Juventud

Centros de Estudiantes: los nuevos enemigos de Pignanelli

El verde sepia del SMATA

El miércoles circuló un nuevo panfleto del SMATA, en sintonía con sus solicitadas anteriores. Ya a esta altura nadie podría pensar que "los muchachos" de Pignanelli van a defender a los trabajadores suspendidos o despedidos. No. Dicen que "trabajan para atraer inversiones", que en criollo sería algo así como chuparle las medias a las empresas multinacionales para garantizarles las mejores ganancias.

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Viernes 12 de septiembre de 2014 | Edición del día

Vuelven a apuntar contra la izquierda y los trabajadores que defienden los puestos de trabajo como en Lear. Pero esta vez, suman nuevos enemigos: los centros de estudiantes que apoyan a los trabajadores: "les pedimos que si hay que reclamar algo que nos perjudica, no aparezcan centros de estudiantes y militantes de agrupaciones políticas, que nada tienen que ver con nuestro movimiento" dicen en su panfleto.

Hay que reconocerles que en algo tienen razón: los trabajadores que se organizan democráticamente, que defienden los intereses de los trabajadores, y que cuentan con el apoyo de numerosas organizaciones solidarias, nada tienen que ver con estos patoteros "educados" en la tradición de José Rodríguez del SMATA que hacía las listas de negras de activistas para la Triple A, y hoy actúan como gerentes de recursos humanos de las empresas.

Los centros de estudiantes de la UBA de Filosofía y Letras, Sociales y Psicología vienen siendo protagonistas junto a los trabajadores de Lear de numerosas manifestaciones que pusieron sobre la mesa el problema de los despidos y suspensiones por parte de las multinacionales, denunciando el accionar de las patotas del SMATA que hoy dirige Ricardo Pignanelli, y sacando a la luz la represión y la infiltración de la gendarmería a cargo de Berni.

Esa alianza que se expresa en las calles entre trabajadores y estudiantes, está demostrando que las multinacionales, el gobierno y su gendarmería, y las patotas de los sindicatos no son invencibles. Esto es lo que los hace peligroso y golpea la puerta de sectores de derecha que responden gustosos y muy entusiasmados. Berni fue el primero en atender lanzando su cruzada “antipiquetes”.

Después vinieron el editorialista de La Nación Joaquín Morales Solá y el dirigente de La Cámpora “Cuervo” Larroque, quienes unieron sus voces contra los Centros de Estudiantes que apoyan a los trabajadores de Lear. Ahora ese canto se escucha desde los patoteros de Pignanelli. Si La Cámpora se tira contra la protesta social, todo lo que viene a la derecha se envalentona y se ve habilitada a ir por más. El discurso progre que tuvo el oficialismo hace unos años, de alguna manera puso un bozal a las voces más derechistas del país. Voces que ahora son liberadas por los mismos que construyeron el relato de un gobierno que no reprimía la protesta social.

“¿Qué tienen que ver los centros de estudiantes con los trabajadores de Lear?” se preguntan al mismo tiempo los personajes unidos por el espanto a la izquierda. Una pregunta que nos recuerda a la estigmatización que en la década del ’70 se hacía de la juventud cuando la militancia comenzaba a ser la opción que muchos elegían. Recordemos el cuadernillo “Conozcamos a nuestro enemigo” que entregaban los milicos a todos los establecimientos educativos en 1978 que decía "el accionar subversivo se desarrolla tratando de lograr en el estudiantado una personalidad hostil a la sociedad, a las autoridades y a todos los principios e instituciones fundamentales que las apoyan".

O sea, si los estudiantes se involucran con las problemáticas sociales, como por ejemplo, se me ocurre, defender a los despedidos de una autopartistas que nada tienen que ver con un estudiante, hay peligro de “subversión”. El mismo cuadernillo agrega después que cuando se logra la concientización de los estudiantes, estos empiezan a reclamar “`por el retiro de la policía de la universidad´, `por la libertad de obreros y estudiantes presos´, `repudio a la dictadura´”.

La concientización era un verdadero problema para la dictadura, y parece que hoy también lo es para los Berni, los Morales Solá, los Pignanelli. El verde militar empieza a revivir en el verde de la patota del SMATA y compañía, que se asoman con un discurso propio de la derecha frente a la referencia que está surgiendo con centros de estudiantes que comienzan a ser un actor político con los trabajadores.

El sepia de lo antiguo, parece ser el tono de "la verde" del SMATA que vuelve a sus tradiciones "setentistas" de limpiar las fábricas de la "infiltración marxista" y estigmatizando a estudiantes “concientizados”. Lo que está más vigente que nunca, a todo color, es esa alianza de trabajadores y estudiantes que está poniendo en jaque los planes de empresas, gobierno y patotas sindicales.

Los centros de estudiantes de Sociales, Filosofía y Letras y Psicología de la UBA, respondieron ayer por la tarde a las patotas del SMATA y sus dichos color sepia, con una nueva masiva movilización en las calles porteñas junto a los trabajadores de Lear.







Temas relacionados

Smata   /    Opinión   /    Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO