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Elecciones en Bolivia: votar por el “mal menor” no es democracia

Este 18 de octubre, se desarrollarán las elecciones generales en Bolivia, donde aparentemente se confrontarán propuestas “distintas”, para enfrentar la crisis económico-sanitaria. Aquí hablaremos sobre los grandes temas ausentes en las propuestas electorales del MAS y las del bloque golpista.

Rodrigo Cuevas

Abogado y miembro del organismo de "Profesionales por los Derechos Humanos y contra la Represión Estatal" (ProDHCre)

Martes 29 de septiembre | 02:10

Aunque en apariencia, el MAS y el bloque golpista compuesto por Comunidad Ciudadana, Creemos y otros, se contraponen desde el discurso, en la medida que van exponiendo sus respectivos planes de gobierno en los distintos medios de comunicación, se visibiliza claramente que ambas recetas no salen del marco pro-patronal, proponiendo afrontar la crisis económica, garantizando de manera exclusiva, los intereses de los grandes empresarios, ajenos a las necesidades materiales de las mujeres, trabajadoras y trabajadores, indígenas, campesinos y diversidades sexuales.

En el presente artículo, no se analizarán las propuestas planteadas en los respectivos planes de gobierno de los frentes que componen la cercana contienda electoral. En este sentido, nos dedicaremos analizar lo que no se propone, lo que se excluye y a quienes se excluye.

Género y diversidades sexualidades

Aborto legal, libre, seguro y gratuito; sobre este tema, todos los partidos políticos plantean exactamente lo mismo “equidad de género”, limitándose de esta manera, a discutir las cuestiones de género y diversidades sexuales de forma abstracta, ambigua y oportunista, sin que esto signifique nada en los hechos.

Sin embargo, cuestiones tan elementales para las mujeres, como el aborto legal, libre, seguro y gratuito, para evitar que sigan incrementándose las muertes de mujeres que no pueden pagarse abortos en el exterior o en clínicas decentes, acaban muriendo en la clandestinidad e insalubridad de estas clínicas privadas. Así también, cuestiones como educación sexual para decidir, anticonceptivos gratuitos para no abortar, son temas premeditadamente ausentes en los catálogos de propuestas políticas. Y claramente no van a ser mencionados los candidatos que están de la mano del poder eclesiástico, el cual impide una real educación sexual en la gran parte de colegios que lucran y manejan también estos candidatos, fieles amigos de la salud privada, es decir que la gratuidad de los abortos en este contexto es prácticamente imposible.

Del mismo modo, cuando se habla de matrimonio igualitario, el MAS y Comunidad Ciudadana, evitan hablar sobre este tema, arguyendo que esta discusión se debe efectuar “más adelante” o que “aún no es el tiempo”. Por su parte, candidatos como Luis Fernando Camacho, uno de los principales artífices del golpe de Estado y quien se acredita el hecho de “devolver la biblia al palacio de gobierno”, plantea que tanto la legalización del aborto y el matrimonio igualitario, son cuestiones que su gobierno no permitirá, señalando que Creemos mantiene una línea “Provida” y “Profamilia natural”.

En la misma línea de Camacho, pero de una forma aún más nefasta y cavernícola, el candidato Chi Hyun Chung del Partido Demócrata Cristiano (PDC), manifestó su postura en relación a las personas LGTBI (Lesbianas, Gay, Transgéneros, Bisexuales e Intersexuales) señalando que estas deben recibir un tratamiento psiquiátrico para tratar lo que considera que es un trauma causado por experiencias negativas en la infancia dentro de la familia.

De esta manera, queda demostrado que las mujeres y las diversidades sexuales, tendrán nuevamente una función decorativa en estas justas electorales, donde prevalecen los privilegios masculinos, prueba de ello, es la omisión de discusión de estos temas, en los distintos debates realizados en los medios de comunicación.

Trabajo y empleo: salario mínimo vital y móvil acorde a la canasta familiar para sobrevivir

Establecer un salario mínimo acorde a la canasta familiar será cuestión de supervivencia para las y los trabajadores. Por esta razón, la consigna por una escala móvil de salarios que garantice la conservación del poder adquisitivo del salario y este sea calculado anualmente sobre la base de los precios actuales del coste de la vida y la canasta familiar, será la única solución realista para que el coste de la crisis la paguen los ricos.

En este sentido, la crisis económica mundial, que empezó mucho antes del inicio de la pandemia y que Bolivia empezó a sufrir sus efectos, de forma más tardía que los países industrializados, esto debido a que nuestra principal fuente de ingresos es la venta de petróleo, que hasta el 2019 mantenía un precio en el mercado aun aceptable. No obstante, a raíz de la crisis socio-sanitaria por el Covid-19, que ha servido de catalizador para los efectos de la crisis económica mundial, afecte de la manera más devastadora a nuestro país. Es importante hacer notar que esta situación, también se vio agravada por las medidas de corte neoliberal que afectaron directamente el trabajo y los derechos laborales, así también, por la excesiva corrupción presente en el gobierno de Áñez, el cual tiene afinidad ideológica con todo el bloque golpista, que como ya mencionamos, está integrado por Comunidad Ciudadana y Creemos, partidos abiertamente declarados como proempresariales.

Ante este escenario, será importante tener presente, cuál será el nuevo coste de vida, para poder proponer salidas realistas a la crisis, que cuiden el salario y el derecho al trabajo. No obstante, ningún plan de gobierno contempla estos aspectos, incluido el del Movimiento al Socialismo (MAS). Y no es de extrañar, que estos partidos ni siquiera se acerquen a proponer una salida de este tipo, más al contrario, todos estos apuestan a la “creación de nuevos empleos” sin mencionar que estos tendrán salarios paupérrimos, intensificando de esta manera, la precarización y flexibilización laboral, como ya se ha visto en la incursión de empresas como Pedidos Ya, Uber y otros.

Nacionalización de los sistemas de salud

Para enfrentar la crisis sanitaria, se debe luchar por un sistema nacional de salud público y de calidad a cargo del Estado, para tal efecto, primero se deben nacionalizar los sistemas de salud actuales en nuestro país, garantizando de esta manera la cobertura de salud gratuita e integral a la población. Asimismo, la provisión de medicamentos y tratamiento gratuitos a quienes padecen de Covid y otras enfermedades, algo que ninguno de los partidos está dispuesto a hacer, porque eso los confrontaría a los intereses de los grandes empresarios que lucran con la salud y que se enriquecieron durante la pandemia.

Estas y otras cuestiones como la educación pública, gratuita y laica; planes nacionales de viviendas dignas; eliminación del impuesto al salario y la no impunidad por las masacres de noviembre del 2019 y los hechos de corrupción durante la pandemia, no son parte de ninguna de las propuestas, sin embargo, son cuestiones de vital importancia para el pueblo trabajador, explotado y oprimido, motivo por el cual, las desarrollaremos en futuros artículos.

En este sentido nuevamente nos encontramos ante la penosa situación de sufragar este 18 de octubre por el “mal menor”: ¿blanco o nulo? , pero más penoso aun será si se cumple el postulado que alguna vez mencionó el columnista de La Izquierda Diario, Fernando Rosso, quien advirtió que “de tanto aceptar progresivamente males menores, un día te puedes encontrar con que el mal mayor está golpeando a tu puerta”.







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