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Falabella: “Yo la verdad siento en el alma quedarme sin trabajo”

Ante el cierre de distintos locales, trabajadores de Falabella Avellaneda se movilizaron durante toda la semana al local de Florida para reclamar por sus puestos de trabajo. El lunes y martes se manifestaron en la puerta del local, ingresando luego para hacer un recorrido por dentro. El miércoles decidieron tomar el local por unas horas, sin permitir el ingreso de personas. Ayer hubo una audiencia. Hablamos con una de las trabajadoras.

Sábado 24 de octubre | 14:47

Estamos viviendo una crisis económica, profundizada por la pandemia, que golpea sobre todo a los bolsillos de los trabajadores. Son unos 5,5 millones de trabajadores a nivel nacional los afectados por despidos, suspensiones y ataques al salario, siendo comercio una de las ramas más afectadas.

En este marco, desde hace varios meses Falabella viene cerrando distintos locales en Tortuguitas, Capital Federal y Avellaneda, dejando a miles de trabajadores suspendidos, cobrando el 80% del salario, y en la incertidumbre por su estabilidad y futuro laboral. La empresa de Carlo Solari, valuada en 6.8 miles de millones de dólares, busca mantener sus ganancias amortiguando cualquier disminución de las mismas, sobre la espalda de los 4.500 empleados en todo el país, sin contar los tercerizados de limpieza y de seguridad.

Los gerentes de los locales Invitan cordialmente a los empleados a firmar un retiro voluntario por medio de emails o mensajes de Whatsapp, calculando una indemnización que no incorpora el acuerdo paritario.

Falabella se encuentra entre las empresas con más ganancias a nivel internacional, tras registrar más de 4 mil millones de dólares en activos, llegando a ser el número uno en su ámbito en Chile. Es impensable que una de las firmas con las mayores fortunas en todo Latinoamérica esté sufriendo una crisis donde no pueda mantener los puestos de trabajo y salarios de sus empleados. A pesar de esto, y de que aún rige el decreto que prohíbe los despidos y la norma de doble indemnización a los despidos que se hagan efectivos, la salida que encuentra la firma es la de forzar la renuncia de los trabajadores. Incluso habiendo extendido el plazo límite para firmar el retiro voluntario que regía hasta el lunes pasado por diez días más, en una estrategia de desgaste de la lucha de los trabajadores por sus puestos de trabajo, buscando la mayor cantidad de retiros voluntarios para no tener que hacerse cargo de la correspondiente doble indemnización, si avanzaran con despidos.

Luego de amasar fortunas por años, la empresa amenaza con irse y dejarlos en la calle, sin siquiera haber presentado aún un preventivo de crisis ante el Ministerio de Trabajo. Mientras busca regatear las indemnizaciones, los trabajadores enfrentan una realidad durísima. Una trabajadora nos contaba respecto a su situación:

“Hace casi 11 años que estoy en la empresa. Pago un alquiler de casi 24 mil pesos que hoy en día no voy a poder sostener. Mi marido también se quedó sin trabajo durante la pandemia. Tenemos muchas compañeras que tienen hijos. Yo fui madre soltera, cuidé a mi hija sola. Pero hoy en día tengo una edad grande, que no es lo mismo laboralmente, cuesta conseguir trabajo. Ya es muy difícil todo".

"Con el retiro voluntario yo dije que no, porque yo necesito la obra social y porque tenía la esperanza de que volvieran a abrir, hasta que nos dijeron que no. Obviamente que tenemos obra social por seis meses más, pero no es lo mismo que tener un trabajo fijo”.

Este no es un caso aislado, nos contaba que algunas de sus compañeras tienen 14 años de trabajo, hay problemas de salud, compañeras embarazadas y en unos meses afrontarán la pérdida de la obra social. La solución de la empresa es pagarles migajas.

“Nosotros estamos peleando por el puesto de trabajo, yo creo que todos los que estamos acá queremos mantener nuestro trabajo. Pero como está la situación, no se va a mantener, entonces que nos paguen lo que realmente nos corresponde".

Aunque esta es una situación extendida a nivel nacional, son pocos los medios que visibilizan la problemática, a pesar de que los trabajadores han buscado que se acerquen para visibilizar su realidad:

"Yo lo que siento es como que la primera vez que Falabella se iba del país, porque fue así que se iba, todos los noticieros estaban hablando. Ahora que realmente están cerrando todas las tiendas, nadie nos escucha, pero nadie. Porque yo he mandado a todos los noticieros pero nadie te da bola. Nadie nos escucha, y tenemos que venir a pedir lo que realmente nos corresponde”.

El testimonio es contundente: “Estoy cansada emocionalmente, tengo que viajar y tengo que atender a mi hijo, porque no sabe la situación. Es muy difícil la situación, pero bueno, yo creo que lo vamos a ganar, creo yo, que lo vamos a ganar”.

Ayer Viernes 23, se llevó a cabo una audiencia entre el Ministerio, un abogado de Falabella y el SECLA (Sindicato Empleados de Comercio de Lanús-Avellaneda). Esta no fue por buena voluntad de la empresa o del Ministerio, sino gracias a la pelea que están dando los trabajadores. En la audiencia se empezó a discutir la relocalización de los empleados de Avellaneda hacia el local de Florida, y la doble indemnización para los que no aceptaran lo primero. Habrá una nueva audiencia el 29 del corriente mes.

Es fundamental la coordinación de todos los trabajadores de Falabella Avellaneda, junto a los de las otras sucursales -las que ya cerraron y las que van a cerrar-, y con los tercerizados de limpieza y seguridad que trabajan codo a codo con ellos. Las indemnizaciones son insuficientes, en un marco de crisis económica y un nivel de desempleo que crece día a día.







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