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Estudiantes de salud: "Junto a los trabajadores de la primera línea vamos a una gran asamblea nacional"

Desde diferentes regiones del país y de manera virtual, trabajadores de salud debatirán sobre su situación laboral en la primera línea. Las y los estudiantes también participan de la convocatoria el sábado 8 de agosto a las 17 horas.

Pierina Marzocca

Estudiante de medicina - UNLP | Agrupación Levogiro

Miércoles 5 de agosto | 10:27

Estudiantes de la salud participaremos este Sábado 8 a las 17hs de una gran asamblea junto a trabajadores de todo el país

Sabemos que la pandemia dejó al desnudo la situación crítica que se vive desde hace años en la salud pública producto del desfinanciamiento que llevaron a cabo todos los gobiernos. Las y los trabajadores se vienen organizando, junto a ellas y ellos, con estas asambleas nos proponemos juntar toda nuestra fuerza en defensa de la salud pública.

Ellos son quienes a costa de la precarización laboral y de su propia vida, están enfrentando desde la primera línea la crisis sanitaria. Como estudiantes, no solamente nos solidarizamos con su lucha, sino que entendemos fundamental organizarnos desde los hospitales y centros de la salud, hasta las aulas donde nos formamos, por una pelea en común: el derecho a la salud de la clase trabajadora y las grandes mayorías de nuestro país.

Desde los primeros años en nuestras carreras queremos aprender todo para poner nuestro conocimiento en función de este derecho. Pero tenemos que enfrentar bochazos masivos, regímenes de cursadas que si trabajas no te permiten estudiar y si no tenés recursos económicos no podes continuar. Hoy con la pandemia la deserción aumentó fuertemente. En la UNLP dejaron las clases 45.000 estudiantes. Pero la deserción no es natural. Sobran motivos para pelear por el acceso a la educación, que también es parte de defender la salud pública.

Las y los trabajadores de la salud enfrentan el Covid-19 con el presupuesto más bajo de la historia

Aumenta la curva de contagios por Covid-19, también la ocupación de camas de las terapias intensivas. Las y los trabajadores de la salud no quieren llegar a elegir quien accede y quien no a un respirador.

El sector público, que es el que más población atiende, cuenta solamente con el 29% de establecimientos de internación, el 71% está en manos de sectores privados y semiestatales. El colapso es evitable. El propio gobierno planteó la necesidad de declarar de interés público los recursos privados, pero como nos tiene acostumbrados cedió al lobby de la medicina privada.

Por eso es fundamental la Centralización del sistema de salud, como medida de conjunto para que todos los recursos disponibles estén bajo órbita estatal con control de trabajadores y la comunidad.

Siguen aumentando los contagios entre sus trabajadores por la falta de insumos de protección, la sobrecarga de trabajo por falta de asignación de personal y los bajos salarios que los obliga al pluriempleo, teniendo que recorrer distintos establecimientos de salud.

Sus muertes son un verdadero crimen: la precarización laboral mata. Como es el caso de María Ester Ledesma, enfermera del hospital Gandulfo, a quien el gobierno de Kicillof le denegó en seis oportunidades la licencia por presentar enfermedades de base. El Gobierno tiene que otorgar las licencias pagas a los grupos de riesgo ya! Las vidas trabajadoras importan.

El Covid-19 golpea la puerta en las casas donde lavarse las manos y hacer cuarentena es un privilegio

Son millones de familias que no pueden cumplir la cuarentena que exige el gobierno, porque se encuentran en emergencia habitacional, sin los servicios básicos como agua potable, luz y gas, ni acceso a derechos elementales como educación y salud. Con la crisis social la solidaridad siempre viene desde abajo, entre las y los vecinos que conocen lo que es vivir años sin derechos básicos en las ciudades y la provincia más rica del país.

En estos más de 120 días de cuarentena, mientras empezaron a crecer vertiginosamente los contagio, la respuesta del Estado es la militarización de los barrios. Nos quisieron convencer de que la policía cumple un rol social, nosotros les respondemos: ¿Dónde está Facundo Astudillo Castro? Un joven que se lo llevó la Bonaerense que dirige Berni y el gobernador Kicillof.

Sabemos que lo único que buscan es el control social para cumplir una cuarentena que si no te enferma, te mata de hambre porque el IFE de 10.000 pesos cada dos meses no alcanza ni para una persona. Otros millones de jóvenes y laburantes perdieron su trabajo, sufrieron rebajas o suspensiones. O continúan trabajando sumamente precarizados como los jóvenes que pedaleamos el día entero para tener un plato de comida cada día.

Mientras se agudiza la crisis sanitaria y social, el gobierno se niega a discutir el impuesto extraordinario a las grandes fortunas para responder a las necesidades de las grandes mayorías. Pero le paga a los bonistas que con la crisis solo quieren amasar sus fortunas saqueando al país con la deuda ilegal, ilegitima y fraudulenta. Te prestan 1 para llevarse 10, el negocio redondo.

Defender la educación, también es defender la salud pública

Esta semana comenzamos el segundo cuatrimestre con un 40% de deserción estudiantil en la UNLP. El gobierno de Alberto Fernández también mantiene el mismo presupuesto de ajuste en la Universidad que implementó Macri. Para nosotros la elitización de la universidad, donde estudian los que pueden, no es una opción. Ante la falta de respuestas de las autoridades con la inacción de la FULP y el CECiMe. Realizamos una importante asamblea universitaria para empezar a organizarnos cientos de estudiantes, docentes y no docentes, para exigirle a las autoridades que declaren la emergencia universitaria.

Necesitamos asambleas interclaustro en todas las facultades y exigimos que la FULP llame a una interfacultades. Así organizarnos miles para mantener nuestros estudios peleando por becas integrales, por la apertura del comedor y el albergue universitario, y por presupuesto que ponga fin a la precarización laboral de docentes y no docentes en la Universidad.

Sabemos que la formación universitaria es un pilar fundamental para abastecer la salud pública en la que se atienden las grandes mayorías en todo el país . Con las pandemia quedó al descubierto la falsedad de que sobran profesionales de la salud, al ver las vacantes de especializaciones como medicina general, clínica médica, terapia intensiva, o ver que la cantidad de demanda del sistema sobrecarga a miles de trabajadores de la salud que están siendo fuertemente precarizados.

Durante todos estos años nos quisieron convencer de que sobramos y que por eso tenían que haber ingresos eliminatorios (incluso que tienen que volver), quisieron cerrar carreras públicas como Enfermería y recortaron contenidos básicos en los planes de estudio. La otra cara de la moneda fue el aumento de matrícula de carrera privadas de la salud, de posgrados pagos en dólares y de la creación de subespecializaciones que son redituables para la medicina privada. Así vemos como el ataque en nuestra formación, los es también para salud pública, con el fin de fortalecer el negocio de la medicina privada.

Por eso en medio de esta crisis sanitaria, como estudiantes creemos central defender el acceso y la permanencia en la Universidad, como también pelear por una formación al servicio de las necesidades del sistema público, que es la único que entiende la salud como derecho. Esta pelea está indisolublemente ligada a la centralización del sistema de salud, desde donde planificar los recursos materiales y humanos que garanticen la salud a todos, y no solamente a los que puedan pagarla.

Sobran los motivos para sumarte, y que invites a todas y todos tus compañeros de cursada a la gran asamblea junto a trabajadores de la salud de todo el país, este sábado a las 17hs!







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