Sociedad

PAREN DE FUMIGAR

Festival de cínicos: las patronales agrarias que envenenan rechazaron la vacunación vip

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa se metió en la polémica, pero sus credenciales como defensora de la salud están vencidas. Opinan la abogada ambientalista Sabrina Ortiz y el biólogo Guillermo Folguera.

Valeria Foglia

@valeriafgl | Editora de Ecología y ambiente

Lunes 22 de febrero | 17:36

La expresión que da título a esta nota la tuiteó Myriam Bregman, diputada del PTS-Frente de Izquierda, a propósito del comunicado emitido este lunes por la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), en el que piden “actuar con transparencia, sin privilegios y con equidad” por el “bien de la población”.

Tras el escándalo del vacunatorio vip en el Ministerio de Salud de la Nación, con sus coletazos a niveles municipal y provincial, muchos han sido los sectores que aprovecharon para intentar sacar ventaja. Tras la desvergonzada declaración del expresidente Mauricio Macri este domingo, los ruralistas de Carbap decidieron expresar su “preocupación” y señalar la insuficiencia de la renuncia de Ginés González García y otros funcionarios. “Es necesario despolitizar el tema y respetar las prioridades impuestas en la vacunación, más aún frente a las escasa llegada de vacunas a nuestro país”, criticaron.

Terratenientes nacionales y extranjeros riegan a diario de agrotóxicos los campos y en las inmediaciones de escuelas y poblaciones en Pergamino, San Antonio de Areco, Trenque Lauquen, Pergamino, Chivilcoy, Bragado y Alberti, entre otras localidades donde se multiplican los casos de cáncer y contaminación del agua y el aire. Nunca "cayeron" los funcionarios que lo autorizan, cumplen la misión de mirar para el costado o no legislan a nivel provincial contra la aplicación de agroquímicos.

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Sin embargo, en su declaración la confederación de los ruralistas bonaerenses y pampeanos rechaza los “amiguismos” y “desmanejos” y reclama que se respete la prioridad de personal de salud, docentes y ciudadanos de alto riesgo. No parece molestar la renovación de la prórroga por parte del Gobierno de Axel Kicillof a la suspensión de la resolución N° 246/18 de María Eugenia Vidal que permitía sin restricciones la fumigación aérea y terrestre con agrotóxicos. En cualquier caso, una suspensión es mejor que una derogación, la opción correcta si se quería proteger en serio la salud de la población en lugar de dejarla librada a las normativas de cada municipio.

Siempre parte del problema, nunca de la solución

Es hasta perverso lo que están haciendo”, dice la abogada Sabrina Ortiz, de Paren de Fumigar Pergamino, representante de pueblos fumigados de la Provincia, en referencia al comunicado de Carbap. Ella considera que lo que deberían hacer los ruralistas agrupados en esta y otras entidades es “dejar de envenenar para que nuestro sistema inmune deje de deprimirse y estar expuesto a estas enfermedades”. Es este punto el que merece ser puesto en debate, sostiene, mientras denuncia que los empresarios del agronegocio se quieren “colar” en esta agenda sin mencionar que ellos tienen mucho que ver con patologías y muertes incluso más allá del covid-19.

El año pasado Carbap había suscrito una declaración junto a otras agrupaciones agrarias en la que rechazaban las restricciones para fumigar y alertaban sobre la generalización de “posiciones contrarias al uso de fitosanitarios”, el nombre elegante con el que se refieren a los agrotóxicos. En ese escrito aseguraban que los “efectos negativos sobre la salud y el ambiente atribuidos a estos” no se veían reflejados en estudios realizados con "metodologías científicas apropiadas", es decir, los que ellos encargan.

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El doctor en Ciencias Biológicas Guillermo Folguera es voz autorizada en estos temas y fuente de consulta permanente para entender la relación entre el agronegocio, la depredación ambiental y las enfermedades. Rechaza la idea de que la pandemia del covid-19 sea "algo que simplemente nos sucede y que no haya causas asociadas", una de las características de los análisis que se han popularizado. "Eso no es cierto: justamente lo que trata de encubrirse es un sistema de causas muy claro donde los agronegocios y la producción industrial de animales tuvieron mucho que ver", dice categóricamente.

Folguera explica que esto se produce por distintas vías: una es la generación de patógenos (hongos, virus y bacterias), que se han expandido en las últimas dos décadas a nivel mundial a causa de la producción de carne porcina, vacuna y apícola. La actividad que desarrollan los integrantes de Carbap, por la depredación de ecosistemas que conlleva, afecta la calidad de vida de las poblaciones, provoca desbarajustes térmicos y en las precipitaciones. El autor de La ciencia sin freno apunta que Argentina se encuentra entre los diez países que más ha deforestado en los últimos treinta años.

Otra de las vías que preocupan especialmente al científico del Conicet son los llamados vectores, con los que los seres humanos tienen contacto directo a causa de estos emprendimientos agrarios: hablamos de ratones, murciélagos, mosquitos y moscas que propagan estos patógenos hacia las personas. Además, el combo se completa con antibióticos y antivirales que se usan en animales hacinados, por lo que "disminuyen su sistema inmune y tienden a enfermarse".

La Provincia de Buenos Aires se ha constituido desde mediados de los 90 en territorio sojero por excelencia. Ahí también estuvo presente el "agregado químico", al decir de Folguera, a partir de sustancias como el herbicida glifosato: "Esto incide directamente en la salud de las poblaciones lindantes, disminuyendo el sistema inmune". En muchos casos, esta suerte de "desarme" del sistema inmune lleva a que enfermedades como el covid-19 se compliquen y lleven a la muerte.

"La actividad de fumigar no se ha suspendido durante la pandemia", aclara Folguera, "aun cuando es un tipo de químico que entra por las vías aéreas y la enfermedad del covid-19 también. Uno pensaría que la suspensión de ese tipo de fumigación es una de las primeras medidas a tomar, pero eso no ocurrió".

Estos sectores del agronegocio "nunca serán parte de la solución y sí del problema", afirma Folguera, para quien también el hacinamiento urbano, que incrementa los niveles de contagio y baja las defensas, es producto de las migraciones generadas por estos emprendimientos agrarios. “No es casualidad que en las grandes urbes siempre haya entrado a través de las villas miseria", dice. Son estos sectores los más perjudicados en el acceso a la salud, mientras otros se vieron profundamente beneficiados con la concentración del capital.

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Alguien podría pensar con fundamento que este súbito interés por la salud de la población y por el rol que cumplen trabajadores sanitarios y de la educación se relaciona con la búsqueda de rédito político. En términos campestres no sería erróneo hablar de que quieren “llevar agua para su molino” en la eterna disputa con el Gobierno del Frente de Todos por las retenciones, que dicho sea de paso se resuelve a favor de las patronales en cada coyuntura.

Carbap habla contra los privilegios, pero se opuso, junto al resto de las patronales del campo, al mínimo y excepcional “aporte solidario” que el Gobierno del Frente de Todos presentó como “impuesto a las grandes fortunas”. También es dudosa la concepción de equidad que puedan tener cuando salen a la luz decenas de casos de trabajo esclavo en fincas del campo bonaerense y mientras hay cientos de miles de trabajadores rurales sin registrar.







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