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[Entrevista] “El único lugar donde los negros no se rebelaron es en los libros de los historiadores capitalistas”

Entrevistamos a Leticia Parks, Marcello Pablito y Daniel Alfonso, organizadores del libro "A revolução e o negro" y miembros del Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (FT-CI) en Brasil. Pablito y Letícia también son fundadores de la agrupación Quilombo Vermelho. Conversamos sobre el racismo en Brasil desde un punto de vista histórico y actual y cómo lo abordan desde las coordenadas del marxismo revolucionario.

Brenda Hamilton

Consejera Directiva FFyL UBA @bren_hamilton

Martes 21 de julio | Edición del día

Mata Ciccolella

Muchas veces se plantea que Brasil es el país con mayor composición afrodescendiente fuera de África ¿Sobre la base de qué proceso se configuró esta composición? ¿Qué rol jugó allí el Estado?

Leticia Parks: Unos 12 millones de negros fueron brutalmente secuestrados desde diversas regiones de África y fueron llevados a América del Norte, Central y del Sur, para trabajar de manera esclava, volviéndose parte fundamental de la acumulación de riqueza de la burguesía con el surgimiento del capitalismo. La esclavitud aquí en Brasil comenzó con los pueblos indígenas, que fueron esclavizados durante unos 100 años. Sin embargo, debido a una combinación de factores, como los intereses de los traficantes de esclavos y la propia Iglesia, desde mediados del siglo XVII, comenzaron a ser traídos cientos de miles de esclavos negros. Es importante destacar que la explotación de la fuerza laboral esclava fue tan intensa que no permitió la reproducción endógena, lo que alimentó tanto la ansiedad de los esclavistas como de los traficantes de esclavos. Hay varios informes de las torturas sufridas por esclavos, algunos de ellos incluso ex esclavos, pero debemos recordar que, además de los horrores de la tortura física, los esclavos estaban sujetos a la voluntad de sus amos.

Dos de los ejemplos más comunes fueron la venta de miembros de la familia esclava y la violación sistemática de mujeres esclavas. Las mujeres fueron obligadas a trabajar del mismo modo que los hombres, y fueron constantemente amenazadas con ser violadas por los plantadores. Pero aquellos que creen que las mujeres negras esclavizadas aceptaron pasivamente esta realidad están completamente equivocados. Como dijo CLR James, un líder trotskista negro, en la década de 1930, "el único lugar donde los negros no se rebelaron es en los libros de los historiadores capitalistas". Aquí en Brasil, hay innumerables ejemplos de la lucha de los negros, y quizás el más emblemático fue el Quilombo de Palmares, una comunidad de negras y negros fugitivos que aterrorizaron a las autoridades durante más de un siglo.

Daniel Alfonso: Este ejemplo que dio Letícia es muy emblemático, y creo que ayuda a comprender no sólo el papel del Estado sino también la formación de la élite brasileña. Brasil era una colonia de Portugal, un país que, aunque tuvo una unificación nacional temprana en Europa, condiciones favorables para la exploración marítima y había ocupado varios territorios en el mundo, de este a oeste, no logró ocupar un lugar destacado en el escenario europeo por mucho tiempo. Entonces el mayor enfoque puesto en la colonia brasileña fue aumentando a medida que perdía espacio en el escenario internacional. Y el mayor peso de una metrópolis en su colonia significa una mayor carga impositiva y un mayor control sobre los bienes. Entonces, por un lado, la élite de lo que llegó a ser Brasil en 1822, principalmente desde mediados del siglo XVIII, sufre una relativa presión para obtener mayores dividendos. Por otro lado, la élite colonial estaba aterrorizada por la fuerza de la resistencia esclava. No era de extrañar, ya que en todos los lugares donde había negros, había quilombos [1] y otras formas de acción esclava contra el orden impuesto. El temor a una revuelta general de esclavos siempre estuvo presente. Esa combinación, entre el peso de la metrópolis y el temor a la resistencia o a la acción negra, fue la que acortó el horizonte político de la élite colonial. Esto ayuda a comprender las particularidades de la formación del Estado brasileño, comenzando por el hecho de que la independencia fue proclamada por un príncipe portugués. También nos puede ayudar a comprender la cobardía actual de la burguesía brasileña, que se encuentra aterrorizada por la movilización de los negros y los trabajadores contra los lamebotas del imperialismo.

En una reciente compilación, ustedes retoman la tradición del marxismo revolucionario para pensar la cuestión negra ¿Qué análisis hacen sobre la relación entre opresión y explotación? ¿Qué le recomendarían leer a alguien que se quiere adentrar en estos temas desde una perspectiva anticapitalista?

Marcello Pablito: En ese libro publicamos algunos textos de trotskistas norteamericanos y sudafricanos, también textos del propio Trotsky escritos principalmente en los años 30 y 40. El libro se llama "La revolución y los negros", que también es el título de un excelente artículo de CLR James. La primera edición salió en 2016, con varios artículos inéditos en portugués hasta entonces, y el año pasado publicamos la segunda edición, con más artículos. Creo que uno de los temas más importantes es entender que el racismo es un fenómeno típicamente capitalista. La burguesía recurre al comercio de esclavos como uno de los pilares del proceso de acumulación primitiva de capital, y para justificar esa enorme empresa de la burguesía comercial, que implicó un horror sin precedentes en la historia de la humanidad como vemos en el secuestro de millones de personas, es que se origina el racismo. Como plantea Breitman, en uno de los textos de esta compilación, hubo prejuicios antes de la esclavitud, pero no por razones relacionadas con el color de la piel, ni por razones sistematicas o independientes de los demás factores. La Iglesia y la burguesía crean al racismo para justificar y legitimar su acción. Dicho esto, hoy el racismo y la explotación capitalista están interconectados de muchas maneras diferentes. Para dar solo un ejemplo más general, sabemos que el salario de un trabajador tiene un fuerte componente moral, es decir, lo que una sociedad en particular cree que es necesario para que esta fuerza laboral continúe reproduciéndose. Cuanto más logre la burguesía transmitir su falacia de que los negros valen menos que los blancos, más fácil será imponer ataques. Esto también está directamente relacionado con la fuerza que tiene el racismo para dividir a la clase obrera misma. Y por eso es esencial que negros y blancos, mujeres y hombres, inmigrantes y nativos, asuman la tarea de recuperar las organizaciones de la clase trabajadora de las manos de las burocracias.

Letícia Parks: Sí, ciertamente Pablito. Quería comentar rápidamente sobre el tema de las recomendaciones. Al contrario de lo que muchas veces se piensa, Marx también es fundamental para comprender la opresión racial en la sociedad capitalista. Fue él quien, a fines del siglo XVIII, dijo que los blancos no pueden emanciparse donde los negros son marcados a hierro. Comprender la opresión racial requiere comprender cuáles son las características principales de la sociedad capitalista, y en esto Marx es indispensable. También quería mencionar a CLR James, un trotskista negro que militaba en los Estados Unidos e Inglaterra, que escribió "Los Jacobinos Negros", un brillante análisis de la Revolución Haitiana. Creo que estos dan un buen puntapié para aquellos que están interesados ​​y quieren comenzar a reflexionar más sobre el tema.

¿Al calor de qué discusiones y que peleas formaron la agrupación Quilombo Vermelho? ¿Que intentan representar con el nombre?

Marcello Pablito: Quilombo Vermelho está formado por activistas del MRT, la sección brasileña de la FT-CI y activistas independientes. Fue fundada en noviembre de 2017, aproximadamente un año y medio después del golpe institucional que retiró a Dilma Rousseff, y al PT, de la presidencia. Desde 2013, con las movilizaciones masivas de junio de ese año, se ha desarrollado un cambio importante en la juventud y sectores de la clase trabajadora, con el fortalecimiento también de la identidad negra. Vale la pena recordar que estamos en el país del mito de la democracia racial, una ideología nacional muy fuerte que argumenta que no hay racismo en Brasil, en gran parte porque no había leyes específicas de segregación como en los Estados Unidos o Sudáfrica. Más bien, el racismo es un fenómeno capitalista y, como tal, no respeta las fronteras y es más fuerte que cualquier característica local. Esta era una ideología fuertemente defendida por varios regímenes, como el gobierno de Vargas entre los años 1930 y 1945, y la dictadura militar de 1964 a 1985. Pero ese mes de junio en 2012 terminó de sacudir esta idea, ya que los jóvenes dieron un salto en su percepción racial, relacionando su situación en la sociedad con la opresión racial. Entonces nosotros fundamos Quilombo Vermelho porque creemos que es necesario relacionar la lucha contra el racismo con una perspectiva revolucionaria, defendiendo los intereses de la clase trabajadora contra la burguesía, los gobiernos y las burocracias sindicales. El nombre, por otro lado, es una combinación de un tributo a una de las formas más fuertes de resistencia de los esclavos negros, los quilombos, a nuestro odio de clase actual y a la perspectiva socialista, representada por el color rojo (Vermelho en portugués, NdT).

Siendo que Brasil es uno de los países más afectados en estos momentos por el COVID-19 a nivel mundial ¿Qué opinión tienen acerca de las políticas que está llevando adelante Bolsonaro y su gobierno? ¿Cómo vive en particular la población afrodescendiente esta crisis que se profundizó con la actual pandemia?

Daniel Alfonso: En primer lugar, es importante recordar que Bolsonaro es ahora presidente de Brasil como resultado de profundos ataques a los derechos democráticos elementales en este país. El candidato favorito para las elecciones de 2018, Luiz Inácio Lula da Silva, con quien no tenemos ningún acuerdo, fue arrestado sin pruebas para que no pudiera presentarse. Bolsonaro es un representante de la extrema derecha racista, sexista y xenófoba, y su proyecto es avanzar en ataques contra los trabajadores y los pobres. Un ataque muy importante fue la aprobación de la reforma de pensiones, que cambió en favor de los empresarios las leyes jubilatorias. En este caso, como en otros, la población negra es la más atacada, porque está representada desproporcionadamente en los sectores informales y tiene una esperanza de vida más baja. Bolsonaro hizo declaraciones profundamente racistas a lo largo de su vida y en medio de una campaña electoral. En uno de los casos más emblemáticos, dijo que los miembros negros de las comunidades quilombolas no sirven "ni siquiera para procrear". Este odio contra los negros movilizó a su base durante la campaña electoral, y resultó en el asesinato de Mestre Moa, un capoeirista negro de Bahía, que representa una gran figura de la cultura negra brasileña, que fue apuñalado 12 veces con un cuchillo por un votante declarado de Bolsonaro. Naturalmente, Bolsonaro apoya la idea antes expuesta sobre que no hay racismo en Brasil. Por eso no hay forma de entender la respuesta de Bolsonaro a la pandemia, por fuera de sus posiciones ultraliberales y racistas.

Marcello Pablito: Esto último que dice Daniel es muy importante. Con respecto a la posición de Bolsonaro durante la pandemia, ha hecho un esfuerzo sistemático para disminuir la relevancia de la pandemia, llegando incluso a decir que fue un "pequeño resfriado". Esto lo hace para impedir las medidas de emergencia necesarias para la población que no puede trabajar, impidiendo cualquier medida contra la propagación de la pandemia por la crisis económica. Es importante señalar que, aunque los gobernadores estatales se han enfrentado con el presidente en algunos temas, no han tomado medidas serias para combatir la pandemia y, además, han reprimido sistemáticamente a los jóvenes pobres y negros de las favelas. Los gobernadores João Doria, de São Paulo, y Witzel, de Río de Janeiro, son buenos ejemplos de esto.

¿Qué perspectivas creen que tienen estas grandes movilizaciones que estamos viendo en su país? ¿Encuentran alguna relación con el levantamiento de la juventud en el mundo a partir de la ola expansiva que generó el asesinato de George Floyd en Estados Unidos?

Leticia Parks: Estoy segura de que hablo por todos aquí cuando digo que la revuelta negra en los Estados Unidos ha llenado de pasión y energía a la juventud negra de este país. Es emocionante ver que, en el corazón del imperialismo, millones salen a la calle luchando por justicia para Floyd y contra la policía. Aquí el recuerdo de João Vitor, un joven de 14 años brutalmente asesinado por la policía, se sumó a la lucha por justicia. La policía brasileña asesina sistemáticamente a la juventud, y el capitalismo no tiene nada que ofrecer a los negros, inmigrantes, mujeres, trabajadores de todo el mundo. Como parte de las respuestas a las condiciones de vida de los trabajadores, aquí en Brasil hemos experimentado un fenómeno muy interesante, que es la movilización de trabajadores precarios, especialmente aquellos que trabajan en la entrega de pedidos. La represión en los barrios bajos y pasar la vida trabajando 12, 14, 16 horas al día en trabajos precarios ha sido la realidad para millones de trabajadores brasileños. Hubo una huelga internacional el 1 de julio, con unos miles parando en São Paulo y cientos en varias capitales del país, y el 25 de julio habrá otra. Este es solo un ejemplo de que la lucha de clases es el motor de la historia, como dijeron nuestros maestros Marx y Engels. Más que nunca, es necesario crear condiciones para que la revuelta contra este sistema de miseria sea expresada con toda su fuerza por la clase trabajadora. Un sistema en el que una mujer negra gana un 60% menos que un hombre blanco no puede quedar impune.

Marcello Pablito: Verdaderamente, la revuelta negra que surgió en los Estados Unidos nos muestra una vez más que las contradicciones del sistema capitalista no se resolverán dentro de este sistema. Es necesario luchar por la toma del poder, por el socialismo. En el MRT nos inspiramos en esclavos insurgentes, en la historia de los sectores oprimidos, en el movimiento obrero y dedicamos nuestra energía a construir un partido obrero revolucionario. La crisis económica en la que nos encontramos y que tendrá repercusiones aún más fuertes, muestra hasta qué punto el reformismo es una solución utópica, y que esta misma crisis es la que generará aún más lucha de clases. Es esencial luchar por un partido revolucionario de los trabajadores, que aquí en Brasil está compuesto por una mayoría de mujeres y negros. Pero no solo aquí en Brasil, sino en todo el mundo, es el momento para la reconstrucción de la IV Internacional.



[1Los “quilombos” son las comunidades de esclavos que escapaban de las plantaciones y minas esclavistas, y se reunían en focos de resistencia.







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