quien señaló que “nadie que hubiese estado en el D2 era inocente y era claro que ningún ministro o gobernador podía ignorar esto”.

Según relata en sus propias memorias, Angeloz señala que el golpe del 76 lo encontró en Capital Federal, unos días después llegó a Córdoba y desde el aeropuerto se dirigió directamente al Tercer Cuerpo del Ejército a entrevistarse con el genocida Luciano Benjamín Menéndez y a desmentir que fuera “ideólogo de la subversión”. Allí el general le dio la tranquilidad de que no estaba en ninguna lista. Allí dedujo que al haber existencia de listas se venían “días difíciles”.

Unos años antes, durante el primer juicio a Menéndez, Angeloz fue señalado por testigos de mantener reuniones con el propio Menéndez, el ex gobernador lo desmintió y señalo que en esos años, al ser un hombre influyente, recibía visitas de víctimas de la dictadura. Al diario La Voz del Interior declaró que "Yo me pasé años escuchando los lamentos de esta gente". El periodista Camilo Ratti, autor de una interesante biografía de Menéndez, pudo corroborar con cinco fuentes distintas las tertulias que mantenían el hombre fuerte del Tercer Cuerpo del Ejercito con Angeloz. Esas fuentes van desde Generales y suboficiales, hasta personas que pedían por un familiar secuestrado y el mozo que les llevaba el café a una oficina privada donde se reunían en pleno centro.

Durante el levantamiento de Semana Santa, iniciado en el Tercer Cuerpo del Ejército, el radicalismo cordobés mantuvo una posición expectante y conciliadora. En una primera instancia, Angeloz negaba el levantamiento y hablaba de que solamente había un “malestar” entre el cuerpo de oficiales. Recién al tercer día del amotinamiento, el sábado a la tarde, llamaron desde el gobierno provincial a una reunión multisectorial en “defensa de la democracia” que terminó siendo parte de la capitulación del gobierno radical a los sublevados.

También era habitual la presencia de Menéndez en palcos oficiales de los actos en las fechas patrias. De manera oportunista, el peronismo saca afiches con la foto de una de esas ocasiones, ante cada candidatura de Oscar Aguad. Según las crónicas de la época, ante los reproches sobre la presencia del genocida con las autoridades municipales y provinciales, la explicación que se daba era que “se cuela y no podemos hacer nada”. Aunque en noviembre de 1997, luego de que Menéndez subiera al palco en el día de la Policía Federal, como miembro del “Club de las Fuerzas Armadas”, el entonces gobernador Ramón Mestre señalo que “A mí no me molesta compartir un palco con nadie.”

En definitiva, el tweet de Patricia de Ferrari, encaja perfectamente con el accionar de un sector importante y mayoritario de los dirigentes del radicalismo, incluido el del propio Mario Negri, a quien no se le conoce ninguna delimitación pública del accionar que tuvo el radicalismo en estos aspectos, durante sus gobiernos.







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