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Familias del Instituto Bernasconi: “Si no tenés para comer, salís a changuear igual”

Ante una nueva entrega de alimentos en las escuelas, madres y docentes del Instituto Bernasconi nos cuentan cómo están enfrentando esta pandemia, la baja calidad de alimentos que reciben del gobierno de Larreta y cómo los golpea la desocupación, la rebaja salarial y los desalojos. Se sumaron a la difusión y el apoyo al amparo presentado por el Frente de Izquierda.

Joaquín Andrés

Estudiante del PEP Normal 11

Lunes 4 de mayo de 2020 | 14:53

Las filas de gente que rodean la manzana en el corazón de Parque Patricios reflejan el fuerte impacto de la crisis económica y sanitaria. Las familias expresaron que con el refrigerio del gobierno de la Ciudad apenas, pueden paliar la alimentación de sus hijos e hijas.

Estudiantes y docentes del Bernasconi y del Normal N°11 hablamos con las familias que fueron a retirar alimentos. Unas madres nos dijeron: “somos extranjeras y estamos sin trabajo. Yo trabajaba en un bar, lo cerraron y me quedé sin empleo. Mi hermana me está girando dinero para poder sobrevivir, no puedo cobrar el IFE porque no tengo DNI. Como no pude juntar los $14.000 para pagar el hotel, se lo conté a la encargada y me sacaron con la policía”.

La otra mamá pudo pagar el alquiler del mes, pero tiene miedo: “Mi hijo está recibiendo tratamiento ambulatorio en el Garrahan porque lo trasplantaron hace poco, y no sé si voy a poder juntar el dinero este mes”. Esta es la realidad de miles de familias en la Ciudad y el país. Por eso, desde el FIT sostenemos que hay que prohibir los desalojos para quienes no puedan pagar su alquiler.

Yamila, madre de un alumno de la escuela Nº3 y vecina de la villa 21-24, contó que se quedó sin trabajo cuando arrancó la pandemia: “Había conseguido de changarin en la calle y por todo esto no pude seguir, si tuviera que alquilar, estaría en la calle”. Si bien fue beneficiaria del IFE “tuve que usar la plata para pagar los útiles para el colegio de mi nene”. Consultada por este medio sobre la posibilidad de hacer la cuarentena en la villa nos dijo: “No, es imposible. Si vos no tenés en tu casa para comer, vas a salir a changuear igual. El Estado te está obligando igual a salir". Y agregó: “Los comedores son un desastre. Te dan la comida tan mal cocida que te dan retorcijones. El estado no controla, lo que nos da el gobierno no se puede comer”.

Como docentes empezamos a ver cómo el hambre empezó a golpear a las familias de nuestros alumnos. Mientras un pequeño sector se llena los bolsillos a costa de despidos y viven sus cuarentenas de lujo, en los barrios populares se profundiza el hacinamiento, la falta de trabajo y de servicios absolutamente esenciales como el agua potable y la luz, exponiendo a miles de familias al peligro de contagio.

La pandemia desnuda la crisis social, política y económica a lo largo del mundo y el vaciamiento, desmantelamiento y precarización de los sistemas de salud. Por eso generó simpatía la propuesta de Nicolás del Caño y el FIT de cobrar un impuesto a las grandes fortunas, para entregar sueldos de cuarentena de $30.000 y tener recursos para enfrentar esta pandemia, que dejó al descubierto la crisis del sistema de salud.

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Otra mamá, nos contó que está de licencia en su trabajo por ser factor de riesgo. Consultada por el acuerdo entre la CGT, la UIA y el Gobierno para suspender con recorte salarial, dijo: “Me parece de terror, no estoy para nada de acuerdo. Es como los chicos de Mc Donalds que no están cobrando bien”.

Por otra parte, Natalia, docente de nivel inicial del Instituto F.F. Bernasconi, estudiante del normal 11 y madre de cuatro hijxs, nos contó la situación económica que está atravesando: “No sobrevivo con un cargo y aún no cobré la suplencia desde que inició el año, por eso empecé a vender comida, para poder sobrevivir con mis pibes. A eso añadile que no casualmente somos nosotras las que realizamos la doble tarea laboral, trabajos de cuidado, no reconocido. Además tuve que dejar de cursar porque no me alcanza para tener internet en casa”.

Desde la agrupación 9 de abril - Marrón los docentes del PTS junto a independientes, venimos acercándonos a las escuelas el día de la entrega de los bolsones, impulsando la exigencia al gobierno de la Ciudad para que cumpla el fallo presentado desde las bancas de Myriam Bregman y Alejandrina Barry, a través de un petitorio al que ya sumaron su firma cientos de familias.

Firma el petitorio aquí:

¿Cómo enfrentamos esta crisis?

Milagros Amerise, docente de tecnología de la escuela Nº3 e integrante la corriente 9 abril nos dijo: “Los docentes y estudiantes de la 9 de Abril, peleamos desde el primer día para que los sindicatos docentes como UTE-CTERA jueguen un rol e intervengan activamente en esta crisis, se pongan a la cabeza de pelear contra el hambre y el desempleo, abriendo las escuelas, exigiendo que se cumpla el fallo del amparo y peleen por un salario de cuarentena de $30.000 pesos, en base al impuesto a las grandes fortunas. En Ademys, como parte de la directiva, también damos la pelea para que el sindicato juegue un rol activo, organizando las escuelas en medio de esta crisis”.

Agregó: “También llamamos a fortalecer la organización desde abajo a través del impulso de comités por escuelas y redes solidarias de familiares, docentes y estudiantes para pelear por estas demandas elementales. Los sindicatos docentes deberían garantizar y organizar estas iniciativas solidarias”.

  •   ¡Prohibición de los desalojos durante la pandemia!
  •   ¡Que se cumpla el fallo! Comida de calidad y kits de limpieza para lxs que lo necesiten
  •   Salario de cuarentena de $30.000 en base a un impuesto sobre las grandes fortunas

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