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Red Internacional

Trabajadores de Metrogas denuncian que la empresa se niega a otorgar licencia sanitaria a empleados mayores de 60 años de su call center. Malestar por la falta de reacción del sindicato y asambleas espontáneas. El rol clave que los trabajadores de servicios públicos pueden jugar en crisis como la actual: “No puede haber cuarentena sin gas” afirman.

Lunes 23 de marzo de 2020 | 13:42

“Da mucha bronca ver el desprecio que tienen por nosotros y los usuarios”. Así sienten muchos trabajadores de Metrogas. Esta vez el desprecio se da en el marco de la pandemia por Coronavirus. “Es increíble que una multinacional que gana una fortuna se niegue a otorgar licencias a los compañeros mayores de 60 años”, afirma a La Izquierda Diario un trabajador ante la postura de la empresa de romper el protocolo sanitario en su Centro de Atención Telefónica (CAT). “Dicen que es por tratarse de un servicio catalogado como `esencial y de emergencias´, un argumento inconsistente porque esas personas tranquilamente pueden ser reemplazadas por operadores que no estén en situación de riesgo.”

El pasado domingo ocurrió un hecho alarmante en el call center de Barracas. Uno de los trabajadores mayor de 60 años presentó síntomas gripales en horario laboral. “Fue necesario llegar al colmo de esta situación para que la empresa lo licencie”. No obstante, fue el único trabajador mayor de 60 años licenciado. De no creer…

El CAT no fue el único sector donde se ninguneó el protocolo. En otros sectores como Brigada Técnica (BT) y Reclamistas, que se ocupa de las habilitaciones y urgencias “al principio nos negaron medidas básicas de prevención. Con las asambleas que impusimos desde abajo a los delegados en algunas bases operativas, la empresa se reubicó y nos entregó barbijos, guantes y desinfectantes. También logramos que nos cedan los móviles para que podamos ir a trabajar y volver a nuestras casas sin depender del bondi. Y lo último que conseguimos fue la implementación de guardias rotativas para garantizar las habilitaciones sin exponernos tanto. Y queremos que la empresa garantice test diarios a todos aquellos que salimos a la calle a trabajar, así nos cuidamos nosotros y evitamos que corran riesgo los usuarios.”

No pasó desapercibida la tibieza de la conducción del sindicato, el STIGAS, cuya primera reacción fue desconocer las asambleas convocadas desde la base “y encima amenazaron con el desafuero a los delegados que permitan asambleas sin la venia de la conducción. El malestar en la base fue tal que la empresa finalmente decidió atender los reclamos. Sin embargo, sabemos que los chicos de las contratistas -tecerizados- no tuvieron la misma respuesta. Las empresas contratistas que trabajan para Metrogas como QB ANDINA S.A. están aún sin proveer a sus trabajadores los elementos mínimos de prevención e higiene. No puede haber trabajadores de primera y de segunda. Es algo por lo que los compañeros de Metrogas tenemos que pelear. Podemos empezar por conformar por zonas, comisiones de seguridad e higiene entre trabajadores efectivos y tercerizados, para poder regular el funcionamiento del servicio, en beneficio de los usuarios populares.”

Mano dura y vista gorda

Mientras los medios bombardean con discursos y campañas de mano dura para el cumplimiento de la cuarentena, mientras el gobierno inunda las barriadas populares de fuerzas de seguridad que amedrentan a quienes son obligados a asistir a sus trabajos bajo amenaza de despidos, mientras les pibes de Rappi y aplicaciones similares son amenazados por la policía, Metrogas se burla de la cuarentena por mero capricho. ¿Sanciones? Bien gracias… Una verdadera demostración del cinismo por parte de una privatizada que la viene juntando en pala desde hace décadas.

El rol de los trabajadores del gas ante la crisis

Sin lugar a duda, los trabajadores de Metrogas ocupan un lugar estratégico en la economía. Son ellos quienes todos los días garantizan el suministro de gas en escuelas, hospitales, fábricas y barrios populares. Pero también son conscientes de que “en pleno siglo XXI es inadmisible que haya casas donde no llega el suministro, que las familias deban arriesgar la salud y hasta perder la vida por calentar sus hogares exponiéndose al monóxido de carbono o incendios evitables. O que paguen cualquier precio por una garrafa. Ni hablar de los tarifazos de los últimos años, es una locura. Nada los justifica más que la sed de ganancia de las privatizadas”.

En situaciones de crisis como la actual donde la cuarentena impide asegurarse los ingresos a quienes viven de changas, a monotributistas y pequeños comerciantes, es indispensable garantizar el servicio.

Por eso “hay que decretar la suspensión del tarifazo que se aplicó durante el gobierno de Macri. Con todo lo que amasa la empresa, también se puede brindar el servicio sin cargo a quienes se le complica pagar la factura. Hay que reconectar ya mismo a todos los usuarios populares a quienes se les haya cortado el servicio en los últimos tiempos. No puede haber cuarentena sin gas. Mucho menos durante los meses de frío. Y tiene que ser gratuito siempre para jubilados y desocupados. Así como exigimos que se cumpla el protocolo, no puede haber una sola familia sin gas”.

Respecto a la relación entre tarifazos e inversión “somos conscientes de que es un despropósito lo que una familia laburante tiene que pagar por algo que es esencial. Hay que terminar con la privatización de los servicios públicos y estatizar la luz, el gas y las telecomunicaciones. Pero bajo control de nosotros los laburantes, junto a comités de usuarios populares. Somos los únicos que podemos garantizar un servicio que llegue a todos los hogares del país, y que sea eficiente y barato”.




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