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Red Internacional

El Gobierno pagó alrededor de U$S 1.900 millones al Fondo mientras que las medidas que se esperaban para recomponer el poder de compra tras la derrota electoral del oficialismo tienen gusto a poco. Guzmán volvió a negar el ajuste en curso, pero en agosto las prestaciones sociales (jubilaciones, otros) cayeron en términos reales.

Domingo 26 de septiembre | 22:28
Foto: Presidencia.

La semana comenzó con nuevo gabinete luego de días de furia en el oficialismo tras la derrota electoral. También se empezaron a conocer las primeras medidas del Gobierno para aliviar los bolsillos castigados después de haber “escuchado” el mensaje de las urnas como dijo Fernández.

El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, junto al Jefe de Gabinete, Juan Manzur anunciaron el pasado martes que el plenario del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil votó por unanimidad un salario mínimo de miseria que alcanzaría $ 33.000 en febrero del 2022. También se informó el aumento a $ 175.000 mensuales del monto mínimo no imponible para el pago del impuesto a las Ganancias que alcanza a 1,2 millones de trabajadoras y trabajadores.

Este viernes la directora ejecutiva de la Anses, Fernanda Raverta, confirmó que habrá un decreto para implementar una jubilación anticipada dirigida a personas que se encuentren desempleadas, reúnan 30 años de aportes y les falten cinco años o menos para cumplir la edad jubilatoria: entre 55 y 60 años para las mujeres y entre 60 y 65 para los varones. Según el organismo alcanzaría entre 20.000 y 30.000 personas. En un país donde casi un tercio de los trabajadores no tiene descuento jubilatorio, muchos quedarán excluidos de dicha medida.

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En tanto, esta semana Martín Guzmán elogió a Cristina Fernández, luego que la expresidenta lo llamó para decirle que no pidió su renuncia, pero nuevamente volvió a negar que haya un ajuste. El déficit fiscal primario de agosto acumula un 1 % del PBI, según informó el Ministerio de Economía cuando en 2020 en el mismo período fue del 4 %; las prestaciones sociales (jubilaciones y pensiones, asignaciones familiares, otros) el mes pasado aumentaron 31,9 % interanual cuando la inflación en el mismo período fue de 51,4 %, es decir otra vez cayeron en términos reales.

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Las medidas por ahora anunciadas son insuficientes para revertir el deterioro de las condiciones de vida de las mayorías populares. Parece que el mensaje que escuchó el Gobierno es el del FMI, a quien se le desembolsó este miércoles alrededor de U$S 1.900 millones correspondiente al vencimiento de capital por la deuda heredada de Macri. Un monto que equivale a 3,7 millones de IFE de $ 50.000. Fernández ante la ONU afirmó que el país fue víctima de un “deudicidio”, pero en los hechos está dispuesto a reconocer la deuda y pagarla.

¿Se recupera el salario mínimo?

En el anuncio del aumento del salario mínimo Moroni y Manzur celebraron el consenso en el plenario, 32 miembros dieron su aprobación. Patronales y dirigentes sindicales firmaron una remuneración que apenas supera la canasta de indigencia. Los funcionarios afirmaron que cumplen con lo que prometió Fernández “que los salarios crezcan por encima de la inflación”. El tema es no quedarse con la foto de este año sino que hay que ver la película completa del desplome del poder de compra.

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El poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil (SMVM) en 2019 último año del gobierno de Macri, fue 25 % inferior al promedio de 2015, según detalló un reciente informe de Cifra de la CTA. Durante el primer año del Gobierno de Fernández, “en 2020 el SMVM perdió un 10 % adicional de su capacidad de compra, dado que el Consejo del Salario Mínimo recién dispuso incrementos –insuficientes– desde octubre de ese año. Así, en diciembre de 2020 el nivel real del SMVM se ubicaba 32,7 % por debajo del promedio de 2015”, agrega el documento.

Con el último anuncio entre abril de 2021 y febrero de 2022 habrá un aumento del 52,8 % nominal. Cifra calcula que “con estos aumentos, si la inflación se mantiene con el nivel actual, se lograría que en el año se produzca una recuperación de 1,9 % en términos de poder adquisitivo”. Es decir, si no hay subas bruscas de los precios, este año solo habría una leve suba del poder de compra del salario mínimo, pero no se recupera todo lo que se perdió en estos años.

El deterioro del salario mínimo también impacta en los programas sociales, como el Potenciar Trabajo (que percibe solo la mitad del mínimo), también el Programa Acompañar y las becas Progresar.

El informe de Cifra señala que el salario mínimo debería ser de $ 44.700 a diciembre de este año, lejos de los $ 32.000 definidos, para que alcance el poder adquisitivo que el salario mínimo tuvo en 2015.

Es necesaria una recomposición salarial. Una canasta de referencia es la que elabora la Junta Interna de Ate Indec, que incluye el gasto de alquiler, y se acerca a lo que necesita un hogar para llegar a fin de mes: en agosto fue de $ 108.660. Ningún trabajador debería ganar menos de esta suma.

A los pies del FMI

Luego del pago millonario al Fondo el Gobierno continúa con las negociaciones para alcanzar un nuevo acuerdo. Habrá que ver qué sucede con la titular del organismo, Kristalina Georgieva, quien está cuestionada por posible manipulación de datos cuando era la número dos del Banco Mundial. ¿Habrá recambio en el Fondo? En octubre Martín Guzmán viajará a Washington para la asamblea anual del FMI. Según publicó el periodista Alejandro Rebossio, el Fondo pretende discutir en especial el gasto público y cómo se financiará. El organismo avalaría el gasto social por las consecuencias de la pandemia, pero cuestiona los subsidios energéticos.

En agosto los subsidios a la energía aumentaron un 431 % en relación al mismo mes del 2020. Muy por encima de la inflación. Recortar esta partida se traducirá en mayores aumentos de las tarifas de luz y gas. En la ley de Presupuesto 2022 se prevé una disminución de 2,1 % a 1,7 % del PBI en el rubro “energía, combustibles y minería” de la partida Servicios económicos. Según el sitio EconoJournal, esa reducción supone una suba de tarifas promedio de al menos un 30 % para el conjunto de los usuarios. Es decir, un nuevo golpe al bolsillo. ¿Habrá modificaciones en el Presupuesto? Esperar y ver, las tarifas fueron uno de los debates al interior del Gobierno, pero si el Fondo lo exige difícil que se nieguen.

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Otro de los puntos “sugeridos” en los programas de Facilidades Extendidas del FMI es la reforma laboral. No es casual que la derecha de Juntos y los mal llamados liberales vuelvan con esta vieja receta de mayor flexibilización laboral con la excusa de que así se generaría empleo. Pero como sucedió en los 90 en Argentina la reforma laboral dejó una mayor desocupación y más precarización laboral. La CGT y la CTA deberían convocar asambleas y un plan de lucha para enfrentar este plan antiobrero.

El Gobierno hará nuevos anuncios la semana próxima para demostrar que escuchó el malestar de la clase trabajadora por la crítica situación social, pero son medidas que no revertirán los niveles de pobreza, desocupación, falta de vivienda y pérdida de ingresos. El pago al Fondo en vez de atender las necesidades sociales dejó en evidencia las prioridades oficiales.

O se rechaza el acuerdo con el FMI o nos hundirán al Fondo, tenemos que pelear por una salida de otra clase.

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