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Facultad de Derecho: sacrificio o meritocrácia

Hace unas semanas, estudiantes de abogacía (y de otras carreras) amanecimos con la noticia que en todos los medios anunciaban con bombos y platillos. Un chico de 20 años, había hecho la carrera de abogacía en tan solo dos años y un poquito más.

Carla Daniela Baisi

Estudiante de Derecho

Miércoles 3 de agosto de 2016 | 17:27

Se me cruzaron mil cosas. Una de ellas fue, “¡qué bueno, qué suerte!”. Y al mismo tiempo me preguntaba cómo hizo, en qué momento dio tantas materias.

Queriendo saber un poco más, porque sé que no es lo “normal”, me entero que dio la mitad libre y la mitad cursando. Esto me generó cada vez más y más preguntas.
No dejaban de contar en todos lados la gran “odisea” que atravesó, mostrándolo como ejemplo. Enseguida consiguió trabajo en la Municipalidad de La Plata, becas de distintas Universidades y fue entrevistado por diversos medios e invitado a programas de televisión.

Pero analizando un poco más, ¿es un ejemplo, es un sacrificio lo que hizo?
Desde luego que mucha gente en su situación: sin trabajar, viviendo con su familia sin tener que realizar ninguna tarea domestica, no se recibe en tiempo record.
Pero ahí estaba el tema. Era un chico que no trabajaba, que no tenía que preocuparse ni siquiera por lavar el traje para rendir. ¿Eso está mal? ¡No! Claro que no. Pero en ello se ve reflejada al máximo la tan pregonada “meritocrácia” por parte del PRO y muchos ciudadanos. Hablan del sacrificio de un chico que tenia 24x7 para estudiar. Lo ponen de ejemplo. Y pareciera que dejan de lado el esfuerzo de la mayoría de los estudiantes, que es la indiscutible realidad.

Muchos son los que trabajando entre 6 y 12 horas, viviendo lejos de sus familias, teniendo que hacerse cargo de cocinar, lavar y hacer mandados, etc. además, en el poco tiempo que les queda, tienen que sentarse a estudiar.

Los que saben cómo funciona el sistema de cursadas en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, sabe bien que es un sistema excluyente. Cursamos por azar, por un número que nos asignan. Si es bajo, podrás cursar alguna materia que quieras, si es un número alto, pensá en darla libre porque no vas a quedar en ninguna cursada. Si tuviste la suerte de tener un buen numero, hacé malabares, porque si trabajas se hace difícil cursar. ¿Por falta de ganas? No, simplemente porque no existen bandas horarias, lo que significa que podes cursar una materia, tres días, en distintos horarios, haciéndose imposible trabajar.

Soy un claro ejemplo de que al no tener “todo servido” no pude terminar la carrera en 28 meses.

Una abuela con demencia de la cual me hice cargo me dificultó poder cursar. Una operación de triple by pass de mi papá, hizo que no pueda asistir a la única materia que había entrado, para poder trabajar mañana y tarde en nuestro negocio (ya que vivimos y comemos de él).

Este año, la suerte estuvo de mi lado y tuve buen número, sin embargo por el trabajo solo pude cursar una sola, y con todo tuve que “suspender” por un tiempo mi vocación de Bombera Voluntaria, porque sino entre las horas de cursada, estudio y trabajo me resultaba imposible.

Nadie está en contra de este muchacho, nadie lo señala con el dedo, nadie quiere encenderlo en la hoguera.

Con su historia se visibilizó la meritocrácia. Su clase de vida hizo que pueda tener el tiempo necesario para poder cursar hasta 6 materias por cuatrimestre, y el tiempo de sentarse a estudiar para rendir cada mes una materia libre. Y lo tomaron como ejemplo, con frases “si él puede, vos podes”. Sin tener en cuenta que la mayoría de los y las estudiantes, no tenemos esa historia; tenemos que salir a trabajar para poder vivir. Y no por eso, somos menos inteligentes, no hacemos esfuerzo o no tenemos ganas de estudiar.

Sacrificio es otra cosa, sacrificio es luego de una jornada de diez horas de trabajo, salir e ir a cursar, llegar a la casa y sentarse a estudiar. Compañeros que vienen en tren desde otras ciudades y se levantan a las 4 a.m. para poder llegar a sus cursadas. Mamás y papás que creen que tener un hijo no es impedimento para estudiar, y organizan sus vidas para poder hacerlo, y en esos pequeños momentos de descanso, se sientan. Eso es sacrificio, y sin embargo nadie le ofrece trabajo a un chico que tardó 7 años en recibirse porque trabaja, estudiaba y se hacía cargo de una casa.

La carrera muestra que está orientada a otro sector social. La Facultad tiene la obligación de mínimamente garantizarnos las cursadas para los que además tenemos otras actividades y obligaciones. Y no que sea solamente para quienes tienen la “suerte de no trabajar”.







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